Hollywood
Antes de Partir
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(febrero 5, 2008)
Hace algunos meses Francis Ford Coppola causó revuelo al criticar a Jack Nicholson, Robert De Niro y Al Pacino, acusándolos de haberse tirado en la hamaca desde hace años, aceptando papeles indignos de su talento a cambio de montañas de dólares. Yo añadiría que los únicos actores norteamericanos de esa camada que retienen la dignidad son Gene Hackman y Dustin Hoffman. Ahora, como para darle la razón a Coppola, se estrena Antes de Partir, flácido drama edificante donde Jack Nicholson se interpreta a sí mismo, para no variar, mientras que Morgan Freeman repite su eterno papel de Negro Mágico.

Jack Nicholson y Morgan Freeman en Antes de Partir
Esta es la típica película que los críticos odian y que un amplio sector del público recompensa colmando las salas que la exhiben. Parafraseando a Mencken: ningún productor de cine ha perdido dinero subestimando la inteligencia de la gente. En otras palabras, Antes de Partir está concebida para las masas que siguen fielmente los consejos radiofónicos de Mariano Osorio y que tienen como barómetro cultural a esa emperatriz del buen gusto que es Maxine Woodside. Es el tipo de cine que los gringos denominan "critic-proof", es decir "a prueba de críticos", ya que está dirigido a las personas que sólo van al cine de vez en cuando, para descansar de su rutina cotidiana y que se conforman con un par de actores famosos repitiendo sus papeles más conocidos. Si dicha cinta incluye alguna moraleja babosa ("vive cada día como si fuera el último") entonces esa gente siente que sus expectativas se cumplieron.
Para los que le exigimos algo más a cada película, como puede ser un poco de originalidad, esmero en las actuaciones y los diálogos, una propuesta que justifique dedicarle un par de horas a esa cinta en particular y no a otra, Antes de Partir sólo puede describirse como una pérdida de tiempo y de dinero. Son noventa minutos (y cincuenta pesos) que pudieron dedicarse a algo mejor, a otra película no necesariamente profunda (si es que eso existe, cosa que dudo mucho) pero sí ingeniosa, sincera, auténtica, o en todo caso a leer un libro, tomarse un café con los amigos o salir a pasear. Estas son actividades más provechosas que presenciar una historia improbable, con supuestos enfermos de cáncer en fase terminal que pasean por todo el mundo sin ninguna molestia, cumpliendo cada capricho de su lista de la pata (en el sentido de "antes de estirar...") y que de paso, como no queriendo, resuelven los conflictos familiares que venían arrastrando desde hace décadas.
Nadie espera realismo de una producción hollywoodense con un tema semejante. Para eso hay que voltear al cine más ambicioso, particularmente cintas como Las Invasiones Bárbaras, Mi Vida Sin Mí o Tiempo de Vivir. Tampoco puede uno entusiasmarse con un trabajo firmado por el desigual Rob Reiner, en cuyo historial conviven las buenas películas (This is Spinal Tap, Cuenta Conmigo, El Pirata y la Princesa) con la basura manipuladora (Cuando Harry Encontró a Sally). De todos modos sorprende lo chapucero del guión, sobre todo las machincuepas que hace para unir a los dos personajes principales, el billonario dueño de una cadena de hospitales (Jack Nicholson) que al ser diagnosticado con cáncer debe compartir el cuarto con un humilde mecánico (Morgan Freeman) y por supuesto descubre en su nuevo amigo una fuente inagotable de sabiduría. Cualquier semejanza con El Chofer y la Señora Daisy o Mejor Imposible es síntoma de la falta de ideas del guionista Justin Zackham, incapaz de inventar una escena que no hayamos visto en al menos veinte películas anteriores.

Jack Nicholson haciendo el ridículo en Antes de Partir
Cuando el guión de una película de Hollywood es mediocre al menos puede uno entretenerse con el lujo de la producción, admirando las locaciones, el vestuario, la edición, la fotografía, etc. Antes de Partir es una excepción porque el recorrido que hacen los protagonistas por la sabana africana, las pirámides de Egipto, la Riviera francesa, las cumbres del Himalaya y el Taj Mahal está muy mal filmado. Imposible aceptar que Jack Nicholson y Morgan Freeman están en esos lugares cuando los efectos especiales son tan deficientes que uno siente que en cualquier momento va a salir el Chapulín Colorado para tomarse sus pastillas de chiquitolina. Como su mensaje de superación personal no puede tomarse en serio, el único chiste de Antes de Partir es ver a Nicholson y a Freeman haciendo payasadas, por lo que resulta doblemente inexplicable la falta de cuidado en las secuencias donde estos personajes cumplen sus últimos deseos. Al parecer Rob Reiner se preocupó más por exagerar al máximo el sentimentalismo del libreto, por ejemplo, la escena en que Morgan Freeman recibe la llamada donde le informan que está seriamente enfermo y en lugar de mostrarnos el rostro de tan experimentado actor el director prefiere concentrarse en el cigarrillo que cae de su mano. Más melodramático no se puede.
Antes de mandar un mail para mentarme la madre y decirme lo grandiosas que son las actuaciones de Morgan Freeman y Jack Nicholson en Antes de Partir les voy a pedir que revisen el trabajo de Peter O'Toole en Venus para que se hagan una idea de lo que un actor ya consagrado puede hacer cuando se compromete con un proyecto. El contraste entre la entrega de Peter O'Toole y la flojera de Jack Nicholson es innegable. O'Toole está dispuesto a lo que sea con tal de crear un personaje memorable, Nicholson se conforma con seguir viviendo del pasado. Otra cosa que me cuesta trabajo entender es cómo Nicholson mantiene su fama de rebelde cuando participa en películas tan conformistas como ésta. Antes de Partir es la fábula de un billonario que sólo descubre la felicidad cuando conoce a un humilde mecánico que tiene en su familia todo lo que necesita para encarar la muerte con dignidad. Es el cuento hipócrita que Hollywood viene repitiendo desde hace al menos setenta años y que el "rebelde" Nicholson, quien en algún punto de su carrera quiso renovar la industria con cintas como Busco Mi Destino o Profesión: Reportero, ahora estelariza sin el menor sonrojo. La falta de oportunidades para los actores negros hace que la colaboración de Morgan Freeman sea más comprensible, sobre todo cuando usa su fama para hacer películas como Dame 10 Razones.
Trailer de Antes de Partir:
Sitio Oficial:
wwws.la.warnerbros.com/bucketlist
