Arte y Ensayo
Dame 10 Razones
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
octubre 6, 2007
Agradable producción independiente norteamericana que sigue al pie de la letra la receta para elaborar un producto discreto y competente, con un elenco que combina a los actores improvisados con los rostros famosos -además de Morgan Freeman salen Paz Vega (Lucía y el Sexo) y Jonah Hill (Super Cool)-, todo llevado con muy buena mano por el guionista y director Brad Silberling. La única advertencia que cabe hacer es que se trata de una de esas cintas tan ancladas en la cotidianeidad que algunas personas pueden molestarse porque "no pasa nada", cuando en realidad la historia tiene mucho que ofrecer, sólo que lo hace en un tono más relajado que otras películas supuestamente más artísticas.
Trailer en inglés de Dame 10 Razones
En poco más de una hora de proyección presenciamos la efímera amistad entre un actor famoso que lleva cuatro años sin trabajar y una cajera con mínimas posibilidades de escapar de un trabajo que le fastidia. Interpretando al primero Morgan Freeman está a sus anchas, disfrutando como enano la oportunidad de hacer un personaje menos solemne que los que Hollywood frecuentemente le enjareta, hasta en comedias nominales tipo Regreso del Todopoderoso. Hay obvios paralelos entre Freeman y su anónimo personaje en Dame 10 Razones, lo que deriva en algunos de los mejores momentos de humor de la cinta, así como un constante juego de espejos donde el actor se divierte con su fama. Al no tener nada que demostrar, Freeman reencuentra la espontaneidad de su niño interior, ya sea maravillándose ante los mediocres productos de unos almacenes o haciendo travesuras en otra tienda. Por supuesto que lo anterior es sólo la fachada que usa el personaje para ocultar que su mejor época ya quedó atrás, sensación que Freeman transmite con unos cuantos gestos.
Por su parte, Paz Vega le da una réplica adecuada en todo momento, sin dejarse avasallar por un coestelar que le lleva décadas de ventaja en cuanto a experiencia delante de las cámaras, y también arropada por la generosidad de un Morgan Freeman siempre dispuesto a hacer desfiguros en aras del proyecto, como cuando ambos cantan por turnos, en inglés y en español, de camino a una entrevista de trabajo. El guión le exige a Paz Vega construir un personaje contradictorio, alguien con los arrestos para tomar el control de un minisuper ante la ausencia del gerente y que más adelante queda paralizada de inseguridad cuando tiene que pedir trabajo de secretaria. Es un trabajo sólido de la actriz, donde lo único que se le puede reprochar es que sea tan bella que distrae, a veces uno se pierde sus comentarios sarcásticos por estarla admirando.
No menos importante que los actores es el trabajo de Brad Silberling detrás de la cámara. Se puede discutir qué tanto le debe el argumento a las aportaciones de su elenco, tanto en personalidad como en los momentos que se improvisaron, lo que no puede ignorarse es el buen gusto de Silberling para la puesta en escena. Mientras otros directores toman la falta de recursos como pretexto para hacer películas deprimente, grises, monocordes, Brad Silberling entiende que el bajo presupuesto no debe convertirse en una excusa para la torpeza formal. Con un método similar al de Julián Hernández en El Cielo Dividido, Silberling consigue una estética depurada a través de una cuidadosa selección de locaciones, que enfatizan la variedad cultural de Los Angeles, y un fino uso del encuadre, ubicando a sus personajes en situaciones cotidianas que trascienden su habitual vulgaridad mediante un elegante manejo del lenguaje cinematográfico. Todo ello a contracorriente de las tendencias del cine actual, empeñadas en marear al respetable, Dame 10 Razones está construida a base de largas tomas que le permiten a los actores hacer su trabajo sin interrupciones.
En ocasiones los tópicos del cine indie gringo asoman la cabeza, como en las obligatorias escenas donde alguna canción melancólica, en este caso de Paul Simon, ocupa la banda sonora, aunque también se dan casos como el siguiente, donde la música le aporta una buena dosis de vitalidad a las imágenes:
Escena de Dame 10 Razones,
canción: La Receta, de Kemo the Blaxican
Hay personas que están tan acostumbradas al esquema que comparten el 99% de las películas que se realizan en el mundo que es comprensible su estupor ante una que se sale del huacal. Incluso hubo quienes se quejaron de que ese clásico contemporáneo que es Perdidos en Tokyo argumentando que era muy aburrida porque "no pasaba nada" o "le faltaba el final", cuando era evidente que el interés de Sofia Coppola estaba en el ambiente que rodeaba a sus protagonistas más que en un desenlace tradicional. Supongo que Brad Silberling estaba consciente de que iba a enfrentar las mismas críticas cuando escribió el guión de Dame 10 Razones, sobre todo en un arte con tan poca confianza en sí mismo que aún le exige a los cineastas que aborden temas relevantes, pero por suerte para los que disfrutamos este tipo de viñetas la película pudo filmarse y quedará a disposición de los espectadores en busca de experiencias ajenas a ese lecho de Procusto que es la narración en tres actos.
