Hollywood
Los Simpson
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 5, 2007)
La evidente decadencia de los Simpson en televisión, donde las geniales primeras temporadas dieron paso en años recientes a bobas apariciones especiales de famosos y pastelazos estilo Chespirito, hizo que muchos temieran lo peor con el estreno de la película. Por un lado estaba la posibilidad del regreso a la sátira de la mejor época de los Simpson, por el otro la aburrida tendencia de Homero a sufrir ridículos accidentes de las últimas temporadas. La versión cinematográfica se queda a la mitad. No es tan mala como muchos pensábamos pero tampoco es la obra maestra que algunos aferrados se imaginan. Es como un par de episodios de la temporada 8 (cuando el programa se empezó a ir al caño) con animación ligeramente mejorada.
Los Simpson abre con un fragmento de Itchy y Scratchy: La Película que se interrumpe cuando Homero se para frente a la pantalla y afirma que alguien que paga por ver lo que pasan gratis en la tele debe ser un tonto. En una película inteligente esto sería el primer indicio de que los guionistas supieron trascender las limitaciones de la televisión para ofrecer algo que sólo se puede lograr en el cine, reconociendo las dificultades de adaptar una serie tan popular. En una película que se cree más lista de lo que es incluir una escena semejante se vuelve una confesión de impotencia mezclada con cinismo, es echarle la culpa del éxito que todavía tienen los Simpson al público que se conforma con tan poco. Hay suficientes momentos divertidos en Los Simpson para que el segundo caso no se cumpla del todo, pero la ironía tampoco alcanza las alturas del episodio clásico donde Bart y Lisa se convertían en los guionistas de Itchy y Scratchy, por ejemplo.
El resto de la película sigue la receta de las últimas temporadas, donde Homero hace alguna tontería que afecta a todo Springfield, se pelea con Marge, estrangula a Bart, lo de siempre. Mientras tanto, Lisa repite su imitación de Pepe Grillo con una débil parodia de La Verdad Incómoda. También se enamora, se enoja con su papá, toca el saxofón, etc. y sigue siendo el personaje menos interesante de la familia Simpson. Tras casi veinte años en televisión, era difícil que los guionistas de la película, reclutados entre lo mejor que ha tenido la serie a lo largo de su historia, pudieran inventar algo nuevo. Por eso las partes inéditas de la película son de hueva (el gobierno cubre Springfield con un domo) y lo demás nos remite a los episodios que ya hemos visto cien veces (los pimientos halucinantes de Quetzalzatenango y el coyote místico, Bart y Lisa adoptados por la familia Flanders).
Obviamente ya no hay esperanzas de que los Simpson regresen a sus raíces: que Homero vuelva a trabajar en la planta nuclear donde no se ha parado en años, que Bart y Lisa regresen a la escuela de donde nunca se graduaron, que los personajes secundarios más cáusticos (Krusty, Burns) sean tan graciosos como Bart y Homero (Marge y Lisa nunca han pasado de ser patiños). Está claro que la película no podía reciclar el estilo de esas primeras temporadas. De todas formas, creo que los ochenta escasos minutos que dura Los Simpson pudieron ampliarse para que Homero al menos mencionara que alguna vez fue ingeniero nuclear, para dejar que Skinner tuviera una triste línea de diálogo, para darle mayor peso en la historia a Milhouse o a Smithers. Aparecen por ahí personajes secundarios de toda la serie (incluyendo a Drederick Tatum y Stampy) pero sólo para evitar las protestas de los fanáticos de la serie. Una curiosa excepción es Rainier Wolfcastle, que aquí sale con un nombre raro y ya es presidente de Estados Unidos.
De los personajes que sí tienen la oportunidad de destacar en la película el caso de Ned Flanders es el más extraño. Los mismos Simpson han cambiado desde sus primeros años en la tele, por supuesto, pero la mutación de Flanders es radical, en la transición a la pantalla grande Ned deja de ser un objeto de burla y se convierte en un modelo a seguir. Es un hecho que la serie ya no es tan incisiva como lo era en los 90, cuando había incluso quien se escandalizaba por la influencia diabólica que podía tener Bart en los niños. La transformación de Flanders podría significar la domesticación de los Simpson si no fuera por la forma en que la película se burla de otros sectores conservadores de la sociedad gringa, principalmente el vicepresidente Cheney, aunque sea a base de indirectas. Por otra parte, tomando en cuenta que los gringos ya se dieron cuenta de que la Guerra del Terror de Bush fue una gran tontería tampoco se puede clasificar a Los Simpson como cine contestatario.
Los anuncios de Los Simpson pregonaban que la animación de la película había sido hecha de la manera tradicional, lo cual es cierto hasta cierto punto. Hay un par de escenas donde se usan computadoras en beneficio del espectáculo, en particular cuando la casa de los Simpson desaparece y cuando Homero se trepa en una motocicleta. El resto es prácticamente igual a la serie de televisión (y otra vez me pregunto: el comentario de Homero al principio, ¿era ironía o cinismo?), con un desinterés casi heroico por aprovechar las posibilidades que la pantalla grande ofrece para una adaptación. De hecho, las escenas con animación computarizada me recordaron a Futurama, una serie que en muchos sentidos heredó las mejores características de los Simpson.
Sitio Oficial:
www.simpsonsmovie.com

