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Una Vez Que Naces...
UNA VEZ QUE NACES YA NO PUEDES ESCONDERTE
(Quando Sei Nato Non Puoi Più Nasconderti)
Dirección
:
Marco Tullio Giordana
Guión:
Marco Tullio Giordana, Sandro Petraglia, Stefano Rulli, basado en el libro de Maria Pace Ottieri
Producción:
Marco Chimenz, Fabio Conversi, Giovanni Stabilini, Riccardo Tozzi
Fotografía:
Roberto Forza
Música:
Tom Waits, Eros Ramazzotti, Madredeus, J.S. Bach, entre otros
Edición:
Roberto Missiroli
Con:
Matteo Gadola (Sandro), Ester Hazan (Alina), Alessio Boni (Bruno), Vlad Alexandru Toma (Radu), Michela Cescon (Lucia), Rodolfo Corsato (Popi), Marcello Prayer (Tore), Giovanni Martorana (Barracano), Andrea Tidona (Padre Celso)
Italia / Francia / Inglaterra, 2005, Aquarius Films / Babe / Cattleya / Rai Cinemafiction, 115 min.

Otras opiniones:


Arte y Ensayo

Una Vez Que Naces Ya No Puedes Esconderte

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
noviembre 19, 2007

Melodramático título para un bodrio que ejemplifica el mal momento que atraviesa el cine italiano. A través de las peripecias de un niño estúpido que se cae del yate a la mitad del Egeo y es rescatado por una barcaza que transporta inmigrantes ilegales, el director Marco Tullio Giordana da una cátedra de cómo no hacer una cinta de crítica social. Dando muestra de lo aburrido que es el cine cuando se opta por el didactismo, Giordana recurre a todos los tópicos imaginables para demostrar lo mucho que le preocupa la suerte de los clandestinos. Ojalá se preocupara igual por sus espectadores.


Trailer de Una Vez Que Naces... con subtítulos en portugués
(cuenta toda la historia)

Para competir con el maniqueísmo de Mike Leigh o Ken Loach, Giordana divide la historia en dos secciones claramente delimitadas. En la primera conocemos el cómodo nivel de vida del niño Sandro (Matteo Gadola), el hijo de un empresario de Bérgamo que se prepara para acompañar a su padre en unas vacaciones en el Mediterráneo. Durante más o menos media hora vemos cómo Sandro admira una motocicleta en un aparador, compite en las pruebas de nado de la escuela y trata de averiguar qué significa la frase que le oyó a un indigente africano preguntándole a todos los negros que tiene a la mano: un compañero de clase, un empleado en la fábrica de su padre, etc. Cuando uno de los personajes menciona a Spielberg durante el trayecto a Grecia uno ya sabe lo que se avecina.

Las sospechas se cumplen cuando Sandro cae por la borda, lo que por supuesto da pie a la manipulación emocional tan practicada por el antes mencionado Steven Spielberg. Es obvio que al escuincle no le va a pasar nada, las escenas anteriores ya anunciaron que Sandro será el símbolo de la toma de conciencia occidental y por lo tanto sería impensable que se ahogara antes de encontrarse con una runfla de inmigrantes tan desesperados como redimibles. Con un poco de retraso, debido probablemente al quejumbroso motor de la embarcación, los clandestinos llegan a tiempo para sacar a Sandro del agua. Mas hete aquí que sus problemas apenas comienzan: los caricaturescos traficantes que comandan el barco debaten si es mejor echarlo de vuelta al mar o pedir un rescate por él y es ahí cuando un par de adolescentes rumanos le salvan el pellejo al chavito italiano.

No digo más para no echar a perder la película, aunque de eso ya se encargaron sus realizadores. El caso es que al querer abarcar lo más posible de un problema real el guión se estanca en una serie de viñetas que desechan cualquier idea de verosimilitud o progresión dramática en favor de un repaso a través de las diferentes etapas que deben atravesar los clandestinos que son hallados en altamar por la guardia costera italiana. En inglés el trabajo de Giordana se conoce como Once You're Born You Can No Longer Hide, si sus distribuidores fueran más honestos le habrían cambiado el título a Illegal Immigration For Dummies. El recorrido que hacen los personajes por el centro de detención para inmigrantes tiene toda la pinta de un documental de baja estofa, con diálogos prestados de la televisión educativa de la SEP y una sorpresa final que uno adivina desde que Sandro conversa en el auto con su mamá, en los primeros diez minutos.

Una vez que los cineastas han puesto toda su atención en la moraleja sucede algo muy frecuente en el cine "de mensaje". La moraleja es todo y el valor estético es nulo. La narración es ñoña y reiterativa. Las tomas son abiertas, sin chiste. Los movimientos de cámara demasiado solemnes, subrayando el significado de cada imagen como si el espectador fuera retrasado mental. Inclusive hay problemas de raccord y lo más irritante es que uno está consciente que el director no se molestó en corregir estos defectos porque sabe que con tener buenas intenciones es suficiente para ser admirado por el público poco exigente, el mismo que aplaude basura tipo Las Alas de la Vida. Ese público confunde las películas con los temas que abordan, cree que hablar mal de una porquería como Una Vez Que Naces... es lo mismo que declararse a favor del Minuteman Project. Yo sé que los lectores de este sitio con inteligentes y por eso puedo afirmar que la película de Marco Tullio Giordana es una pérdida de tiempo sin temor a los chillidos de marrano de los moralistas políticamente correctos.

Sitio Oficial:
www.01distribution.it/xquandoseinato.htm