Hollywood
Mr. Brooks
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 13, 2007)
Esta película de asesinos seriales demuestra que la ambición no siempre es algo bueno. El guión escrito por Ray Gideon y Bruce Evans, dirigido por este último, parece la apuesta de dos colaboradores frecuentes en Hollywood que nunca han podido hacer nada memorable y que en Mr. Brooks se la juegan acumulando elementos suficientes para un par de cintas diferentes, elementos que al combinarse no pueden cuajar en un efectivo thriller psicológico ni en uno más tradicional. De hecho, una parte de la película acaba cancelando a la otra.
La mitad que mejor funciona es un perverso drama familiar que podría alcanzar cuotas significativas de humor negro en manos de un director menos rutinario. El concepto recuerda mucho la fallida Raising Cain de Brian De Palma, con su asesino psicópata de múltiple personalidad. A diferencia de cintas como Identity (James Mangold, 2003) que han usado la misma premisa para elaborar un rompecabezas de suspenso, Raising Cain intentaba fusionar la temática hitchcockiana con un llamativo estilo visual, fijaciones ambas que distinguen a De Palma, como ya lo había hecho con mayor éxito en Vestida Para Matar o Sisters. El pretexto en Raising Cain era un mazacote de psicopatología mal asimilada que finalmente daba al traste con la empresa, pero la idea original quedaba ahí, como esperando que un cineasta más hábil o más afortunado llegara para sacarle provecho.
La espera se va a prolongar porque Bruce Evans es un cineasta cumplidor, eficiente, pero que en definitiva carece de ese toque de locura que en ocasiones redime a De Palma de sus peores tendencias. Evans y Gideon idearon un drama doméstico que un director más excéntrico hubiera podido pulir hasta obtener una joyita de humor macabro, después de darle varias revisadas al guión. A primera vista la historia del exitoso empresario Earl Brooks (Kevin Costner), de quien ni siquiera su esposa-trofeo Emma (Marg Helgenberger) sospecha que dobletea como el asesino serial más buscado de la ciudad, es tan desabrida que uno se resigna a una película de mero trámite. El hecho de que Earl sostenga largas conversaciones con su alter ego Marshall (William Hurt), quien representa el lado más salvaje de su psique, le añade cierta malicia al relato, sin ser eso suficiente para superar a Raising Cain. El factor con el que Evans y Gideon están a punto de aventajar a De Palma es una subtrama que involucra a la hija del Sr. Brooks, misma que en manos de alguien tan retorcido como John Waters pudo ser el punto de partida hacia otro tipo de película.
En su lugar los guionistas optaron por algo mucho más convencional y terminaron saboteando sus mejores ideas. La parte de Mr. Brooks que se debe etiquetar como thriller genérico la estelariza Demi Moore, nada convincente en un papel que ya de por sí es un tanto absurdo. ¿Kevin Costner en el papel de un hombre de negocios cuya acartonada apariencia oculta algo perverso? Puede ser, siempre y cuando Costner no se quede en la pura fachada de respetabilidad, justificando las críticas que lo tachan de ser un actor blandengue. Además tiene la ventaja de que el lado más frío y calculador de su personalidad es interpretado por William Hurt, más adecuado para ese tipo de trabajos. Hasta ahí vamos bien.
Las dificultades empiezan cuando Bruce Evans nos pide que aceptemos a Demi Moore como una brillante detective especializada en atrapar asesinos seriales, como Jodie Foster en El Silencio de los Inocentes, que le sigue la pista simultáneamente a Brooks y a otro maniático que gusta de convertir a sus víctimas en objets d'art, como el de Seven. Por si eso no fuera suficiente la detective Atwood está en proceso de divorciarse de un avorazado ex-maridín que le exige una indemnización de varios millones de dólares, porque para esto ella es millonaria gracias a la herencia que le dejó su padre, se dedica a rastrear criminales por puro gusto. De entrada creerse eso de que Demi Moore puede ser una investigadora genial es complicado, las otras facetas del personaje sobrecargan una trama paralela que debería ser más modesta y eso provoca el derrumbe de todo el relato.
La historia del Sr. Brooks y su familia contiene material suficiente para una buena película, pero esto es en un registro muy diferente a las chocoaventuras de la detective Atwood, más propias de un churro de serie B que de un relato que quiere combinar el suspenso, la psicología y el drama. Además de ilógica, la subtrama es poco emocionante y para unirla a los problemas familiares del Sr. Brooks los guionistas tuvieron que sacarse de la manga a un tercero en discordia, el fotógrafo aficionado interpretado por Dane Cook. A Dane Cook tuve la desgracia de verlo en Empleado del Mes, donde Cook era apenas un remedo de Adam Sandler, el loser arquetípico cuya máxima aspiración era conquistar a la insípida Jessica Simpson. Es del dominio público que Cook fue considerado para interpretar al villano en Empleado del Mes pero que le rogó a los productores hasta que aceptaron darle el papel de héroe. Viéndolo ahora en Mr. Brooks me parece obvio que los productores de Empleado del Mes tenían razón: a Dane Cook le quedan mejor los papeles antagónicos. Aunque Cook se gana la vida como comediante la verdad es que es bastante sangrón y odioso, lo cual le viene a las mil maravillas para interpretar el papel de aprendiz en Mr. Brooks.
Evans y Gideon tenían dos opciones para hacer de Mr. Brooks una cinta efectiva y en ambos casos el primer paso era aceptar sus limitaciones. El camino más interesante era abundar en los conflictos internos del Sr. Brooks, el dilema entre la sed de sangre y el sentimiento de culpa, sumándole el tema del linaje, hasta construir un drama sicológico con toques de humor negro que con algo de suerte podría ser una obrita de culto. La otra alternativa, más derivativa, era entrarle sin prejuicios al thriller de asesinos seriales, aunque para eso funcione mejor el cine de bajo presupuesto. Una producción hollywoodense como Mr. Brooks puede incluir desnudos y sangre sin sacudirse del todo ese aséptico profesionalismo que le resta sordidez al espectáculo.
Sitio Oficial:
theressomethingaboutmrbrooks.com

