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Amores Asesinos
AMORES ASESINOS
(Lonely Hearts)
Dirección
:
Todd Robinson
Guión:
Todd Robinson
Producción:
Boaz Davidson, Holly Wiersma
Fotografía:
Peter Levy
Música:
Mychael Danna
Edición:
Kathryn Himoff
Elenco:
John Travolta (Elmer Robinson), James Gandolfini (Charles Hildebrandt), Salma Hayek (Martha Beck), Jared Leto (Raymond Fernandez), Laura Dern (Rene Fodie), Scott Caan (Detective Reilly), Alice Krige (Janet Long)
EE.UU., 2006, Emmett/Furla Productions / Equity Medien Fonds / Millennium Films / Nu Image, 107 min.

Otras opiniones:


Hollywood

Amores Asesinos

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(julio 25, 2007)

Este drama sombrío y agobiante (más que Hostal, por supuesto) abre con imágenes contrapuestas. Mientras una mujer, cuyo rostro nunca entra a cuadro, se esmera preparando un pastel, aparecen antiguas fotografías de nota roja, que corresponden a suicidas de ambos sexos. La banda sonora se desentiende de estas fotografías, con una alegre canción de la década de los 40, época donde transcurre la cinta. La contradicción se resuelve cuando la mujer sube al baño, se agacha frente a la tina, con calma, y se da un balazo en la cabeza.

La tercera película sobre Martha Beck y Raymond Fernandez, más conocidos como los Lonely Hearts Killers, se aparta de la norma en el cine sobre asesinos seriales al enfocarse más en los policías que les siguieron la pista. La mujer que se suicida en la escena inicial es la esposa de uno de ellos, Elmer Robinson, detective a cargo de la investigación a la vez que abuelo del director y guionista de Amores Asesinos. Al enfocarse en la personalidad del policía que capturó a Beck y Fernandez, Todd Robinson hace algo más que protestar contra la atención que merecen los asesinos seriales en detrimento de sus víctimas, en realidad le interesa más capturar el ambiente de la posguerra en Estados Unidos, al estilo del film noir, que encomiar el largo brazo de la ley.

La atmósfera de Amores Asesinos recuerda a L.A. Confidential. La estructura narrativa, no obstante, es distinta. Mientras los protagonistas de L.A. Confidential juegan a favor del suspenso averiguando la identidad de un asesino, en Amores Asesinos el desenlace de la persecución de Robinson se anuncia desde la segunda escena, cuando él y su compañero Charles Hildebrandt llegan a la cárcel donde serán ejecutados Beck y Fernandez la cinta cancela la posibilidad heurística, la búsqueda de la verdad a través de la acumulación de pistas, en favor de la hermenéutica, la interpretación de los actos de los criminales y sus perseguidores, reconociendo la imposibilidad de llegar a conclusiones firmes sobre la naturaleza humana en algo tan difícil de entender como el asesinato serial pero al mismo tiempo utilizando estas conductas patológicas para iluminar aspectos de nuestra sociedad que la mayoría, si tenemos suerte, sólo llegamos a conocer mediante la ficción policiaca y la nota roja.

El film noir fue el primer género cinematográfico en explorar esta temática. Robinson reconoce la deuda adoptando un recurso característico del noir, el narrador cínico, casi siempre el detective protagonista, que desenreda el caso mientras reprueba la calidad moral de la gente de la que debe rodearse para cumplir con su trabajo. En este caso la voz en off es la James Gandolfini interpretando a Charles Hildebrandt, decisión adecuada para seguir de cerca la investigación y proporcionar información relevante sobre el pasado de Beck y Martinez, y al mismo tiempo mantener una respetuosa distancia respecto a la figura de Elmer Robinson, cuya pena por el suicidio de su esposa Todd Robinson no pretende comprender. Este suicidio es tan inaprensible para Robinson como los crímenes de Beck y Fernandez.

Otras películas sobre asesinos seriales buscan indagar sobre los traumas infantiles que pueden provocar este comportamiento (Feed) o debatir sobre la pena de muerte (Rampage). También abundan las cintas donde esto es sólo un pretexto para ejercitar la creatividad en los efectos especiales, más en la onda gore. Al mantenerse alejado de la personalidad de Martha Beck y Raymond Fernandez, Todd Robinson privilegia la banalidad del caso. Hay mucha información sobre la vida de Beck y Fernandez antes de formar una infame pareja, detalles que otro director incluiría para enfatizar lo grotesco de esta pareja y que Robinson prefiere callar. Por ejemplo, Amores Asesinos se abstiene de comentar la afición al vudú de Raymond Fernandez, que él suponía era la clave para explicar el poder que tenía sobre las mujeres. En el caso de Martha Beck no se dice nada sobre los dos hijos pequeños que abandonó para seguir a Raymond. Sólo se menciona de pasada el parecido que Martha encontraba entre Raymond y Charles Boyer. Como también se incluye un dato que parece inventado pero es real. Cuando Martha presume que Raymond trabajó para la inteligencia inglesa durante la Segunda Guerra Mundial uno lo desecha como una invención pueril. La verdad es que Raymond Fernandez sí desempeñó labores de espionaje en Gibraltar a favor de los Aliados.

Las dos películas anteriores sobre el caso Beck-Fernandez, The Honeymoon Killers de Leonard Kastle y Profundo Carmesí de Arturo Ripstein, se concentraban más en los crímenes de la pareja que en su captura o el circo mediático que fue su juicio y posterior ejecución. Kastle, pese a trabajar con un presupuesto muy reducido, encontró en este improbable amor entre un casanova de medio pelo y la obesa enfermera que lo adoraba un excelente pretexto para explorar la dinámica de una pareja unida por un amor enfermizo. Sabrá Dios qué quiso hacer Ripstein con su película.

Una queja frecuente sobre Amores Asesinos es que al pasar de la historia de Beck y Fernandez a la de los detectives Robinson y Hildebrandt se pierde el impulso narrativo de la historia. Aunque los problemas familiares de Elmer Robinson han sido vistos ya en infinidad de películas y la inexpresividad de John Travolta en el papel del detective no ayuda mucho que digamos, estas secuencias sirve para ubicar los asesinatos de Beck y Fernandez en un contexto más amplio, para no perder de vista la forma en que afectaban a la gente que rodeaba a sus víctimas, tanto parientes como policías asignados al caso. En el cine de asesinos seriales la fascinación casi inevitable por crímenes tan extraordinarios con frecuencia hace que uno olvide sus consecuencias reales. Todd Robinson nunca pierde de vista la meta de su relato, que es examinar los efectos de la violencia en las personas que la visitan por oficio o por accidente. Un detalle importante en este sentido es la reacción horrorizada de Hildebrandt, acostumbrado a trabajar con cadáveres, tras presenciar la muerte en la silla eléctrica de Martha Beck y Raymond Fernandez.

Hay otro factor que me impide lamentar el papel un tanto secundario al que son relegados Martha Beck y Raymond Fernandez en Amores Asesinos. Jared Leto es un actor un tanto frágil, con poca presencia más allá de su galanura. En este caso esa fragilidad se adapta bien a un personaje débil, que confía demasiado en su encanto personal y que en realidad capitula ante la fuerza de voluntad de Martha. Dentro de la película Jared Leto funciona. El problema no es él, sino Salma Hayek. De entrada el parecido entre ella y la verdadera Martha Beck es nulo. Beck era insegura, gorda, poco agraciada y Salma Hayek a sus cuarenta años sigue siendo una mujer muy atractiva. Para salvar este abismo Todd Robinson invierte los papeles entre Martha y Raymond, convirtiéndola a ella en la instigadora cuando no autor material de los asesinatos. Como tal Salma Hayek tiene varias escenas donde debe representar a una mujer desquiciada, obsesionada por Raymond y dispuesta a todo con tal de tenerlo para sí. Me parece que se queda corta y por eso la película es menos interesante cuando se enfoca en Beck y Fernandez que en los policías que les siguen la pista.

Sitio Oficial:
www.millenniumfilms.com/lonelyhearts/