Arte y Ensayo
Enamórate de Mí
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
abril 29, 2008
Esta comedia romántica francesa se distingue de sus actuales contrapartes gringas más por su tono que por su mecánica. Es un regreso al Hollywood clásico de Billy Wilder y Ernst Lubitsch. El argumento está lleno de coincidencias, falsas identidades y enredos que se resuelven milagrosamente a favor de los protagonistas, aderezado con un toque de cinismo para ahuyentar los juicios morales. Escapismo puro de la mano de Audrey Tautou, en las antípodas de Amélie Poulain, y el marroquí Gad Elmaleh, para pasar el rato y morirse de la envidia contemplando los lujos que algunos se pueden dar en la Costa Azul.

Gad Elmaleh y Audrey Tautou en Enamórate de Mí
Enamórate de Mí arranca con el tradicional meet cute (encuentro fortuito) en el que el humilde Jean (Gad Elmaleh), empleado multiusos de un hotel de cinco estrellas, se queda dormido en el bar que debería estar atendiendo y es tomado por millonario por la elegante Irene (Audrey Tautou). Unos cuantos cocteles más tarde los dos están en la cama de una suite que Jean sabe desocupada y aunque ella se marcha a media noche para regresar con su pareja, el sexagenario Jacques, el pobre (en más de un sentido) barman será incapaz de olvidarla, al grado de hacerse pasar de nuevo por millonario cuando Irene regrese un año después.
Pero la trama no girará en torno a los esfuerzos desesperados de Jean por prolongar la farsa al tiempo que convence a la dulce Irene de abandonar los bienes materiales que le proporciona Jacques para conformarse con un jodido que sí la quiere. Muy pronto Enamórate de Mí toma un camino más desvergonzado, donde la virtud de Irene no es lo que está en juego porque ni siquiera existe. La chica no es más que una cazafortunas experta en desplumar vejetes y la devoción de Jean, quien se desentiende de su trabajo con tal de seguirla a Niza, parece injustificada, sobre todo cuando ella se cobra a lo chino por haberle espantado al cliente, con tarjetazos que para su modesto admirador son como puñaladas.

Audrey Tautou y Gad Elmaleh en Enamórate de Mí
A diferencia de comedietas gringas como La Chica de al Lado, donde Elisha Cuthbert interpretaba a una actriz porno que era "rescatada" por Emile Hirsch, aquí en ningún momento se juzga a Irene. Difícilmente Jean podría enojarse con ella por lo que hace cuando un giro en la trama lo deja en idéntica posición. El director y guionista Pierre Salvadori no está dispuesto a perder el tiempo quejándose de la moral relajada de nuestros días, mucho menos criticar el materialismo de la sociedad occidental o jeremiadas semejantes, tan gustadas por aquellos críticos progresistas que aún no digieren el fracaso de la izquierda. Es más, por el cuidado que pone en las transiciones, construidas a base de delicias gastronómicas y exhibiciones de haute couture, queda claro que Salvadori no ve nada de inmoral en el lujo dispendioso.
Colaboran al buen funcionamiento de la película las sólidas actuaciones protagónicas de Audrey Tautou y Gad Elmaleh. Aunque esto sea una comedia inofensiva el personaje de Tautou exhibe por momentos una mezquindad que la aparta en definitiva de la candorosa Amélie Poulain. De hecho es Elmaleh, con sus enormes ojos azules y ese impasible rostro que a muchos les recuerda a Buster Keaton, quien está a cargo de la parte ingenua de Enamórate de Mí. Gad Elmaleh es un comediante un tanto aniñado, cuya mayor gracia es su incredulidad ante las adversidades, el estoicismo obligado de un tipo que trata de salir con elegancia de situaciones humillantes. Ambos actores hacen de esta modesta cinta una agradable farsa, sin otro objetivo que no sea entretener al espectador.
Trailer de Enamórate de Mí:
