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Los Falsificadores
LOS FALSIFICADORES
(Die Fälscher)
Dirección
:
Stefan Ruzowitzky
Guión:
Stefan Ruzowitzky, basado en el libro autobiográfico Des Teufels Werkstatt de Adolf Burger
Producción:
Josef Aichholzer, Nina Bohlmann, Babette Schröder
Fotografía:
Benedict Neuenfels
Música:
Marius Ruhland
Edición:
Britta Nahler
Con:
Karl Markovics (Salomon Sorowitsch), August Diehl (Adolf Burger), Devid Striesow (Friedrich Herzog), Martin Brambach (Holst), August Zirner (Dr. Klinger), Sebastian Urzendowsky (Kolya), Veit Stuebner (Atze)
Austria - Alemania, 2007, Aichholzer Film / Babelsberg Film / Beta Cinema / Magnolia Filmproduktion / Studio Babelsberg Motion Pictures / ZDF, 99 min.

Otras opiniones:


Arte y Ensayo

Los Falsificadores

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
marzo 28, 2008

La Operación Bernhard es un episodio de la Segunda Guerra Mundial del que ya se ha escrito bastante pero que nunca había sido llevado al cine. Quienes apoyan la realización de películas históricas con fines educativos siempre mencionan que es necesario porque la gente no lee. En otras palabras: "a falta de pan, buenas son las tortillas". Creo que sería mejor exigirle a los historiadores que escriban para el público y no sólo para escalar puestos en las universidades, que Los Falsificadores sea un buen ejemplo de cine histórico no excusa a los investigadores de hacer su trabajo.


Karl Markovics en Los Falsificadores

Como Los Falsificadores acaba de ganar el Oscar a la mejor película en lengua extranjera seguramente mucha gente irá a verla y no pocos saldrán de la sala convencidos de que acaban de presenciar una lección de historia. En la mayoría de las cintas de reconstrucción de época esto es falso porque los cineastas se toman libertades con tal de crear un relato más dramático. Los Falsificadores se apega más a la realidad, en buena medida porque se basa en las memorias de Adolf Burger, uno de los judíos obligados por los Nazis a falsificar documentos y divisas en beneficio del Tercer Reich. A diferencia de las producciones hollywoodenses donde los hechos se modifican para el lucimiento de sus estrellas (empezando por el idioma) en Los Falsificadores las actuaciones son mesuradas, siempre respetuosas de la gente que están representando (incluyendo a los alemanes) y sin omitir las facetas menos agradables de sus protagonistas.

Algo que también se agradece es que no se altere el orden de los acontecimientos ni se añadan conflictos secundarios con la idea de hacer más dramático lo que se está contando. El exterminio de judíos, rusos, gitanos, etc. a manos de los Nazis es suficiente para mantener el interés del espectador sin necesidad de trucos baratos. El guión de Stefan Ruzowitzky enlaza circunstancias adversas para los prisioneros sin ajustarse a una fórmula narrativa. Esto le da a las primeras escenas un carácter episódico, desde que Salomon Sorowitsch es sorprendido por la policía alemana hasta que lo transfieren al campo de concentración de Sachsenhausen para encabezar el equipo de fotógrafos, dibujantes e impresores encargados de duplicar los billetes de Inglaterra y Estados Unidos, operación planeada para financiar la maquinaria de guerra alemana y al mismo tiempo arruinar a sus enemigos. Una vez en Sachsenhausen se dibuja más claramente el contraste entre Sorowitsch y los otros prisioneros, particularmente Adolf Burger.


August Diehl en Los Falsificadores

Burger es un idealista que se niega a colaborar con los Nazis y está dispuesto a enfrentarlos aunque eso le cueste la vida. Desde su punto de vista es preferible sucumbir en un acto simbólico de resistencia a sobrevivir en condiciones aceptables y esperar a que la guerra termine. Sorowitsch es más pragmático y prefiere hacer el trabajo que le exigen los alemanes si con eso obtiene beneficios inmediatos para sus compañeros de encierro. Ruzowitzky sabe que el público está predispuesto a coincidir con Burger y por eso le dedica más atención a Sorowitsch, acercándose en la medida de lo posible a un hombre que debía mantener una fachada estoica ante las humillaciones cotidianas del campo de concentración. El dilema de Sorowitsch, obedecer a los Nazis en público y ayudar a los otros prisioneros en secreto, también es más interesante que la vocación de mártir de Burger. Hay que aclarar que Sorowitsch está basado en una persona real pero que los detalles proporcionados por el guión son ficticios.

El conflicto entre Burger y Sorowitsch es absorbente, el comportamiento de los Nazis en la película no es una exageración y en términos generales Los Falsificadores ilustra con mucha fortuna un fragmento del evento más sangriento del siglo pasado. Lo único que le pido a sus admiradores es que no piensen que por haber visto esta cinta ya son expertos en el tema. La Segunda Guerra Mundial fue algo demasiado complicado como para resumirlo en una hora y media de proyección. Habría que complementar la información de Los Falsificadores con algunos de los muchos libros que hay sobre la Alemania Nazi y el Holocausto. Incluso hay un excelente comic que cuenta la historia de otro sobreviviente de los campos de concentración. Lleva por título Maus y tiene la peculiaridad de que los judíos son representados por ratones mientras que los alemanes aparecen como gatos, sin que esto le quite seriedad.

Trailer de Los Falsificadores:

Sitio Oficial:
www.sonyclassics.com/thecounterfeiters