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El Tercer Pecado
EL TERCER PECADO
(Lie With Me)
Director
:
Clément Virgo
Guión:
Clément Virgo y Tamara Berger, basado en la novela de Tamara Berger
Producción:
Clément Virgo, Damon D'Oliveira
Fotografía:
Barry Stone
Música:
Byron Wong
Edición:
Susan Maggi
Elenco:
Lauren Lee Smith (Leila), Eric Balfour (David), Polly Shannon (Victoria), Don Francks (Joshua), Kristin Lehman (Rachel), Ron White (Ben), Kate Lynch (Marla)
Canadá, 2005, Conquering Lion Productions, 93 min.

Otras opiniones:


Arte y Ensayo

El Tercer Pecado: Lujuria

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 12, 2007)

Ya es un lugar común. El cine con pretensiones artísticas, a falta de algo mejor, recurre a mostrar sexo explícito para llamar la atención. Trátese de los delirios feminazis de Catherine Breillat, los bostezos épicos de Carlos Reygadas o las pueriles provocaciones de Larry Clark, ya no sorprende que los cineastas com ciertas ambiciones, o al menos con ganas de sacarle la vuelta a la fórmula hollywoodense, le pidan a sus actores que enseñen más carne. En rigor, algo no tan distinto de lo realizado hace ya varias décadas por Oshima Nagisa en El Imperio de los Sentidos.


Lauren Lee Smith y Eric Balfour en El Tercer Pecado

El Tercer Pecado, del canadiense Clement Virgo, engrosa ahora esta lista y lo hace de forma bastante discreta. La cinta adapta la primera novela de Tamara Berger, Lie With Me, que incluye pasajes como éste: "But if I told you everything you'd probably think I was a slut and I can't deal with that so I'm not going to tell you absolutely everything. I mean, I can't fully deal with myself if I call myself a slut. It's just that I know there's all these problems with a girl like me having sex so much. I think if a guy loves sex it comes from the pleasure he feels in his cock -- which is why he's never called a slut." Como pueden ver, no estamos hablando de un clásico de la literatura erótica, más bien es el desahogo de una mujer que hasta hace poco se ganaba la vida elaborando prosa pornográfica para revistas puercas... y que le resulta irresistible a cierto segmento del mundo cultural canadiense, preocupado por demostrar su falta de prejuicios y dispuesto a pasar por alto el escaso valor literario de la obra. La misma Tamara declaró en algunas entrevistas que se sentía apenada por la atención que había merecido su primer trabajo serio como escritora. En eso tiene razón: vergüenza le debería de dar.

Con semejante punto de partida es poco lo que puede hacer Virgo para darle mayor solidez a su película. Lo mejor que se puede decir de esta historia, donde la promiscua Leila (Lauren Lee Smith, protagonista de la serie de televisión The L Word) se sorprende a sí misma enamorándose del sensible David (Eric Balfour, conocido actor de otra serie de televisión, The O.C.), es que su naturalismo representa una alternativa frente al sofocante artificio de Hollywood. Si en las comedias románticas hollywoodenses todos los personajes disfrutan de inmensos departamentos a pesar de desempeñar oficios humildes y entran con toda facilidad en antros VIP, los de El Tercer Pecado llevan un tren de vida más acorde a lo de un veinteañero promedio: viven todavía con sus padres, tienen trabajos de medio tiempo, holgazanean antes y después de visitar modestos bares, se cogen a quien se deja, etc.

Asimismo, los personajes de El Tercer Pecado exploran los diferentes nexos -estrechos, inexistentes o contradictorios- entre el amor y el sexo de una forma mucho más aleatoria que en las rígidas fórmulas gringas, donde la vida interior de sus habitantes es triturada por el mecanismo de relojería que determina quién debe unirse a quién. La atracción física entre Leila y David deviene algo más serio, sin que ninguno de los dos tenga la madurez para manejarlo, menos cuando ambos se ven afectados por las desavenencias de familiares directos. Quelle surprise, la jovencita de dudosa reputación no puede sino despertar los celos de su macho, la relación se derrumba (¿o no?), la vida sigue y uno sale del cine preguntándose si éste no es un esquema tan restrictivo como el preferido de los estudios hollywoodenses.

Lauren Lee Smith y Eric Balfour
Eric Balfour y Lauren Lee Smith agarrándose cariño en El Tercer Pecado

En cuanto a las escenas de sexo, a fin de cuentas el principal punto de interés de El Tercer Pecado, puedo decir que tampoco son nada del otro mundo. Es cierto que son más realistas que las difuminadas y antieróticas escenas de cama made in Hollywood, pero quienes piensen jugar billar de bolsillo en el cine se llevarán un chasco. Menos explícitas que las de cintas como Romance X o Batalla en el Cielo (aunque al menos con gente más agraciada), lo mejor que se puede decir de los coitos en El Tercer Pecado es que están a medio camino entre el puritanismo mainstream y las improbables acrobacias de los videos XXX. Sí, son realistas, algo que no necesariamente las hace atractivas de cara al espectador. For the record, Lauren Lee Smith es una pelirroja muy mona, aunque para mi gusto le faltan curvas. Eric Balfour es un tipo musculoso, guapo, que se pasa media película con el tilín de fuera; sin duda es el actor indicado para proporcionarle abundante taco de ojo a las (y los) que se fijen esas cosas.

En todo caso, habría que preguntarse si tener escenas de sexo verosímiles es suficiente para destacar entre el creciente número de híbridos del cine de arte y la pornografía medium core. Si ya hasta Así del Precipicio, un melodrama del montón perteneciente a una cinematografía tan renuente a hablar de sexo como la mexicana, puede abrir con un prolongado agarrón sin provocar tanto escándalo debe ser porque meter escenas "fuertes" ya no es tan audaz como antes. Cuando una película quiere ser atrevida y en lugar de escozor en la entrepierna provoca somnolencia no hay forma de recomendarla con entusiasmo.