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Regreso del Todopoderoso
REGRESO DEL TODOPODEROSO
(Evan Almighty)
Dirección
:
Tom Shadyac
Guión:
Bobby Florsheim, Steve Oedekerk, Josh Stolberg
Producción:
Tom Shadyac, Gary Barber, Roger Birnbaum, Michael Bostick, Neal H. Moritz
Fotografía:
Ian Baker
Música:
John Debney
Edición:
Scott Hill
Con:
Steve Carell (Evan Baxter), Morgan Freeman (Dios), Lauren Graham (Joan Baxter), Johnny Simmons (Dylan Baxter), Graham Phillips (Joan Baxter), Jimmy Bennett (Ryan Baxter), John Goodman (Congresista Long), Wanda Sykes (Rita)
EE.UU., 2007, Barber-Birnbaum / Original Film / Shady Acres / Spyglass Entertainment, 95 min.

Otras opiniones:


Hollywood

Regreso del Todopoderoso

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 6, 2007)

Tras Bruce Almighty, una comedia que confundía a Dios con Santa Claus, Hollywood nos regala Evan Almighty, un conato de comedia que confunde la Biblia con un manual de autoayuda. No debe ser fácil hacer una película de tema religioso en Estados Unidos, donde todavía se debate si la evolución es una teoría válida y donde el mismo presidente Bush acepta que su interés por invadir Irak se debe en buena medida a que lo considera una misión divina. De entrada tocar el tema sin provocar un boicot está en arameo, aunque la principal dificultad que le encontrará el público leido y escrebido es: ¿cómo convertir un cataclismo mundial en un relato anodino con moraleja y final feliz?

"Fácil", responden a coro los tres guionistas tres de Evan Almighty (sin contar script doctors), "haciendo de cuenta que nunca leímos la historia del Arca de Noé y que solamente la conocemos de oídas". Así es, utilizando una técnica similar a la que emplean millones de personas que se dicen religiosas y que sólo van a un templo cuando no les queda más remedio, Bobby Florsheim, Steve Oedekerk y Josh Stolberg, autores del guión -por llamarle de algún modo- de Regreso del Todopoderoso, agarraron los elementos más superficiales del relato bíblico (el barcote, los animales, el aguacero) y los usaron para rellenar el machote 12-B de la comedia hollywoodense.

De esta forma Noé, "un hombre justo y cabal entre la gente de su tiempo", ahora es Evan Baxter (un avergonzado Steve Carell), un gris reportero recién elegido al Congreso de los Estados Unidos (the best congress money can buy!, según los cínicos) gracias a su sorprendente e innovadora promesa de campaña: "¡Voy a salvar al mundo!". Me burlaría de eso si no fuera porque el año pasado un candidato estuvo a punto de convertirse en Presidente de México con un lema similar. Como ya es tradición en el cine gringo ubicado en Washington, nunca se aclara si Evan pertenece al partido republicano o al demócrata. Aquí habría que mencionar que la producción de Regreso del Todopoderoso costó la apocalíptica cantidad de 175 millones de dólares, por lo que se entiende que los realizadores no estuvieran dispuestos a molestar a ningún segmento de la audiencia. El único ejemplo que recuerdo de una comedia política norteamericana donde se identificaba claramente al protagonista con un partido específico es Head of State, donde Chris Rock era postulado por los demócratas, obviamente, para disputar la presidencia.

Los tres guionistas reescriben alegremente lo que pasaba en Bruce Almighty, donde Evan Baxter era el enemigo de Jim Carrey y era descrito como un tramposo. Ahora Evan es inocente al grado de ser un poco retarded, más preocupado por mudarse a su nueva mansión y disfrutar su ostentosa Hummer que por quedar bien con los ciudadanos de su distrito. Se le dan algunos rasgos supuestamente negativos y que sólo funcionan como preparación para los horrendos chistes con los que el director Tom Shadyac, colaborador frecuente de Jim Carrey, tratará de hacernos reír. Por ejemplo, Evan es metrosexual y se molesta mucho cuando descubre que una de las condiciones que le pone Dios para construir el arca es que se deje crecer la barba y se vista a la usanza de hace dos mil trescientos años. Sobra decir que su nuevo look hippie lo deja en ridículo frente a los otros legisladores e incluso provoca que lo despidan (¿se le puede exigir su renuncia a un representante electo por voto popular?).

El argumento se puede dar estos lujos porque su verdadera función es ser una de esas fábulas donde un padre es negligente con su esposa e hijos (que lo adoran, por supuesto) hasta que recibe una lección y se da cuenta que la familia es lo más importante que existe. Hay una escena increíble donde Dios se le aparece en persona a la esposa de Evan (pobrecita Lauren Graham) para aclarar que el Diluvio Universal no fue con la intención de castigar a nadie, sino para que Noé y su familia tuvieran la oportunidad de pasar más tiempo juntos (la alternativa era ahogarse, pero eso Dios no lo menciona). Me gustaría saber cómo explica lo de Sodoma y Gomorra.

Los creadores de Evan Almighty deben tener una desfachatez infinita, o una sólida confianza en la ingenuidad de su público, como para gastarse 175 millones de dólares y actualizar el cuento del Arca de Noé solamente para reciclar una moraleja que ya ha sido utilizada hasta el cansancio en otras películas. ¿Tanto dinero y tanta publicidad para una filmar una historia apenas aceptable para una secuela de Dr. Doolittle? Hay algo particularmente irónico en usar a Dios para dar lecciones de paternidad, en vista del trato que Él le dio a su Hijo. Sería como ver a Paquita la del Barrio en los anuncios de la Secretaría de Hacienda o a Niurka dando consejos de urbanidad y buenos modales.

De todos los géneros cinematográficos la comedia es el más indicado para prescindir de la lógica. Los Hermanos Marx crearon comedias inolvidables y perfectamente absurdas. La diferencia entre ellos y los responsables de Evan Almighty es que los Marx eran unos genios para inventar toda clase de chistes, verbales o físicos, mientras que la creatividad de Tom Shadyac o Steve Oedekerk llega a su límite cuando nos enseña a Evan Baxter dándose un martillazo en el dedo, cinco veces, una después de otra. Otros momentos de hipotética hilaridad involucran a Evan recibiendo golpes en la entrepierna y viendo cómo su traje nuevo es ensuciado con la popó de los pájaros que lo siguen en pares a todos lados. El guión está tan mal escrito que los personajes secundarios son testigos del comportamiento inaudito de animales exóticos (incluyendo leones y jirafas) que se materializan en Washington para obedecer a Evan y aún así siguen pensando que el congresista les está jugando una broma. Claro, porque no tiene nada de raro que la fauna de los cinco continentes se traslade a la capital norteamericana para construir un barco.

El método usado por Shadyac y sus secuaces para rebajar la historia original del Arca de Noé hasta convertirla en un insípido mensaje espiritual y ecologista tiene resultados incoherentes y hasta blasfemos. Se supone que uno de los objetivos de Dios es demostrarle a Evan lo importante de pensar por sí mismo y no dejarse llevar por los demás (en particular, el malvado Congresista Long que interpreta John Goodman). El problema es que el sufrido Evan nunca tiene la menor oportunidad de negarse a hacer lo que Dios le exige. Además, ¿cómo aceptar la sabiduría de un Ser Supremo que recrea el cuento del Diluvio solamente para que los gringos ricos se fijen dónde construyen las presas? Evan Almighty podría ser divertida sólo si nos enseñara la cara que pusieron los pandas cuando se enteraron que habían viajado desde China hasta Washington sólo para participar en un performance ambientalista. Para ser sincero hubo un chiste que sí me hizo reír, aunque no estoy seguro de que fuera intencional. Es cuando Evan se da cuenta de que construir un arca donde quepan todos los animales probablemente sea una tarea imposible para un hombre y sus tres hijos. Desesperado, le pide a Dios que los ayude. ¿Y cómo colabora el Creador de Todas las Cosas para que el arca esté lista a tiempo? ¡Mandándoles una polea! Qué bromista nos salió el Altísimo.

Hasta ahora Evan Almighty ha recuperado cien millones de dólares en todo el mundo. Así que no se sorprendan si dentro de un par de años se anuncia el estreno de Todopoderoso 3, donde Dios se le aparece al exitoso publicista Abe Cohen (Adam Sandler) y le exige que lleve a su hijita Isa (Abigail Breslin) a un monte lejano, donde deberá usar un cuchillo para degollarla. Dirigida por Mel Gibson.

Sitio Oficial:
www.evanalmighty.com

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