Cine Mexicano
Niñas Mal
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(febrero 11, 2008)
Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, Fernando Sariñana es el director con mejor instinto comercial de México. Un dato que lo confirma: Niñas Mal se estrenó el mismo fin de semana que la comedia romántica hollywoodense Letra y Música y no sólo duró más en cartelera sino que la superó ampliamente en recaudación, la mexicana ingresó más de siete millones de dólares por dos y medio de la gringa. Cabe mencionar que ambas salieron en igual número de cines (350). El éxito en taquilla no necesariamente es un indicio de calidad, por supuesto, pero el dato debe tomarse en cuenta porque significa que hay Sariñana para rato.
Trailer de Niñas Mal
Más allá de las cifras de taquilla, la comparación con Letra y Música es relevante porque las dos cintas tienen una estrategia similar. Son películas de fórmula, alejadas de la realidad, sin complicaciones, que confían en el carisma de sus intérpretes a falta de un guión más sólido y que usan canciones para subrayar las emociones de los personajes. En todos esos renglones Letra y Música es mejor que Niñas Mal y sin embargo el público mexicano favoreció a esta última. Incluso a nivel de fotografía y edición, aspectos que Fernando Sariñana siempre cuida, Niñas Mal deja que desear. Tal vez la explicación para la buena respuesta en taquilla sea simplemente la cercanía, el hecho de que los espectadores mexicanos estén dispuestos a consumir lo que se produce en el país sin importarles que sea poco original.
Porque no se puede decir que Niñas Mal sea un reflejo de nuestra sociedad. Todo en ella es irreal, desde el político cuya carrera depende de lo que su hija haga o deje de hacer (cuando en México los políticos de izquierda tienen a sus hijos en exclusivas universidades privadas sin que nadie diga nada), hasta la escuela para señoritas donde es enviada la rebelde Adela (Martha Higareda) y que está habitada por otros estereotipos: la tonta (María Aura), la intelectual (Camila Sodi), la fresa (Alejandra Adame) y la artista autista (Ximena Sariñana, ¿quién más?). Tampoco puede afirmarse que las travesuras que estas niñas le hacen a Macarena Ribera (Blanca Guerra), la señora a cargo de la institución, sean divertidísimas. Más bien es al revés, los chistes son malos sin excepción. Por otro lado, las escenas dramáticas alcanzan intensidades que el resto de la cinta no justifica, cuando una de las chicas admite que es tortillera es sólo para añadirle una minimoraleja tolerante a una historia que ya de por sí tiene demasiadas aristas.
Como el guión está lleno de personajes fugaces y situaciones que se amontonan sin encontrar una resolución satisfactoria, uno se fija en detalles que en una película más eficiente serían invisibles. Por ejemplo, la solución milagrosa que encuentra Adela para el desastre que causó en una escena anterior, alquilando el Museo de Geología de la UNAM para un evento privado(!). O el hecho de que el cine insista en que una mujer con anteojos automáticamente deja de ser atractiva, aunque se trate de Camila Sodi. Otra cosa que llama la atención es cómo los otrora contestatarios actores del "nuevo cine mexicano" (Salvador Sánchez, Zaide Silvia Gutiérrez) ahora aceptan humildes papeles de reparto en cintas abiertamente comerciales como ésta. De ellos la que sale mejor librada es Blanca Guerra, gracias a que su personaje es el más sustancial de Niñas Mal, incluso más que la protagonista Adela. La culpa de eso no la tiene Martha Higareda, convincente sobre todo en los momentos dramáticos, sino los guionistas, que se tardan mucho en admitir que Adela es tan impulsiva que es casi imposible simpatizar con ella.
Niñas Mal: detrás de cámaras
La banda sonora está integrada por canciones de María Barracuda, Nikki Clan, Pambo, Natalia y la Forquetina, Sin Bandera y por supuesto Ximena Sariñana, lo que indica a las claras el segmento demográfico al que va dirigido Niñas Mal, aunque la selección musical podría haberse conjugado mejor con las imágenes. Sólo una canción ("Chale" de María Barracuda) refuerza lo que se ve en pantalla, el resto pasan casi desapercibidas. Como curiosidad se puede mencionar el hecho de que en otros países les cueste trabajo entender si Niñas Mal es una película familiar o para adultos, en Estados Unidos los desnudos y las groserías le merecieron la calificación R ("Restricted", menores de 17 años sólo en compañía de un adulto), y es que una ventaja de que esta sea la primera producción de Columbia Pictures México es que tiene asegurada la distribución prácticamente en todo el mundo, ya está editada en DVD en España, Rusia, Estados Unidos, Italia, Grecia, Hungría, Noruega... Todos quisiéramos que el cine mexicano que llega a esas latitudes fuera más digno pero tampoco hay mucho de dónde escoger y en todo caso la única forma de conseguirlo es aprendiendo a convivir con películas como ésta, con poca propuesta pero diseñadas para funcionar en taquilla. No hay industria cinematográfica que se sostenga a base de puras películas de arte.
Sitio Oficial:
www.ninasmal.com.mx
