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poster Bella
BELLA
Dirección
:
Alejandro Monteverde
Guión:
Alejandro Monteverde, Patrick Million, Leo Severino
Producción:
Alejandro Monteverde, Denise Pinkley, Leo Severino, Eduardo Verástegui, Sean Wolfington
Fotografía:
Andrew Cadelago
Música:
Stephan Altman
Edición:
Fernando Villena
Con:
Eduardo Verástegui (José), Tammy Blanchard (Nina), Manny Perez (Manny), Angélica Aragón (madre), Jaime Tirelli (padre), Ramón Rodríguez (Eduardo), Ali Landry (Celia)
EE.UU. - México, Metanoia Films, 2006, 91 min.

Sitio Oficial

Otras opiniones:

Cine Medio Mexicano

Bella

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 2, 2008)

Normalmente a las películas que ganan el premio del público en los festivales no se les presta mucha atención y viendo Bella es fácil entender por qué. Esta producción gringa escrita y dirigida por el tamaulipeco Alejandro Monteverde, con Eduardo Verástegui y Angélica Aragón en papeles estelares, es la típica historia bonita y positiva que al público que de repente se lanza a los festivales le parece profunda y conmovedora, aunque a los espectadores más experimentados no les diga nada. Pese a que toca un tema controvertido y está correctamente filmada quedará sólo como curiosidad.

Eduardo Verástegui en Bella
Eduardo Verástegui en Bella

Además de hacer fonomímica en Kairo y salir en un video de Jennifer Lopez el también tamaulipeco Eduardo Verástegui ya puede presumir que ganó el premio del público en el Festival de Toronto de 2006 con Bella, reconocimiento que habían conseguido en años anteriores cintas como Belleza Americana, Amélie o El Tigre y el Dragón. Su anterior protagónico en Papi Chulo, donde compartía escenario con Sofía Vergara y sus amigas (me refiero a Jaci Velasquez y Roselyn Sanchez, no a lo que estaban pensando), pasó con más pena que gloria y fue justamente durante el rodaje de esa comedia cuando Verástegui aceptó a Cristo en su corazón y fundó Metanoia Films, compañía productora cuya misión es "marcar diferencias positivamente en la cultura y en la vida de las personas".

Si enumero estos antecedentes es porque son más llamativos que la película premiada. Bella es un drama aleccionador en el que José (Verástegui), un ex-futbolista que se dedicó a trabajar en el restaurante de su hermano tras un trágico accidente, se compadece de la mesera Nina (Tammy Blanchard) cuando ésta es despedida por llegar tarde. Abandona su puesto para consolarla y pronto aprende que Nina está embarazada, por lo que decidirá acompañarla mientras ella piensa qué hará con el niño. Un punto a favor de la película es que el tema del aborto nunca es un pretexto para que José lleve a Nina de las greñas a la iglesia más cercana con tal de que le hagan un exorcismo. No hay sermones sobre la santidad de la vida, ni se debate si un embrión debe considerarse una persona, simplemente se presenta el caso de una chica que atraviesa un momento difícil sin entrar en detalles innecesarios (nunca se sabe quién es el padre, por ejemplo).

Tammy Blanchard en Bella
Tammy Blanchard en Bella

El momento menos convincente de Tammy Blanchard es cuando Nina se pone a contar sus traumas familiares tras pasar una tarde en la casa de José, donde conoce a sus maravillosos padres (Jaime Tirelli y Angélica Aragón) y su simpático hermano (Ramón Rodríguez). Es como si los guionistas temieran que de otra forma el público no entendería que los latinos tenemos una predisposición genética a establecer familias unidas, ser bullangueros y cocinar platillos exquisitos, mientras que los anglos son solitarios, fríos y no tienen sazón. Lo anterior es absolutamente falso, por supuesto, pero Bella consigue hilvanar sus estereotipos dentro de una trama más o menos coherente, dentro de los límites del cine bonito y positivo, hasta que Nina abre la boca para quejarse de que su mamá no la quería. En escenas anteriores ya habíamos visto a Angélica Aragón interpretando a una señora que es más sabia que Buda, no obstante es cuando Tammy Blanchard se echa su discurso que la moraleja se apodera de la cinta.

A Eduardo Verástegui le pasa algo similar con su personaje de ex-futbolista disfrazado de Cristo de Iztapalapa. Mientras la película le da la oportunidad de actuar con pequeños gestos, mientras cocina o cuando acompaña a Nina a un mercadito al aire libre, no lo hace tan mal. Incluso la escena donde aprendemos la causa de que José haya renunciado al futbol, llena de gritos y llanto, funciona bien por sí misma. El problema es que viene rodeada de innumerables flashbacks que van dando pistas sobre el secreto de José y que le permiten al espectador imaginar el fatídico accidente antes de que aparezca en la pantalla, con lo que se pierde su impacto. El mismo protagonista, con sus barbas de utilería y sus túnicas blancas, es un símbolo de la redención más que un hombre de carne y hueso, tan sincero y humilde que su resolución final se vuelve inevitable. Un poquito de egoísmo, de incertidumbre ante la posibilidad de recuperar a la fama y el dinero del futbol profesional, lo harían más creíble.

Trailer de Bella: