Hollywood
Todo Corazón
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(octubre 11, 2007)
Los villamelones están de plácemes. Todo Corazóm abre la temporada de lo que se conoce en Estados Unidos como Oscar bait, las películas hechas con la intención de ganar los premios de la Academia o ya de perdida algunas nominaciones. Al terminar de ver esta cinta recordé un artículo en el blog de David Bordwell donde su esposa, la también investigadora Kristin Thompson, enumera las características que debe tener una actuación para competir por una de esas inútiles estatuillas. Curiosamente el trabajo de Angelina Jolie en Todo Corazón cumple con varios de los requisitos.
Trailer de Todo Corazón
De entrada, es obvio que el papel debe ser dramático. Hacer reír es tan difícil como hacer llorar pero en su afán por demostrar que en Hollywood les preocupa más crear obras de arte que ganar dinero la Academia ignora a los actores cómicos. Ya entrando en aspectos más específicos tenemos que el actor debe interpretar a un personaje real. En este caso Jolie hace el papel de Mariane Pearl, la viuda del reportero Daniel Pearl quien fuera secuestrado y decapitado por Al Qaeda en Pakistán. No es un personaje histórico tan reconocible como Napoleón o Churchill pero los detalles del asesinato de su esposo se repitieron con tal insistencia en los múltiples medios de comunicación contemporáneos que tampoco hace falta perder el tiempo explicando quién carajos es Mariane Pearl.
Todo Corazóm tiene la ventaja de que no sólo está basada en un caso real sino que de hecho el guión adapta el libro que Mariane escribió sobre su difunto esposo. Al ser ella una periodista profesional es de suponer que narra el caso de forma competente, por lo que los guionistas dispusieron de información suficiente para ensamblar un largometraje. Además, la actriz principal convivió con Mariane y tuvo tiempo de estudiarla. Así como Charlize Theron ganó un Oscar por ponerse plastas en la cara y Nicole Kidman por usar una nariz postiza, Angelina Jolie requirió de maquillaje especial para interpretar a una mujer de origen holandés-judío-afrocubano-chino, aunque muchos hubieran preferido que el papel se lo dieran a una actriz de color en lugar de tostar a la Jolie. De esta forma la actriz disimuló su atractivo, lo que es otro requisito para ser nominado.
Otra cosa que le chifla a los votantes de la Academia son las discapacidades. Normalmente el actor que interpreta a un esquizofrénico, paranoico, piromaníaco, pederasta, asesino serial, masoquista, lombrosiano, perredista, etc. ya va de gane. Si además el personaje es sordo, ciego, tullido, paralítico o al menos tiene labio leporino la nominación está asegurada. Ahora bien, Angelina Jolie ya había dado muestras de que le patina el coco, para interpretar a Mariane Pearl, quien es una persona equilibrada pese a todo, la actriz se vio en la necesidad de duplicar su dosis habitual de pasiflorine. Por suerte para sus aspiraciones al Oscar, cuando sucedió el secuestro Mariane tenía seis meses de embarazo. Estar pastel no es una discapacidad, por supuesto, pero aquí lo importante es que Jolie pudo usar su panza para suplir su falta de talento.
Hasta aquí todo va bien para los que afirman que Angelina tiene grandes posibilidades de llevarse el Oscar. Lo malo es cuando llegamos al final de la lista y nos topamos con que no está vieja (la Academia prefiere darle premios a los que tienen un pie en la tumba), ni es inglesa o ha interpretado a Shakespeare (su acento francés en Todo Corazón deja mucho que desear). Sí habla inglés, pero no es Meryl Streep y otra cosa a tomar en cuenta es que nadie, fuera de su publicista y algunos fanáticos aferrados, piensa que la despojaron del premio en ediciones anteriores. Alejandro Magno y Tomb Raider no son precisamente clásicos del cine contemporáneo. De todas formas, la maquinaria promocional ya está funcionando para obtener la codiciada nominación, como puede verse en anuncios como el siguiente:
Anuncio ditirámbico de Todo Corazón
En realidad la mejor actuación en Todo Corazón es la de Irfan Khan en el papel del detective encargado de localizar a Daniel, pero como habla pakistanés y no está casado con Brad Pitt ni quien lo pele. Además el estilo que utilizó Michael Winterbottom impide que el trabajo de los actores se pueda desarrollar adecuadamente. Usando lo que Bordwell llama "continuidad intensificada", el director cambia constantemente de ángulo, llegando a mostrarnos a Angelina Jolie de espaldas y desde ambos perfiles cuando Mariane revisa los mails de Daniel en busca de pistas, intercalando también acercamientos a la pantalla de la laptop, al otro personaje la acompaña en ese momento y al interior del cuarto donde se encuentran. Es una técnica que ya se ha vuelto normal en el cine contemporáneo, en especial el hollywoodense, y que le permite a los directores filmar un número excesivo de tomas para después seleccionar lo que sirve en el proceso de edición. Esto echa a perder las actuaciones porque al dividir cada escena en pequeños fragmentos se pierde la cadencia de los diálogos, así como la forma en que se pasa de un gesto a otro, los cambios en la postura, etc. Esto se nota en la escena donde a Mariane le informan de la muerte de Daniel, donde Winterbottom realiza un par de cortes justo cuando Jolie le sube la intensidad al máximo, con lo que se pierde el impacto que ambos estaban buscando.
Se puede argumentar que la edición intensifica la confusión de Mariane ante la desaparición de su marido y de paso permite incluir una gran cantidad de datos sobre la situación política en Pakistán, a lo largo de la película es necesario usar subtítulos para identificar a los numerosos personajes reales que salen aquí retratados. En cuanto a lo primero hay que señalar que la importancia de Mariane en Todo Corazón no es tan grande como la publicidad quiere hacernos creer. Una buena parte del metraje está dedicado a la cacería de los terroristas, con las autoridades pakistaníes buscando testigos, interviniendo teléfonos y torturando sospechosos, en algo que recuerda bastante a cintas de acción tipo Bourne: el Ultimátum. Por otra parte, el mensaje que quiere transmitir la película es la serenidad con la que Mariane enfrentó el secuestro, con lo que el estilo desorbitado de Winterbottom francamente sale sobrando. Algo que se le debe reconocer al director es el cuidado que tuvo para que el montaje no resulte molesto, a diferencia de lo que hizo Scorsese en Los Infiltrados. Aquí la edición interrumpe constantemente el desarrollo de cada escena, pero al menos Winterbottom tuvo cuidado de hacer los cortes en instantes donde los actores no están en movimiento, normalmente permite que hagan un gesto y pasa al siguiente plano cuando ya están en reposo.
En términos de su trayectoria como director, Todo Corazón le aporta muy poco a Winterbottom. Se tiene la sensación de estar frente a una continuación de Camino a Guantánamo más que de una obra independiente. Incluso en Todo Corazón Winterbottom reduce la crítica al mínimo, dándole a uno de los agentes gringos algunos diálogos donde alaba los métodos usados por la policía de Pakistán para obtener información y nada más. La misma avalancha de información sobre el caso de Daniel Pearl a la que se hace alusión en la película pone en tela de juicio la necesidad de filmar un largometraje donde se repite más o menos lo mismo. Es trivial, innecesaria y si llega a ser nominada para algo sólo va a confirmar que los Oscares valen lo que se le unta al queso.
Sitio Oficial:
www.amightyheartmovie.com
Del mismo director:
• Camino a Guantánamo

