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Así del Precipicio

Cine Mexicano

Así del Precipicio

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 12, 2007)

Conocida por complacer a los fabricantes de chamarras al exhibir a Ana de la Reguera en pelotas más que por otra cosa, la opera prima de Teresa Suárez generó encabezados morbosos en los periódicos ("Provocará escándalo al desnudo cinta De la Reguera"), no le fue mal en taquilla y acabó en varias listas de lo peor del 2006. Se publicaron incluso desplegados en diarios de circulación nacional con el siguiente mensaje: "Papá: amar a alguien es aceptarlo aunque te cueste trabajo entenderlo, sé que ahora no me entiendes, ni quieres saber de mí, pero es importante que sepas que lo que hice en la película Así del Precipicio fue una actuación, el hecho que se vea tan real significa que soy buen actor." Esto lo firmaba Rafael Amaya, aunque los productores hicieron de todo con tal de generar publicidad y por lo tanto hay que desconfiar.

Todo lo cual es mucho más interesante que la película misma. Su guionista y directora, Teresa Suárez, ha dicho que su intención era hablar sobre sexo y drogas sin moralismo y desde el punto de vista de las mujeres. Lo logró a medias. Al contar la historia de tres amigas que se meten cocaína, conviven con gays y atraviesan diversas crisis emocionales, Así del Precipicio se aleja del didactismo de las viejas cintas-sermón de Alejandro Galindo. Tal parece que el cine mexicano ya dejó de preguntarse ¿Con Quién Andan Nuestras Hijas?, se angustia menos por los Peligros de Juventud y acabó por aceptar que los enervantes no son exclusivos de El Fantástico Mundo de los Hippies.

A diferencia de los melodramas clásicos, donde no existían, y de las sexicomedias ochenteras, donde eran frecuente objeto de burla, los gays de Así del Precipicio se distinguen por lo que hacen y no por lo que son. Una película donde Daniel Vives, mejor conocido como La Supermana, interpreta al personaje más simpático se aleja, efectivamente, de la homofobia que predominaba en otras épocas en nuestro cine. Sin embargo, la impresión que queda después de ver Así del Precipicio es que todavía falta extirpar los resortes melodramáticos de las películas mexicanas.

Las tres protagonistas -la atascadísima asistente de producción enamorada de un torero, la artista conceptual en busca de su estilo y atraída por su amigo gay, la güerita fresa en proceso de divorcio que incursiona en el amor que no osa decir su nombre- son demasiado esquemáticas, tan proclives al llanto como doña Liber, incapaces de ejercer la mínima autocrítica. Cuando Lucía (Ana de la Reguera) declara que ya no va consumir alcohol ni coca, mientras su mejor amiga Carmen (Gabriela Platas) se da un pasón a menos de dos metros, uno ya sabe que sólo es cuestión de tiempo para que Lucía tenga una recaída y acabe como Scarface. Antes de asumirse como lencha, Hanna (Ingrid Martz) debe chillar contemplando el video de su boda, añorando el matrimonio que se le apestó, aunque su suegra sea la pavorosa Raquel Pankowsky. Carmen no sufre tanto el estar enculada con un hombre gay, pero su máxima aspiración en la vida es dedicarse al arte conceptual y eso es más angustioso que la madriza que le ponen unos judiciales a su diler italiana. Lo peor son las secuencias oníricas que Teresa Suárez le asesta a cada una, explorando sus traumas de la forma más burda posible.

Para contar todo esto Así del Precipicio tiene buena foto y edición de Jaime Reynoso y Roberto Bolado respectivamente, ambos con más experiencia en cine que Teresa Suárez, quien trabajó más como directora de arte -el mismo oficio de su personaje Lucía- en comerciales dirigidos por Alejandro González Iñárritu y Simón Bross. Suárez también ha dicho que Así del Precipicio tiene tintes autobiográficos, pero aquí lo que me importa no es si Lucía es el alter ego de la directora, sino lo episódico del guión. Da la impresión de que Suárez confeccionó su historia mezclando experiencias propias y ajenas pero sin darle a estos sucesos un arco dramático suficiente para mantener el interés del espectador. Los personajes padecen -y en menor medida disfrutan- su acercamiento al sexo y las drogas, en escenas que se prestan para ironías fáciles (el padre de Lucía, rodeado de sus trofeos de caza, le dice que no entiende por qué ella es tan violenta) pero que en poco contribuyen al desarrollo de los personajes. Para decirlo pronto, la pregunta que el espectador se hace y la guionista se olvida de responder es: ¿y a mí qué me importa que estas tipas se metan cocaína hasta que se les caigan las narices o que no sepan qué hacer de sus vidas?

Por eso Así del Precipicio acaba siendo un drama tedioso, con diálogos a veces forzados y personajes con los que es imposible involucrarse. Inlcuye, eso sí, generosos desnudos por parte de Ana de la Reguera, además de escenas románticas lésbicas (entre Ingrid Martz y Ana Cioccheti) y unos besitos de Rafael Amaya a sus compañeros de reparto, pero si eso es lo único que les interesa de una película les recomiendo que mejor busquen fotos sucias en internet: las hay para todos los gustos y para disfrutarlas no es necesario aburrirse con las chocoaventuras de tres amiguitas que no la saben controlar.

Sitio Oficial:
www.asidelprecipicio.com.mx