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El Búfalo de la Noche
EL BÚFALO DE LA NOCHE
Dirección
: Jorge Hernández Aldana
Guión: Guillermo Arriaga, Jorge Hernández Aldana, basado en la novela homónima de Guillermo Arriaga
Producción:
Guillermo Arriaga
Fotografía:
Héctor Ortega
Música:
Omar Rodriguez-Lopez, The Mars Volta
Edición:
Alex Márquez
Elenco:
Diego Luna (Manuel Aguilera), Liz Gallardo (Tania), Irene Azuela (Margarita), Gabriel González (Gregorio), Camila Sodi (Rebeca), Walther Cantú (Jacinto Anaya), Armando Hernández (Beto), Celso Bugallo, Emilio Echevarría, Claudia Schmidt
México, 2007, La Neta Films / Naco Films, 100 min.

Otras opiniones:


Cine Mexicano

El Búfalo de la Noche

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 24, 2007)

Primer trabajo de Guillermo Arriaga tras su ruptura sentimental con González Iñárritu y segunda adaptación de una de sus novelas, tras la versión de Un Dulce Olor a Muerte que filmara Gabriel Retes hace ocho años. En el caso de El Búfalo de la Noche no puedo establecer una comparación entre el texto original y su traducción cinematográfica porque solamente conozco esta última. Cuando lea el libro revisaré el texto para incluir mis impresiones, por lo pronto sólo puedo afirmar que El Búfalo de la Noche es una película melancólica, descarnada, un tanto aburrida y memorable sólo por algunas actuaciones.

Antes que nada aclarar que en esta ocasión Arriaga reprimió su tendencia a las machincuepas narrativas, al menos en comparación a la afásica 21 Gramos y la desigual Amores Perros. Tampoco es lineal, por supuesto. El Búfalo de la Noche abre con el suicidio de Gregorio (Gabriel González), uno de sus personajes principales, y a partir de ahí el guión relata la forma en que su novia Tania (Liz Gallardo) y su mejor amigo Manuel (Diego Luna) sobrellevan la pérdida. Esta historia se complica a través de flashbacks que descubren la existencia de una relación entre Manuel y Tania aprovechando la estancia de Gregorio en un psiquiátrico, así como su gradual desintegración entre alucinaciones sobre insectos que lo consumen desde adentro y episodios de automutilación.

Me parece que los guiones de Arriaga son más efectivos entre mayor es la distancia que guardan de los brincos temporales que tanto agradan al escritor. Hasta la fecha el mejor es Los Tres Entierros de Melquiades Estrada, pese a una media hora inicial de narración en exceso errabunda. El más flojo es con mucho el de 21 Gramos, digresivo hasta lo incomprensible. El Búfalo de la Noche lo confirma con una historia que podría tener la intensidad que buscaban los realizadores con sólo apegarse al modelo tradicional. Tal como está contada sucede que cuando uno se está dejando llevar por lo que los personajes hacen y dicen el guión los interrumpe para llevarnos a otro tiempo donde está pasando algo que puede inferirse fácilmente o que carece de importancia. En este sentido es curioso que la única secuencia que no sufre estos brincos es también la más superflua.

Además Arriaga sigue pensando que confundir al espectador es sinónimo de integridad artística, verosimilitud, honestidad emocional o qué sé yo. Hay indicios rudimentarios sobre la temporalidad de cada segmento, logrados principalmente por el hecho de que Diego Luna aparezca afeitado o con la barba crecida. Fuera de eso cada transición entre escenas reta al público a adivinar si lo que ve sucedió inmediatamente después o meses antes. Es un juego que pronto se vuelve tedioso y que tampoco le aporta gran cosa a la película. Mediante el sencillo expediente de variar la textura de las imágenes para distinguir entre presente y pretérito esto se solucionaría, aunque supongo que esto dejaría a Arriaga sin su principal rasgo distintivo. Preferible pasar siempre de un plano a otro por corte directo, sin importar que así no trabaje la memoria, suponiendo que fuera esa la intención del guionista.

Otra cosa que me llama la atención de los argumentos firmados por Arriaga es que con frecuencia elige a los personajes menos sugestivos como protagonistas. Amores Perros podría tratar exclusivamente de los criadores de perros y nadie echaría en falta los otros dos segmentos. El ciego en Melquiades Estrada y Chieko en Babel merecían su propia película. Sin embargo el guión los utilizaba sólo como peones al servicio de creaturas que lloraban, se arrastraban, maldecían su destino y que sin embargo carecían de vida interior. Sospecho que si Arriaga decidiera reescribir el Quijote, como un Pierre Menard más inspirado, contaría la historia desde el punto de vista de Dulcinea.

El Búfalo de la Noche alcanza sus momentos de mayor intensidad al enfocarse en Gregorio y Tania, intensidad que nunca llega a concretarse por la decisión de contar la historia desde el punto de visto de Manuel. Para complicar más las cosas resulta que Gabriel González y Liz Gallardo, debutando en cine, le dan una cátedra de actuación a Diego Luna, que se supone es el gran veterano del elenco, el que con sus años de experiencia frente a las cámaras obligaría a los demás a ponerse a su nivel. Por suerte esto nunca aconteció, ya que sería una pena que sus compañeros de reparto se pusieran al nivel de Luna, que cuando su personaje llega al paroxismo del dolor y la desesperación pone la cara de alguien que se pregunta qué pasó con el billete de veinte que estaba en el buró.

Cualquiera que haya visto a un amigo o familiar hundirse en la locura sabe lo desesperante que es reconocer a esa persona en sus instantes de lucidez, sólo para perderla de nuevo cuando los síntomas se recrudecen. Esto es algo que el cine normalmente prefiere tocar en tono de comedia, cuando en la vida real es todo menos divertido, por eso lamento que El Búfalo de la Noche desperdiciara la oportunidad de abordarlo in extenso, en especial cuando disponía de dos excelentes actores para hacerlo. En su lugar uno debe conformarse con fragmentos de esa otra película, sin duda más conmovedora que la del inexplicable casanova y sus sentimientos de culpa, que en la interpretación de Diego Luna se convierten en el remordimiento de un estudiante modelo que olvidó devolver a tiempo los libros de la biblioteca. Me reservo el comentario sobre el talento histriónico de Camila Sodi hasta verla en una cinta donde tenga un papel más sustancioso. Aunque figura en la publicidad de El Búfalo de la Noche como una de las estrellas, la verdad es que su personaje es secundario y desechable, su escena podría eliminarse sin afectar en nada el resto de la trama. Básicamente se reduce a un desnudo que sirve para invitar a los morbosos a que compren el DVD y se hagan una
idea de la capacidad interpretativa que tiene esta niña.

En el aspecto formal El Búfalo de la Noche presenta pocos argumentos. El director novato Jorge Hernández Aldana, seleccionado por el también productor Guillermo Arriaga debido a su "mirada fresca, innovadora y apasionada" (léase: rutinaria, discreta y obediente), se limita a blandir sin vehemencia la "náusea-cam" (usada también en Backstage, la trilogía Bourne, A los Trece y todas las películas contemporáneas que aspiran a un crudo realismo), cumpliendo con el encargo y nada más. La música interpretada por The Mars Volta está mejor lograda, otra vez apuntando a lo que pudo haber sido con un guión que se enfocara en la demencia de sus personajes, más que en un cuadrángulo amoroso. Aparte de eso sólo quedan el tradicional final anticlimático de las otras películas firmadas por Arriaga, así como los descuidos que socavan la lógica de los acontecimientos (en Babel eran las leyes sobre armas de fuego, en El Búfalo de la Noche es una ventana abierta), y una técnica delatora que no había visto antes en el cine ("es el que huele a meados").

Profílmico al servicio de la comunidad cachonda: en beneficio de las muchas personas que llegan a este sitio gracias a búsquedas como "mexicanas famosas desnudas" o "nalgonas sabrosas" les informo que El Búfalo de la Noche contiene los siguientes encueres artísticos: Liz Gallardo se pasa media película compartiendo escenas de sexo con Diego Luna y Gabriel González, en consecuencia se le ven hasta las muelas picadas; Irene Azuela muestra los pechos en otra secuencia con Diego Luna y si no enseña más es sólo porque están en un carro estacionado; Camila Sodi solamente aparece en una escena para hacer un desnudo integral y decir los peores diálogos de la película, hecho lo cual se esfuma sin dejar rastro. De nada, y a ver si ya consiguen novia.

Sitio Oficial:
www.bufalodelanoche-pelicula.com/