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Al Otro Lado del Mundo
AL OTRO LADO DEL MUNDO
(The Painted Veil)
Dirección
:
John Curran
Guión:
Ron Nyswaner, Byron Wilson, basado en la novela de W. Somerset Maugham
Producción:
Sara Colleton, Jean-Francois Fonlupt, Edward Norton, Naomi Watts, Bob Yari
Fotografía:
Stuart Dryburgh
Música:
Alexandre Desplat
Edición:
Alexandre de Franceschi
Elenco:
Naomi Watts (Kitty Fane), Edward Norton (Walter Fane), Liev Schreiber (Charlie Townsend), Toby Jones (Waddington), Diana Rigg (Madre Superiora), Anthony Wong (Coronel Yu)
China-EE.UU., 2006, Bob Yari Productions / Class 5 Films / Colleton Company / Dragon Studios / Emotion Pictures / The Mark Gordon Company / Warner China Film / Warner Independent Pictures, 125 min.



Sitio Oficial


Otras opiniones:


Hollywood

Al Otro Lado del Mundo

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 6, 2007)

Tercera versión de la novela de W. Somerset Maugham y primera producción hollywoodense en ser filmada en China, este sobrio melodrama romántico dirigido por John Curran (La Tentación) recuerda el estilo del Hollywood clásico, con sus pasiones reprimidas y su ambiente exótico, correspondiente a los últimos años del colonialismo británico en Asia.

Como en todas las novelas de Maugham, The Painted Veil incluye elementos autobiográficos. Su protagonista masculino, Walter Fane, comparte la misma profesión que el escritor. Cuando estudió medicina Maugham tuvo la oportunidad de salir del enrarecido medio en el que había crecido para sumergirse en la precariedad cotidiana de las clases bajas londinenses. Walter Fane se interna en una remota provincia china para combatir una epidemia de cólera y la película no maquilla el sufrimiento de los pacientes, tendidos en el hospital improvisado por unas monjas francesas, deshidratándose por el vómito y la diarrea incontrolables. El almidonado bacteriólogo se despoja de los convencionalismos sociales en contacto con una sociedad que resiente la intromisión de extranjeros, con tradiciones que son incomprensibles para el racionalista inglés.

Maugham solía ver a las mujeres bonitas como rivales. En sus escritos las retrataba como seres que no podían controlar sus impulsos sexuales, egoístas y superficiales. Kitty Fane inicia el relato con estas características, aunque atenuadas por las exigencias de la sociedad británica, que empujaron a esta solterona de 25 años a casarse con quien estuviera dispuesto a mantenerla. Al igual que su marido, es necesario que viajen hasta China para establecer una convivencia en otros términos. Los únicos extranjeros con los que tienen contacto son Waddington, un inglés que asume con toda naturalidad su amorío ilícito con una jovencita al menos veinte años menor que él, y la madre superiora del convento donde Walter trata de salvar vidas. Hay un momento en que esta mujer, interpretada nada menos que por Diana Rigg, aconseja a Kitty sobre la mejor manera de sobreponerse a la rutina en el matrimonio, después de todo estar casada con Dios es tan difícil como tener por esposo a un mortal. En su época Maugham era famoso por negarse a condenar a los personajes que no se comportaban de acuerdo a las estrictas reglas de la alta sociedad británica, legado de la difícil relación que tuvo con su tío, el párroco de Whitstable.

La película podría caer en los tópicos de la pareja mal avenida que repara su relación gracias a la inocencia de una tierra primitiva si no fuera por el respeto con el que se trata a los chinos. El coronel Yu, un excelente Anthony Wong (Eboly Syndrome, Time and Tide), representa los esfuerzos de China por modernizarse sin desechar sus tradiciones. Para los nacionalistas esto significaba encontrar la manera de aprovechar las ventajas de la cultura occidental, específicamente la ciencia y la tecnología, al mismo tiempo que respetaban las tradiciones locales, en especial el culto a los ancestros que en el caso del cólera exponía a los familiares a contraer la enfermedad al negarse a enterrar a los muertos de inmediato, sin antes llevar a cabo los rituales acostumbrados. Se hace referencia también a la resistencia de los chinos a ser convertidos a la fe católica, como en el caso de la adolescente que trabaja como costurera en el monasterio y que se niega a ser bautizada.

Todo este contexto es vital para el correcto funcionamiento de la película porque detalla el impacto que los acontecimientos políticos y sociales pueden tener en algo tan íntimo como una relación de pareja. También porque estamos hablando de protagonistas que nunca permiten que sus pasiones rebasen el decoro de dos personas educadas en la mejor sociedad inglesa de principios del siglo XX. Con frecuencia las películas que intentan ahondar en la psique de sus personajes se vuelven frías. Por eso me parece que el énfasis que pone Curran en los hechos externos y en el cambio en el trato entre Walter y Kitty, mostrado exclusivamente a base de pequeños ajustes en su vida doméstica, es el adecuado para evitar que Al Otro Lado del Mundo se oriente demasiado hacia el melodrama. Una consecuencia de esto es que muchos espectadores pueden considerar que la cinta es demasiado fría, incluso aburrida.

Mencionaba al principio que The Painted Veil representa un regreso al estilo que Hollywood abandonó hace unos treinta años. En otra época este tipo de películas era el pan nuestro de cada día del cine norteamericano, cuando se intentaba complacer a los adultos antes que a los adolescentes. Una historia de amor que no condujera irremediablemente a la perfección y al "vivieron felices por siempre jamás" era algo común. También lo era contarla con actores que se sintieran cómodos en este tipo de papel, en lugar de intentar abarcar todos los registros como se practica hoy en día. Edward Norton ya ha representado antes a tipos inseguros (Fight Club), obsesionados con su profesión (Red Dragon), un tanto ridículos en su negativa a enfrentar la vida adulta (Death to Smoochy). En The Painted Veil Norton no intenta nada que no haya hecho antes, lo cual no tiene nada de malo. Lo mismo se puede decir de Naomi Watts, cuya belleza un tanto frágil hace de ella una buena opción para interpretar a una mujer con reservas insospechadas de coraje. Como en el Hollywood clásico, el acabado formal es deslumbrante. Música de Alexandre Desplat que incluye la conocidísima Gnosienne de Satie en momentos clave, un diseño de producción que ubica la trama en una China en transición entre el feudalismo y la modernidad, todo enmarcado por el majestuoso paisaje de la provincia Guangxi.