Hollywood
Niños del Hombre
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 14, 2007)
Otra película que es recibida como una obra maestra por una buena parte de la crítica y el público. Otra decepción. Si Alfonso Cuarón hubiera puesto su talento al servicio de un thriller distópico sin mayores ambiciones estaríamos hablando, efectivamente, de una gran película. Por desgracia, alguien lo convenció de que él es un Artista de Renombre y como tal su deber es abordar la Problemática de Nuestro Tiempo. Como consecuencia tenemos una película que funciona perfectamente hasta que abre la boca e intenta deslumbrarnos con su profundidad. Un fiasco.
Desde Sólo con tu Pareja Cuarón demostró que tiene muy buena mano para el aspecto formal de cine. Sabe conjugar la edición, la foto y las actuaciones en proyectos que como simple entretenimiento lo ubican muy por encima de los semidioses del nuevo cine mexicano, que sólo pudieron contemplar con envidia como él y Guillermo del Toro se colocaban por méritos propios en la industria hollywoodense, que sí es una industria y no un club social como el cinito mexicano, donde cuentan más las intrigas que el talento. Lo malo es que no se conformó con ser un buen artesano y quiso ser también un artista, para usar la abusiva distinción creada por los que entendieron la teoría del autor como quisieron y no como fue concebida por algunos colaboradores de Cahiers du Cinema. Según esta dicotomía espuria un cineasta sólo puede ser un artista si toca temas importantes en sus películas. Aplicando esta fórmula a una novela distópica poco inteligente el resultado no podía ser sino una cinta que provoca insólitos grados de frustración, es un derroche de recursos y creatividad para balbucear una serie de lugares comunes de auténtica pena ajena.
Aclaro desde ahora que para poder explicar por qué no me gustó Children of Men a fuerza tengo que contar detalles de toda la trama. Si no la han visto y no quieren saber en qué termina pueden dedicarse a algo más productivo (como bajar discos ilegalmente o completar su colección de videos de su actriz porno favorita) y no pasa nada. Tampoco se van a perder gran cosa.
Los problemas con Niños del Hombre empiezan desde la premisa. Entiendo que en la novela de P.D. James en la que se basó el guión (y que no he leído) nunca se aclara por qué los seres humanos ya no pueden tener hijos. Que esto quede sin explicación no es lo malo, en la misma película se aclara que los científicos están perplejos ante la falta de nacimientos humanos (se ven perros y venados, que viven en promedio menos que las personas, por lo tanto el problema no se extiende a otros animales) y está bien que la historia no se enfoque en un equipo de investigadores que buscan desesperadamente una cura. Este tipo de investigación suele ser poco dramática y la película sería muy aburrida si tuviéramos que ver dos horas de unos tipos con batas blancas manipulando células. Lo que no funciona en que el argumento supone que esto llevaría automáticamente al colapso total de todas las sociedades humanas, con la única excepción de Inglaterra.
Comprendo que la ciencia ficción siempre se ha concentrado en el aspecto tecnológico y ha pasado por alto los aspectos sociales y económicos en sus relatos, bastante infantiles por cierto. De todos modos nunca me pude sacudir la sensación de que al no mencionar nada sobre la forma en que todos los países menos Inglaterra se habían sumido en el caos Niños del Hombre estaba incurriendo en un bluff bastante grosero. Se supone que es una película de ideas, que explora las posibilidades reales de un acontecimiento que amenaza la existencia misma del género humano. Sin embargo, tanto énfasis en lo caótico y cruel de la situación llevan a pensar que esto es sólo un intento por disimular la falta de ideas. Uno de los atavismos más extendidos, desde antes de Cristo hasta nuestros días, es el milenarismo, la idea de que el fin del mundo llegara tras un periodo de mil años de paz o de guerra. Esto se puede ver claramente en el cristianismo. Los creyentes que piensan que Cristo regresará tras mil años de paz se han esforzado por crear un mundo más justo, preparando así el camino para la segunda venida del Mesías. En cambio, los que piensan que el fin del mundo sucederá tras un milenio de calamidades no se preocupan por los demás. Están convencidos de que esta catástrofe será precedida por lo que ellos conocen como el arrebatamiento, en el que Cristo llevará a su lado a sus verdaderos seguidores mientras a los demás nos lleva la tristeza. En Estados Unidos se ha producido una popular serie de películas sobre el arrebatamiento (Rapture, en inglés) con el nombre de Left Behind, tan popular que ya hasta los Simpson la parodiaron.
En la película sólo hay escasas referencias a la religión, cuando un evento como el que aparece ahí tendría necesariamente un gran impacto entre un buen número de creyentes. Los guionistas de Children of Men están tan mal informados que no tomaron en cuenta la forma en que un importante porcentaje de la población mundial reaccionaría ante algo que parecería confirmar creencias que para otras personas ya están superadas. Esta ignorancia se extiende a la forma en que son retratados el gobierno de Inglaterra y los rebeldes que se les oponen. El Estado totalitario que se describe sería creíble en un relato escrito a mediados del siglo XX, cuando el milenarismo se convirtió en comunismo y nazismo, con el fin de la historia adquiriendo ropajes económicos y raciales respectivamente, manifestándose en gobiernos que controlaban todos los aspectos de la sociedad. No es casualidad que fuera en esa época cuando George Orwell concibió 1984, ni que le siguieran escritores menos capaces, como Ray Bradbury con Fahrenheit 451 (¿un gobierno totalitario sin escritura?, por favor, si fueron ellos los que más recurrieron a la educación pública con fines propagandísticos). Muchos se quedaron con esa idea, por eso es tan frecuente que en las historias futuristas siempre sea el Estado el enemigo a vencer, cuando actualmente el Estado ya va de salida, siendo reemplazado por organizaciones supranacionales y por empresas privadas. Y todavía hay quien dice que la ciencia ficción es el subgénero literario mejor informado que existe.
Desde el punto de vista del contenido, lo más rescatable de Niños del Hombre es la forma como retrata a los rebeldes. Pero también es otra oportunidad para que los guionistas demuestren que no leen periódicos, mucho menos libros de ciencia política o de historia contemporánea. Aunque la gente ya no confía tanto en la buena fe de los revolucionarios aún existen personas que siguen viendo la realidad como una historieta mediocre, donde los buenos (los guerrilleros) están destinados a vencer a los malos (el gobierno fascista) para rescatar a la muchacha indefensa (todos los demás). Por eso es valioso que Children of Men muestre a los revolucionarios como los cobardes que son: masacrando inocentes en nombre del pueblo, usando el terrorismo como un fin en sí mismo y no como una táctica de guerra asimétrica, sin metas claras y sin la menor idea de qué hacer en el dudoso caso de que logren hacerse con el poder. Los guerrilleros de Children of Men son tan inoperantes como el EZLN, aunque ellos sí tengan armas de verdad. Está bien que se muestre a los revolucionarios de una forma tan ambivalente, como tontos bien intencionados. Está muy mal que en pleno 2007 todavía sea necesario señalar esto como una gran revelación. Como si la revolución húngara de 1956, la Primavera de Praga, el asesinato de Roque Dalton y los millones de muertos durante el régimen de Pol Pot no hubieran demostrado, desde hace décadas, que el mesianismo no tiene nada de admirable.
Es muy bueno que Alfonso Cuarón quiera solidarizarse con sus compatriotas incluyendo el tema de la inmigración ilegal en su película. Mejor dicho, sería muy bueno si no lo hiciera con tanta torpeza. Esto ya nos lleva a asuntos que no tienen que ver tanto con la geopolítica y sí mucho con la falta de lógica que se apodera de Niños del Hombre durante buena parte de su metraje. En la película se enfatiza que las acciones del gobierno fascista van dirigidas en contra de los inmigrantes. ¿Como para qué o por qué? Pues porque es un gobierno fascista y los gobiernos fascistas sólo existen para oprimir a alguien, responde la cinta con entusiasta circularidad. En fin, lo realmente curioso es que para que nos quede bien claro que los inmigrantes también son seres humanos la película exagera hasta el delirio. Aparecen torvos soldados, con toletes y perros entrenados, arreando inmigrantes hasta jaulas colocadas a media calle (!) antes de transportarlos a inmundos campos de concentración donde impera la ley del más fuerte.
Si la memoria no me falla Inglaterra es una isla. ¿Y cómo le hicieron tantos inmigrantes para llegar ilegalmente a Gran Bretaña desde el resto de Europa? ¿Nadando? ¿En globo? ¿Construyeron un puente? Peor aún, cuando los protagonistas se dejan capturar y llevar a uno de estos ghettos uno supone que adentro los espera algún tipo de organización más o menos criminal como las que suelen surgir en comunidades de inmigrantes en esas condiciones. No por nada en Nueva York a principios del siglo XX había grupos criminales de judíos, italianos, irlandeses, negros, etc. Pero no, nuestros héroes son recibidos por una sola mujer, que los conduce a un edificio donde el resto del equipo, tres personas, los esperan para ponerlos a salvo. Esto a pesar de que minutos más tarde los protagonistas se encuentran en medio de una manifestación muy similar a las de Hamas, con hombres armados que gritan ¡Alá Akbar!, por si alguien no había entendido el paralelismo. También hay una referencia visual al caso de Abu Ghraib, queriendo sacar un símbolo de opresión universal de algo completamente diferente, como lo fue un ejemplo concreto de abuso especialmente diseñado por el gobierno de Estados Unidos para humillar a los musulmanes en base a su cultura y sus creencias religiosas. Hacer de eso un símbolo de opresión universal es no entender lo que pasó en Abu Ghraib.
Con tanta tontería a cuestas de nada sirven las buenas actuaciones de Clive Owen y Julianne Moore, sobreponiéndose a papeles raquíticos. Ni las escenas de acción que sorprenden por su efectividad, aunque eso de realizarlas en una sola toma parezca puro exhibicionismo (¡mira, mamá, sin cortes!). Ni la convincente visión del futuro próximo: básicamente lo mismo que ahora pero con mejores autos y con monitores más grandes, nada de motocicletas voladoras ni comida en pildoritas. La escena más emotiva, cuando los soldados descubre al bebé y le abren paso, pronto pasa al olvido por la facilidad con la que lo pierden de vista en la siguiente escena y en especial por el absurdo final, uno de los deus ex machina más descarados que me haya tocado ver. Si la película no podía terminar con la emoción de los soldados descubriendo a un recién nacido por lo menos que concluyera con Theo y Kee en el mar, esperando la improbable llegada del Human Project. Paradójicamente, cuando aparece el barco es el momento preciso en que la película acaba de hundirse. A propósito del Human Project, yo me pasé media película pensando que se llamaba The Human League y tenía la incongruente esperanza de que al final Clive Owen y la negrita pastel iban a descubrir que la salvación de la humanidad estaba en manos de un grupo inglés de synth-pop que los recibiría cantando "You were working as a waitress in a cocktail bar, when I met you..." Lo triste es que creo que la película funcionaría mejor con ese desenlace alternativo.
Sitio Oficial:
www.childrenofmen.net
