Arte y Ensayo
Los Inquebrantables
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
marzo 18, 2008
Tercera película de Woody Allen en Inglaterra, después de Match Point y Scoop. Tras el fracaso de esta última, un conato de comedia que sólo sirvió para convencer a los críticos que Allen debería regresar al thriller que tan buenos réditos le dejó en Match Point, este director ofrece una tragedia moderna con alusiones demasiado explícitas a los clásicos griegos (en inglés se llama "el sueño de Casandra"), algunos buenos momentos de suspenso y diálogos flojos que indican que sus mejores épocas ya quedaron atrás. En Nueva York, para ser preciso.

Tom Wilkinson, Ewan McGregor y Colin Farrell en Los Inquebrantables
Debo confesar que Match Point no me gustó tanto como a otras personas, principalmente porque la referencia a Crimen y Castigo me pareció una forma bastante torpe de añadirle subtexto a una trama que no necesitaba ese tipo de triquiñuelas. El investigador David Bordwell nos recuerda que hay cineastas que le "ayudan" a los críticos a interpretar sus obras mediante entrevistas o citando alguna obra literaria dentro de la trama. Claude Chabrol lo explica así: "Necesito cierto grado de ayuda por parte de la crítica para que mis películas sean exitosas: si no lo tengo corren el riesgo de ser ignoradas. Entonces, ¿qué hace uno? Hay que ayudarle a los críticos a redactar sus textos, ¿verdad? Por eso yo les echo la mano. "Lean a Eliot y tal vez encuentren algo", o "¿qué les parece Racine?". Les doy pequeñas pistas de donde pueden agarrarse. En Le Boucher puse a Balzac a media película, y ni tardos ni perezosos lo mencionaron en sus reseñas. No es bueno dejarlos solitos frente a una hoja en blanco, sin saber por dónde empezar... "Este film recuerda la obra de Balzac,” y a partir de ahí pueden hacer lo que quieran".
Lo anterior puede parecer exagerado, pero si revisan la respuesta de la crítica ante Match Point verán que Chabrol no se equivocaba. No obstante, parece que hasta los críticos más lerdos no están dispuestos a tragarse el mismo truco dos veces y ahora se han ensañado con Cassandra's Dream, que ciertamente está lejos de ser memorable pero por momentos adquiere una solidez nada desdeñable. En mi opinión su principal defecto es justamente que está atiborrada de referencias poco discretas a las tragedias griegas, desde el nombre del yate que los hermanos compran al principio hasta las conversaciones que regresan una y otra vez a Medea, el destino, el precio de la ambición, las consecuencias lamentables que pueden tener una lealtad familiar mal entendida, etc. Allen insiste tanto en colocar el subtexto en primer término que se le olvida definir mejor a sus personajes. Al menos la mitad de los diálogos son explicativos, como si Allen temiera que el público pudiera pasar por alto la ironía de que Ian (Ewan McGregor), el hermano "responsable", es en realidad más frío y calculador que Terry (Colin Farrell), el eterno perdedor con afición incontrolable por las apuestas, el alcohol y las pastillas.

Hayley Atwell en Los Inquebrantables
Woody Allen nunca se ha sentido cómodo trabajando con personajes de clase baja y esto se nota en el retrato que hace de Ian y Terry. Cuando los hermanos discuten si aceptarán o no el encargo que les hace su tío, un acto ilegal e inmoral que preocupa especialmente a Terry, la cadencia de los diálogos nos remite al Manhattan adinerado donde el director ha pasado la mayor parte de su carrera. Otro obstáculo es que Allen sigue sin poder crear mujeres creíbles. Hay una escena en la que Angela (Hayley Atwell), la novia de Ian, se define como "temperamental y narcisista" y lo gratuito de su declaración hace patente que fue la única forma que se le ocurrió a Allen de permitirnos un vistazo a su vida interior, sin querer admitir que Angela sólo existe en función de los personajes masculinos y que por lo tanto está hueca. Cuando los dos protagónicos son tan esquemáticos no se puede esperar gran cosa de los secundarios, como puede comprobarlo Tom Wilkinson, quien sale a cuadro sólo para restregarle en la cara al espectador los Temas Relevantes que el neoyorquino tenía en mente.
No todo en Cassandra's Dream es malo. Hay secuencias donde se genera un aceptable nivel de suspenso, a medida que los hermanos deben retrasar una y otra vez el "encarguito" del tío Howard, situación que recuerda los mejores momentos de Match Point y que muestran que el oficio adquirido a lo largo de cuarenta años de carrera le permitiría a Allen concluir su trayectoria con thrillers menores pero no por ello despreciables. El problema es que una vez que Ian y Terry le ayudan a su tío Cassandra's Dream quiere indagar sobre las consecuencias que un acto semejante tiene en la psique de los dos hermanos, empresa destinada al fracaso dado lo superficial de ambos personajes, sin que Ewan McGregor encuentre el registro adecuado para transmitir el cinismo de Ian y sin que los pucheros de Colin Farrell puedan convencernos del arrepentimiento de Terry. Es en ese intervalo, cuando Woody Allen se olvida de las resonancias míticas y se dedica sólo a contar una historia, que Cassandra's Dream se aproxima al nivel que uno espera de un director tan renombrado como el neoyorquino. Ni siquiera la música de Philip Glass, tan indigesta como su partitura para Escándalo, le quita fuerza a este segmento de la película. De eso se encarga el propio Allen con un guión inacabado, mismo que remata con un final demasiado abrupto.
Trailer de Los Inquebrantables:
Sitio Oficial:
cassandrasdreammovie.com
