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Un Enemigo en Casa
UN ENEMIGO EN CASA
(Breach)
Dirección
:
Billy Ray
Guión:
Adam Mazer, William Rotko, Billy Ray
Producción:
Scott Kroopf, Bobby Newmyer, Scott Strauss
Fotografía:
Tak Fujimoto
Música:
Mychael Danna
Edición:
Jeffrey Ford
Con:
Chris Cooper (Robert Hanssen), Ryan Phillippe (Eric O'Neill), Laura Linney (Kate Burroughs), Dennis Haysbert (Dean Plesac), Gary Cole (Rich Garces), Caroline Dhavernas (Juliana O'Neill), Bruce Davison (John O'Neill), Kathleen Quinlan (Bonnie Hanssen)
EE.UU., 2

Otras opiniones:


Hollywood

Un Enemigo en Casa

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 28, 2007)

La mayoría de la gente, condicionada por la cultura popular, cree que el espionaje consiste en ponerse barbas postizas, dominar veinte idiomas, manejar todas las armas imaginables, saber conducir cualquier clase de vehículo y vencer a los malos a puñetazos en el momento culminante de la investigación. En realidad el 80% de la información recabada por los servicios de inteligencia proviene de los periódicos, programas de televisión o radio y sitios web de otros países para extraer de ahí datos relevantes sobre su situación política, datos que a su vez se canalizan a otros sectores del gobierno donde pueden ser de utilidad. El otro 20% de la información es proporcionada por agentes dobles, quienes traicionan a su gobierno por motivos ideológicos o por simple afán de lucro.

Robert Hanssen es uno de los peores agentes doble en la historia de los Estados Unidos, trabajando para el FBI y al mismo tiempo vendiendo secretos de Estado a los soviéticos, incluyendo las identidades de miembros de la KGB que habían aceptado colaborar con los norteamericanos. Como tal las acciones más dramáticas que Hanssen llegó a realizar fueron dejar paquetes con documentos oficiales en parques y otros sitios seguros, para ser recogidos más tarde por los agentes de la KGB que le habían sido asignados desde Moscú. Obviamente las correrías de Hanssen no son tan trepidantes como las aventuras exóticas de James Bond, pero la intención del director Billy Ray tampoco es darle gusto a los que se creen la visión popular de los espías. Se trata más bien de tomar a dos personajes de la vida real, Hanssen y el agente novato que ayudó a capturarlo, y analizarlos dentro de los límites de un largometraje hecho en Hollywood.

Un Enemigo en Casa permite hacerse una idea sobre el funcionamiento de los servicios de contrainteligencia de Estados Unidos, aunque la persona interesada en el tema puede encontrar información más completa por otros medios, y dramatiza las actividades de un personaje que colaboró con el principal enemigo de su país, simplificando el caso real de manera que el FBI aparezca como la única institución capaz de detener a Hanssen. Como he dicho antes, confío poco en la capacidad educativa del cine. La época en que los medios de comunicación masiva podían ser controlados por unas cuantas personas ya terminó y no veo la necesidad de seguir filmando películas para "denunciar" cosas que son del dominio público, siempre que uno tenga la intención de investigar un poco. Por lo tanto, Un Enemigo en Casa sólo será una revelación para quien lo ignore casi todo sobre el espionaje entre Rusia y Estados Unidos, así como los juegos de poder entre la CIA y el FBI. Sin embargo, incluso conociendo de antemano el caso de Hanssen es posible encontrar en la cinta detalles curiosos, tomando en cuenta que sus episodios más dramáticos (la confrontación entre Hanssen y O'Neill, el caso de la esposa metiche) seguramente son inventados.

Sin llegar a los excesos de El Vidente, está claro que la película también trata de justificar la incapacidad del FBI para identificar al culpable de ofrecer secretos de Estado a los rusos. Hay una escena donde Laura Linney le explica a Ryan Phillippe que no debería sentirse mal si Hanssen logra engañarlo, ya que ni siquiera los agentes veteranos que trabajaban a su lado habían sospechado nada. Lo que la película no menciona es que antes de Hanssen fuera sorprendido entregando documentos confidenciales al enemigo su esposa ya lo había descubierto, obligándolo incluso a confesarle sus labores de espionaje al sacerdote que frecuentaban como miembros reconocidos del Opus Dei. Preferible concentrarse en las extraordinarias medidas que el FBI tomó para confirmar que Hanssen era un agente doble que preguntarse cómo es que pudo pasar tanto tiempo vendiendo secretos a los soviéticos en las narices de los espías gringos.

Tal vez eso haría de Un Enemigo en Casa una película más certera pero disminuira su valor comercial. Seis años después del 11 de septiembre de 2001, a los gringos todavía les asusta la posibilidad de que su gobierno pueda no ser infalible. Para ellos es mejor pensar que las acciones de Al Qaeda se debieron a los errores de sus servicios de inteligencia que al simple hecho de que hay contingencias que ningún gobierno puede evitar. Lo que Billy Ray ofrece a cambio de un reportaje acusatorio es la contradicción andante que era Robert Hanssen, un tipo con firmes creencias religiosas, cuyas actitudes lo ubicarían en la extrema derecha, dedicado a su trabajo y que al mismo tiempo publicaba en internet detalles de su vida sexual, mantenía una relación ambigua con una teibolera (esto no se incluye en la cinta) y vendía documentos secretos a la KGB. La excelente actuación de Chris Cooper hace casi imposible determinar si Hanssen era sincero en todas estas facetas o si algo lo impulsaba a engañar a cuanta persona lo rodeaba. En un monólogo, casi al final de la película, Hanssen está a punto de revelar sus motivos y se detiene antes de enunciarlos, tal vez porque ni él mismo sabía por qué había actuado así.


Entrevista con Eric O'Neil

Comparado con un tipo tan complejo, el modesto Eric O'Neill que interpreta Ryan Phillippe necesariamente parece demasiado simple. Su principal dilema es que la relación con su esposa se deteriora por las mentiras que debe contar mientras investiga a su jefe. Esto conduce a las escenas más genéricas de la cinta, que son los pleitos entre Eric y su esposa Juliana. Paradójicamente, lo que ayuda a que el personaje de Eric sea creíble, en especial cuando es examinado por Hanssen, es la cara de teto de Phillippe. Lo que en cintas anteriores era un lastre se ha ido convirtiendo en una herramienta con la que el actor crea personajes verosímiles, algo que parecía inasequible en la época de Estudio 54. Ya en Juegos Mentales Phillippe había puesto su cara de "no rompo un plato" al servicio de un sujeto que ocultaba facetas inesperadas. Ahora se sirve de su vacua apariencia para darle la réplica a Cooper y a Linney en sus respectivas escenas. Todavía no está para ser nominado a un premio, pero esta evolución hace por lo menos deseable verlo en papeles un poco más arduos, donde tenga que hacer algo más que responder a las situaciones del guión y a sus compañeros de elenco.

Un Enemigo en Casa es tan sobria que los escasos elementos hollywoodenses de su manufactura se vuelven más estorbosos que de costumbre. Ya mencioné el caso de la esposa retobona, pero además hay que señalar la insufrible música de Mychael Danna, tan explicativa que choca con la austeridad del resto de la cinta, así como un par de adornos innecesarios en el uso de la cámara, como ese travelling cuando a Eric O'Neill le informan que su misión, si decide aceptarla, será espiar a su jefe para averiguar si es verdad que es un pervertido. El encuadre le añade tensión a un diálogo que resulta intrascendente. En cambio, cuando Eric debe ejecutar acciones más arriesgadas esto se resuelve únicamente con la edición, como debe ser. Son pequeños detalles que empañan un relato de espionaje que pese a sus lagunas y simplificaciones (en parte debidas, también hay que decirlo, a las limitaciones narrativas de una película de apenas dos horas de duración, y que son impuestas por el actual sistema de distribución) representa una valiosa alternativa para la pirotecnia del habitual cine de espías, que será muy bonito pero crea una idea falsa de esta actividad.

Sitio Oficial:
www.breachmovie.net

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