Cine Mexicano
Cuando las Cosas Suceden
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(enero 19, 2008)
La falta de imaginación del título y los primeros veinte minutos de proyección hacen pensar que la segunda película del director y guionista Antonio Peláez será un intento por revivir al melodrama mexicano de hace cincuenta años, un poco en la onda de títulos recientes tan lamentables como La Tregua o Cicatrices. No obstante, a medida que pasan los minutos Cuando las Cosas Suceden se aleja del drama pachiche para aproximarse a las aventuras familiares al estilo inocente/ingenuo de Disney, con moraleja chirle incluida.
Galería de Cuando las Cosas Suceden
Para llegar a la parte más o menos aceptable de la película es menester atravesar un par de rollos que son un auténtico campo minado del exceso melodramático, con primogénito embarrado en la carretera, madre que adivina el accidente pese a encontrarse en ese momento en Inglaterra y nos lo hace saber poniendo cara de cólico, reproches irracionales hacia el padre por no deshacerse antes de la motocicleta fatídica, Cristos transfigurados en hotline suicida, una hija quinceañera que al sentirse abandonada agarra a cachetadas a sus compañeras de la escuela, etc. Por clichés lacrimógenos no paramos. Todo ello narrado con un grado de sinceridad que le abre la puerta a la chacota despiadada.
Imposible aguantarse la risa cuando el papá agobiado por la culpa le pregunta a su esposa qué puede hacer para conservar su amor y ella, muy digna, le responde: "No se puede acabar con algo que ya no existe". Otro momento de humor involuntario se genera cuando el padre, quien es conductor de orquesta, interrumpe el ensayo de una chelista con la que trabaja (y que por cierto tiene la rara habilidad de interpretar piezas de Bach sin tocar las cuerdas de su instrumento) y justo cuando ella trata de besarlo, dando muestra de un pésimo sentido de la oportunidad, la ya mencionada hija quinceañera se materializa atrás de una cortina, a tiempo de ver lo que no debe para sacar conclusiones erróneas. Si no fuera por la fotografía en color uno juraría que está viendo a Arturo de Córdova y Maricruz Olivier, tal vez con Anabelle Gutiérrez en el papel de la hija adolescente.
La película toca fondo cuando aparecen unos gangsters como de de Juan Orol para liquidar a un tipo, lo que conduce a otra escena inolvidable, con uno de los protagonistas diciendo "¡A este hombre lo mataron a balazos, a balazos, por consiguiente hay que dar parte a la policía!" ¿Y si lo apuñalaron se vale tirar el cadáver en un baldío? Es a partir de entonces que la cinta cambia de registro, con padre e hija, todavía peleados, involucrados en un misterio a lo Nancy Drew, lo que implica persecuciones en las calles y los tejados de Guanajuato, documentos incriminatorios, un par de explosiones, un secuestro y un rescate de último minuto. Como suele suceder en este tipo de relatos, la ordalía tendrá efectos terapéuticos, el núcleo familiar será restaurado y en los créditos finales la bonita Marcela Guirado, quien interpreta a la hija adolescente, se apropiará de la pantalla para demostrar que también canta:
Marcela Guirado canta Cuando las Cosas Suceden
Entre lo positivo hay que señalar que la película tiene buen ritmo, se aprovechan las locaciones en Morelia y Guanajuato, el lenguaje cinematográfico es competente aunque poco inspirado y la producción se permite incluso algunos efectos por computadora no del todo malos. En suma, se trata de una cinta realizada con la intención manifiesta de agradar al público mexicano, en especial a los espectadores del interior de la república (menos maleados que nosotros los chilangos), y no de mendigar premios en los festivales internacionales. Además del poco prometedor arranque melodramático, los defectos son un sentido del humor más bien simplón, los violentos cambios de tono entre una escena y otra, la cursilería de los diálogos (Jacqueline Bracamontes interpreta a una monja -¡qué desperdicio!- quien se refiere al coro infantil a su cargo en los siguientes términos: "las voces de esos niños únicamente reflejan la belleza de sus almas") y un epílogo cruel que no viene al caso. Cuando las Cosas Suceden es tan desigual que se vuelve entretenida, se acaba antes de que uno revise el reloj, todo un logro para la cinematografía mexicana.
Sitio Oficial:
www.cuandolascosassuceden.com
