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Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de Fleet Street
SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONÍACO DE FLEET STREET
(Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street)
Dirección
:
Tim Burton
Guión:
John Logan, basado en el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado en la
Producción:
John Logan, Laurie MacDonald, Walter Parkes, Richard D. Zanuck
Fotografía:
Dariusz Wolski
Canciones:
Stephen Sondheim
Edición:
Chris Lebenzon
Elenco:
Johnny Depp (Sweeney Todd), Helena Bonham-Carter (Sra. Lovett), Alan Rickman (Juez Turpin), Timothy Spall (Bedel Bamford), Sacha Baron Cohen (Signor Pirelli), Jamie Campbell Bower (Anthony Hope), Ed Sanders (Toby), Jayne Wisener (Joanna), Laura Michelle Kelly (pordiosera)
EE.UU., 2007, Parkes / MacDonald Productions / Zanuck Company, 117 min.

Otras opiniones:


Hollywood

Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de Fleet Street

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(febrero 14, 2008)

A mediados del siglo XIX el nombre de Sweeney Todd se volvió famoso en Inglaterra a través de los penny dreadfuls, la nota roja de aquel entonces. Las crónicas aseguraban que Todd era un barbero que había asesinado a varios de sus clientes y con la ayuda de su compañera, la señora Lovett, había transformado los cadáveres en pasteles de carne que vendía a los incautos. Aunque no existen pruebas de que Todd haya sido un personaje real, este precursor de la tamalera asesina ha fascinado al público desde entonces, con una gran cantidad de obras de teatro, cuentos, canciones, dramas radiofónicos, películas y hasta libros infantiles que lo mencionan. El exitoso musical de Broadway que retomaba su caso ahora se convierte en uno de los mejores trabajos de Tim Burton.


Johnny Depp en Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de Fleet Street

A decir verdad, Burton me parece uno de los directores más sobrevalorados de la actualidad. Es indudable que es dueño de un estilo distintivo, una gran imaginación y la habilidad suficiente para desempeñarse dentro del ambiente hollywoodense sin permitir que la mercadotecnia diluya lo que quiere plasmar en la pantalla. También es cierto que cuando parte de un guión flojo Burton no hace nada por enderezarlo, de ahí películas tan incoherentes como Marcianos al Ataque, Batman o El Planeta de los Simios. Uno supone que la misma creatividad que le ha permitido darle un toque personal a proyectos como Sleepy Hollow o Ed Wood se traduce en una falta de disciplina a la hora de enfrentar los libretos que requieren ser modificados hasta obtener un producto armonioso.

Por suerte, Hugh Wheeler y Stephen Sondheim, los creadores del musical, sí tenían una idea clara de lo que querían hacer y recayó en Burton la tarea de llevarla a la pantalla grande, con lo que se aprovechan sus mayores virtudes. Aclaro que los musicales basados en obras de Broadway me interesan poco debido a la ñoñez casi inevitable de los originales. Todo es tan bonito y positivo que me dan ganas de vomitar. Esto me generó cierta desconfianza en la primera mtiad Sweeney Todd. Es de esperarse un alto número de coincidencias en una obra de teatro donde las diversas líneas argumentales deben reunirse al final, y el hecho de que los personajes lo digan casi todo cantando ayuda a mantener esta sensación de irrealidad. Aun así, cuando el joven marinero que casualmente rescató a Sweeney Todd pasea por Londres y casualmente se detiene frente a la ventana donde una linda quinceañera lamenta su encierro, quinceañera que casualmente es la hija perdida de Sweeney Todd, uno puede temer que esta versión del barbero multihomicida tendrá un improbable final feliz.

No es así porque Sweeney Todd está jugando con las expectativas del público, quien anticipa un desenlace benévolo, preparando el terreno para una tragedia que le da a esta película algo casi inédito en el cine de Tim Burton: un final dramático que es la consecuencia lógica de lo que vimos antes. En trabajos anteriores, p.ej. La Novia Cadáver, se tenía la sensación de que Burton planteaba una serie de situaciones fúnebres sólo para arrepentirse en el último momento y retroceder a un convencional happy ending. Cuando uno piensa que Burton la va a regar otra vez la obra original lo obliga a llevar el argumento hasta sus últimas consecuencias, con un grado de violencia inesperado en una cinta de estas características que se intensifica para culminar en una escena digna de grand guignol.


Johnny Depp y Helena Bonham Carter en Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de Fleet Street

Los chorros de sangre serían gratuitos de no ser porque la película anuncia desde el principio de la imposibilidad de que las cosas terminen bien. Los colores apagados que ya había utilizado Burton en Sleepy Hollow aquí cumplen una función expresiva. Al contar la historia desde el punto de vista de Sweeney Todd, un psicópata que se preocupa únicamente por vengarse del juez Turpin y el bedel Bamford, Burton adopta su punto de vista y sólo permite el color en tres ocasiones: cuando recuerda lo feliz que fue con su esposa antes de ser traicionado por Turpin, cuando Lovett relata lo que le sucedió a su esposa en la fiesta del juez y para ilustrar las fantasías ridículas de la nueva compañera de Todd, quien sinceramente cree que el éxito económico de los pasteles de carne les permitirá satisfacer todos los caprichos que ella ha deseado, incluyendo por supuesto una familia feliz. En las tres oportunidades el color es enfermizo, chillón, discordante. Más que un regreso a la normalidad es el anuncio de un bienestar imposible.

En su ingenuidad la pareja adolescente, el marinero y la quinceañera, no hacen sino destacar la maldad de Sweeney Todd y la señora Lovett. Ellos habitan la realidad del barbero asesino sólo en la medida en que son víctimas inocentes del juez Turpin, como el mismo Todd alguna vez lo fue. Son la alternativa al camino de la venganza elegido por Todd, al cálculo egoísta de Lovett. Esta no es su historia y por lo tanto su participación es breve. El pesimismo del relato justifica que los actores sean cantantes mediocres. Dotar de una voz esplendorosa a un asesino psicópata y a un juez corrupto sería contraproducente. En una película prefiero buenos actores cantando mal a grandes vocalistas gesticulando como poseídos. El estilo plano con el que están filmados los números musicales me parece un acierto por la misma razón. La forma en que Todd y Lovett discuten a quién deberían matar a continuación perdería su sentido si el director tratara de convencernos de que estamos viendo algo "chistoso". Sweeney Todd revela el lado misantrópico de Tim Burton, por fin podemos tomarlo en serio.

Trailer de Sweeney Todd: El Barbero Demoníaco de Fleet Street:

Sitio Oficial:
www.sweeneytoddmovie.com