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Letra y Música
LETRA Y MÚSICA
(Music and Lyrics)
Dirección
:
Marc Lawrence
Guión:
Marc Lawrence
Producción:
Liz Glotzer, Martin Shafer
Fotografía:
Xavier Perez Grobet
Música:
Adam Schlesinger
Edición:
Susan E. Morse
Elenco:
Hugh Grant (Alex Fletcher), Drew Barrymore (Sophie Fisher), Brad Garrett (Chris Riley), Kristen Johnston (Rhonda), Haley Bennett (Cora Corman), Campbell Scott (Sloan Cates), Matthew J. Morrison (Ray)
EE.UU., 2007, Castle Rock Entertainment / Flower Films / Reserve Room Productions / Village Roadshow Pictures / Warner Brothers, 106 min.

Otras opiniones:


Hollywood

Letra y Música

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(junio 26, 2007)

Las comedias románticas que no se conforman con seguir el librito tienen varias opciones. Algunas cambian la preferencia sexual de sus protagonistas (Besando a Jessica Stein), otras lo intentan con dos relatos paralelos (El Descanso), o amontonando viñetas (Realmente Amor), o confiando en la apenada nostalgia ochentera (La Mejor de mis Bodas). Letra y Música se apoya en un tema que se acopla a perfección con el optimismo de la comedia romántica, dándole una dimensión extra a la historia sin tomarse las cosas demasiado en serio.

Letra y Música funciona porque su director y guionista, Marc Lawrence, encontró en la música pop algo que en esencia es igual a las comedias románticas. En ambos géneros se puede innovar sólo dentro de límites bien definidos. Comparte también un público cautivo que los hace relativamente seguros desde un punto de vista comercial pero que con frecuencia hacen que sus productores se olviden de inocularles un mínimo de sinceridad. Sus detractores no se cansan de señalar que se trata de géneros prefabricados que sólo refuerzan estereotipos clasistas... y tienen razón. El mismo Marc Lawrence es culpable de haber filmado comedias románticas sin la menor inspiración, como Amor a Segunda Vista, donde las obligaciones contractuales y los estudios de mercado aniquilaban cualquier brote de espontaneidad.

Como dice el mismo Hugh Grant en algún momento de la película, la música pop puede ser algo tan válido como cualquier otra expresión artística, pero en la mayoría de los casos es sólo un negocio. Por apresurado que sea, este examen de conciencia le da a Letra y Música una complejidad que otras cintas sobre música pop ni siquiera se imaginan. Al comparar estas ligeras dudas existenciales con el mecanizado entusiasmo de Alejandra Guzmán en Verano Peligroso o de Garibaldi en Dónde Quedó la Bolita, tan seguros de sus virtudes que nunca se percataban de que eran su propia parodia, puede entenderse por qué un gesto en apariencia insignificante revela la madurez propia de una industria musical que puede incluso reírse de sí misma. La música pop gringa es tan sólida que la sátira no le afecta, la mexicana en cambio (en especial durante el reinado de Raúl Velasco) era tan frágil que cualquier soplo de crítica podía derribarla como un castillo de naipes.

Claro que Letra y Música no es ninguna denuncia de la industria musical, ni pretende serlo. Las tendencias fantasiosas de la comedia romántica quedan satisfechas con un mundo donde las disqueras siguen siendo tan fuertes como en sus mejores épocas, donde las ventas de discos no han disminuido, los artistas nunca prueban licor y sólo se inyectan para vacunarse contra la rubeola. Letra y Música es la película que en pleno 2007 se atreve a preguntar: "¿MP3? ¿Qué es eso?". En cierto momento de la historia nuestros héroes deben apresurarse para alcanzar a la estrella juvenil del momento y entregarle la grabación de una rola crucial antes de que ella abandone la ciudad en su helicóptero privado. Los protagonistas se desesperan porque ningún taxista se detiene para recogerlos, miran el reloj cada diez segundos rezando porque no sea demasiado tarde y finalmente llegan a su destino en el último instante. Mientras todo esto sucede el espectador tiene tiempo suficiente para inventar su propia explicación de por qué no le mandan el archivo por mail y se quitan de problemas.

Es un acierto por parte de Marc Lawrence evitar involucrarse en los aspectos monetarios de la música pop porque la comedia romántica es un género que no está diseñado para soportar temáticas que sobrepasen la vida sentimental de sus personajes. Preferible omitir cualquier elemento que haga que la película se parezca demasiado a la realidad. Dicha sencillez contagia a la parte formal de la película. Aunque en la actualidad cualquier estrella pop está sujeta a una vigilancia orwelliana por parte de los medios de comunicación, Letra y Música desplaza este factor hasta dejarlo fuera de la pantalla. Sólo se le permite una breve aparición para recordarle al personaje de Hugh Grant el riesgo de fracasar en esta última oportunidad por aferrarse al estrellato, con un terrorífico reality show que es por desgracia muy verosímil. Quitando eso, la metástasis mediática queda relegada a los márgenes de la película, con una certera imitación de los videoclips ochenteros (algo así como una colisión de A Flock of Seagulls y Wham!) a manera de créditos iniciales y al final con una variante de los letreros que indican lo que pasó con cada uno de los personajes.

La principal carencia de Letra y Música en cuanto comedia romántica es que la crisis que amenaza con distanciar a la pareja nunca se materializa. Esto hace que la atracción entre los protagonistas sea tan inevitable como un choque de trenes. Lawrence intenta suplir esta ausencia dándole a Sophie una traumática relación amorosa con su antiguo profesor de literatura, magnificada porque el tipo la usó como materia prima para escribir una galardonada novela autobiográfica. Es un débil intento por darle mayor profundidad a un personaje cuya principal característica es la excentricidad que según Hollywood es irresistible y que en la vida real ahuyentaría al galán más urgido. La resolución para el mini-conflicto es igual de facilona, un ejemplo de las malas mañas que el guionista aprendió durante su aprendizaje en el género. Es una lástima porque la relación de Alex y Sophie apunta en una dirección que Hollywood casi nunca toma en cuenta: la afinidad creativa. Para explotar cabalmente el concepto Letra y Música tendría que mostrar mayor decisión a la hora de alejarse del esquema de la comedia romántica en favor de un relato más irregular, algo que Hollywood jamás le permitiría. Difícilmente podría igualar lo que hizo Michel Gondry en La Ciencia del Sueño y sin embargo tampoco tendría por qué convertir a la película en algo inaccesible para su público previsto.

El arma secreta de Marc Lawrence para distraer al respetable de sus modestas dotes como escritor se llama Hugh Grant. Es el tipo de personaje que Grant puede interpretar hasta dormido pero la habilidad con la dispara comentarios sarcásticos al mismo tiempo que se escuda en su vulnerabilidad, habilidad moldeada en largometrajes anteriores, es lo que le da a Letra y Música una gracia que en manos de un actor menos cínico (por ejemplo, Ashton Kutcher) se evaporaría dejando sólo una cenagosa capa de narcisismo. Drew Barrymore se queda ligeramente por debajo de su coestelar, en parte porque el guión le da poco con qué trabajar, pero también porque su personaje es una aleación de neurosis e inseguridad que con frecuencia obliga a la actriz a esforzarse de más para disipar la impaciencia del público. De cualquier manera, Barrymore tiene un carisma natural que le permite sortear este tipo de obstáculos, cualidad que no pueden presumir Kate Hudson o Cameron Diaz.

Sitio Oficial:
musicandlyrics.warnerbros.com