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El Misterio de Deauville
EL MISTERIO DE DEAUVILLE
(La Disparue de Deauville)
Dirección
:
Sophie Marceau
Guión:
Sophie Marceau, Jacques Deschamps, Gianguido Spinelli, Rania Meziani
Producción:
Ariane Guez, Oury Milshtein
Fotografía:
Laurent Dailland
Música:
Franck II Louise
Edición:
Laurent Rouan
Con:
Christophe Lambert (Jacques Renaud), Sophie Marceau (Victoria / Lucie), Nicolas Briançon (Camille Bérangère), Simon Abkarian (Pierre), Robert Hossein (Antoine Bérangère), Marie-Christine Barrault (Mélanie Bérangère), Judith Magre (la duquesa)
Francia, 2007, France 3 Cinema / Illiade & Films / SND, 98 min.

Otras opiniones:


Arte y Ensayo

El Misterio de Deauville

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
febrero 16, 2008

Este ambicioso segundo largometraje como directora de Sophie Marceau abre con imágenes inconexas: una niña que mira a la cámara en una película casera, dos hombres peleando a muerte en una playa, un tipo que despierta en medio de la noche en su departamento y nota que lo ronda una presencia fantasmal, un hombre maduro que regresa a su casa con una herida en el abdomen. La confusión de este par de minutos no es sino un reflejo del estado de ánimo de Jacques Renaud, protagonista de la historia, recién reincorporado a su puesto como teniente de la policía francesa tras un intento de suicidio y una estancia en un psiquiátrico.


Christophe Lambert y Sophie Marceau en El Misterio de Deauville

Adoptar el punto de vista de un personaje tan poco confiable es lo que le a La Disparue de Deauville un interés mayor al del policier promedio. Más intimista que La Serpiente, menos cínico que 36 Quai des Orfevres, el argumento de esta película dispone de todos los elementos típicos de su género con tanta diligencia que el espectador experimentado puede adivinar algunas de sus mayores sorpresas. Además del hitchcockiano Renaud (Christophe Lambert, el Jorge Luke francés, aquí inesperadamente dúctil), quien trata de averiguar la verdad sobre un cadáver desfigurado que podría pertenecer al próspero hotelero Antoine Bérangère (Robert Hossein) mientras convence a su amigo Pierre (Simon Abkarian, también en La Serpiente) de que hay algo raro en el desinterés que muestran la esposa y el hijo del presunto difunto. En ellos encontramos, una vez más, la combinación madre dominante - hijo consentido que en el cine se ha vuelto común como parangón de relación enfermiza. Por último, aparece una enigmática mujer (Sophie Marceau) que pone a Renaud sobre la pista correcta y que es idéntica a Victoria Benutti (Marceau de nuevo), famosa actriz muerta en un accidente automovilístico treinta y seis años antes.

Los rasgos en común con cintas como Fedora de Billy Wilder, o incluso Laura de Otto Preminger, predisponen al conocedor a buscarle tres pies al gato. Se cumple la máxima "piensa mal y acertarás", puesto que el secreto de Antoine Bérangère y Victoria Benutti es apropiadamente retorcido, con la perversidad que marcan los cánones y con poco que aportar al género del suspenso. Poco importa porque ése no es el móvil de Sophie Marceau. La trama es apenas un pretexto para explorar los límites de la percepción, lo fragmentario de la memoria, la permanencia del cine y lo evanescente de la carne, la transgresión voyeurista de la cámara. De ahí la combinación de texturas para indicar recuerdos, incluso compartidos como el momento en que Camille empieza a recordar a su madre, o el recurso de la cámara de video que reemplaza una perspectiva con la que resulta imposible identificarse. Cuando Renaud irrumpe en la habitación 401 del hotel no hay un plano general que nos permita ubicarlo en el escenario. En lugar de eso, Marceau prefiere descomponer la secuencia en tomas subjetivas, primeros planos de la memorabilia que el detective descubre ahí y un extraño encuadre que coloca al espectador detrás de Renaud, rompiendo con el vocabulario de la secuencia pero anunciando la confesión de Mélanie.


Robert Hossein y Sophie Marceau en El Misterio de Deauville

Hay también una dimensión metanarrativa en el personaje que interpreta la propia directora. Victoria Benutti es una diva del cine que pervive congelada en las fotografías que Camille atesora en su adoratorio particular, más modestamente en la gasolinera cuyo encargado fue tal vez la última persona en hablar con ella, y por supuesto en sus películas, donde quedó preservada su imagen idealizada. Es Benutti en persona quien ayuda a Renaud en su investigación, los problemas psicológicos del detective le confieren a sus apariciones la misma calidad fantasmal de las fotos y las películas, circunstancia que uno inmediatamente asocia con el papel que está desempeñando Marceau. La doble identidad de la directora en tanto actriz de su propia película forma parte del juego de espejos que plantea La Disparue de Deauville. "Ce qui m'a attirée, c'est l'envie de raconter la vie des gens, multiple, unique et à la fois universelle." "Lo que me atrajo fue el deseo de contar la vida de las personas, múltiple, única y a la vez universal", dice Marceau, explicando así la proliferación de puntos de vista en La Disparue de Deauville, es sólo agregando la cuota de verdad de cada personaje como se resuelve el misterio central.

Marceau también ha dicho que no le interesaba hacer una película psicológica o llena de diálogos, quería imprimirle ingredientes del thriller para darle mayor movimiento al conjunto. Hay, en efecto, persecuciones en auto y escenas típicas del cine de suspenso tradicional, pero su peso específico es insuficiente si se le compara con las secuencias donde Renaud duda sobre lo que está viendo. Se nota un mayor cuidado en la presentación formal de la intriga que en incrementar la tensión del relato, por ejemplo, con una banda sonora donde se aglutinan todo tipo de sonidos y estilos musicales: electrónica, rock pesado, tonadas sentimentales y pasadas de moda, fragmentos de diálogos, ruidos repetitivos. La dimensión sonora de El Misterio de Deauville emula el desconcierto de Renaud así como la manera en que la memoria escatima los detalles cruciales, pero lo hace en detrimento de una mayor expresividad. Justo es señalar que en su paso por la cartelera, francesa y mexicana, La Disparue de Deauville pasó con más pena que gloria. Su recaudación fue tan pobre como la respuesta de la crítica. De cualquier manera, si les gusta el cine que combina forma y fondo tanto como a mí este trabajo de Sophie Marceau les resultará bastante sugestivo.

Trailer de El Misterio de Deauville:


La disparue de Deauville
by larmu