Hollywood
Adivina Con Quién Salgo
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(enero 17, 2008)
El señor Woodcock (Billy Bob Thornton), el antagonista nominal de esta mediocre cinta, es un tiránico maestro de educación física que somete a sus alumnos a los peores abusos, por ejemplo, pidiéndoles que hagan diez lagartijas como castigo. ¿¡Diez lagartijas!? ¿En qué mundo vivimos? ¡Llamen a Derechos Humanos! ¡A la ONU! ¡Que Darfur ni que la chin...! Es intolerable que un sádico desalmado obligue a unos indefensos adolescentes a hacer ejercicio en la clase de educación física. Al menos esa es la reacción que los responsables de esta película quisieran provocar en el público, con tal de que el "héroe" de este conato de comedia se vea un poco menos patético.

Billy Bob Thornton en Adivina Con Quién Salgo
Es casi seguro que el guión de Adivina Con Quién Salgo fue escrito pensando en Ben Stiller, el actual experto en interpretar a tipos inseguros que se las ven negras al tener que convivir con suegros autoritarios que ponen su hombría en tela de juicio. Exactamente lo mismo le pasa a John Farley (Stifler), autor de un libro de superación personal hiperexitoso a pesar de que sus consejos son de una obviedad insultante ("Trata a los demás como te gustaría ser tratado"). En el flashback que da inicio a la película vemos que cuando John era un adolescente gordinflón el señor Woodcock lo humilló en su clase. Esa es la teoría, en realidad lo único que pasó fue que el ahora escritor no pudo hacer un sencillo ejercicio de barra fija, suficiente para que el frágil sujeto le guarde rencor a Woodcock años después y por supuesto pierda el control al enterarse que su otrora némesis ahora corteja a su madre.
La receta indica que John y Woodcock deberán aprovechar cuanta oportunidad se les presente para ver quién la tiene más grande, compitiendo en el gimnasio, en la feria y, por supuesto, en la escuela donde la rivalidad nació. Al mismo tiempo John deberá reencontrarse con una ex-compañera del colegio, desprovista de novio pese a ser bastante atractiva e inexplicablemente interesada en el pusilánime escritor. Una de las cosas que más desesperan al protagonista es que Woodcock sea considerado por los habitantes del pueblo como un ciudadano modelo, por lo que John tratará de exhibirlo con la ayuda de un lerdo amigo de la infancia. A los cinco minutos de iniciada uno ya sabe en qué va a terminar la cinta, lo cual no tiene por qué ser un defecto si el trayecto es agradable, pero para eso es indispensable que exista un verdadero contraste entre un personaje principal simpático y un villano odioso, condición que no se cumple en Adivina Con Quién Salgo.

Susan Sarandon y Seann William Scott en Adivina Con Quién Salgo
Aclaro que yo siempre fui pésimo para los deportes. Era el típico loser que nadie quería en el equipo, al correr se me cuatrapeaban las patas, sólo tocaba el balón cuando me mandaban a recogerlo porque se había volado la barda, etc. Pero la culpa de eso la tenía yo, no los otros alumnos ni el maestro. Enojarse con el mundo porque los demás tienen mejor disposición atlética es un ejemplo de narcisismo patológico, hay que estar mal de la cabeza para exigirle a los otros que se ajusten a la mediocridad de uno y sin embargo el héroe de Adivina Con Quién Salgo se tarda toda la película en comprender que él no es el centro del universo. El agente literario de John, una mujer mandona interpretada por Amy Poehler, le pide inútilmente que se olvide de sus traumas y vaya al programa de Oprah Winfrey para promover su libro, aparición que le reportará ventas millonarias. Aunque es obvio que ella tiene razón los guionistas de la película prefieren convertirla en un villano adicional, burlándose de su alcoholismo.
La realización de Adivina Con Quién Salgo es igual de mediocre que el libreto. De hecho, el director original, Craig Gillespie, fue despedido por New Line Cinema y en su lugar el productor David Dobkin se encargó de filmar de nuevo varias escenas. Tal vez eso explique la torpe edición de algunas secuencias, como la que nos muestra a Stifler y a Amy Poehler discutiendo en un bar desde siete u ocho ángulos diferentes, cuando sería suficiente con un humilde two shot. Claro que con ese guión ni el mejor director del mundo podría hacer algo divertido. Por su parte, Stifler es incapaz de transmitir la inseguridad de su personaje, a Susan Sarandon hay que agradecerle que no repita el ridículo de Elizabethtown y a Billy Bob Thornton pedirle que acepte papeles acordes con su talento, el señor Woodcock de Adivina Con Quién Salgo es exactamente igual a lo que Thornton hacía en Escuela para Idiotas, que a su vez era imitación Bad Santa.
Trailer de Adivina Con Quién Salgo:
Sitio Oficial:
www.woodcockmovie.com
