Hollywood
Promesas Peligrosas
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 8, 2008)
A todo el mundo le gustó Una Historia de Violencia, la colaboración previa entre David Cronenberg y Viggo Mortensen. Bueno, casi a todo el mundo. Aunque fue una de las películas mejor recibidas del 2005 a algunos nos pareció un poco floja, planteaba temas interesantes sin profundizar demasiado en ninguno y tenía un argumento simplón que se desinflaba al final. Para ser sincero Promesas Peligrosas me parece un trabajo mucho más logrado y curiosamente muchos críticos se están quejando de que no es tan buena como Una Historia de Violencia. No puedo evitar preguntarme qué película habrán visto.

Viggo Mortensen y Naomi Watts en Promesas Peligrosas
En el nivel más superficial (que es donde operan casi todos los críticos de cine) Promesas Peligrosas es un film noir más. La historia de una enfermera londinense que se conmueve con el caso de una adolescente que murió dando a luz en el hospital donde ella trabaja y que está decidida a encontrar a sus familiares para evitar que la niña recién nacida entre a un orfelinato. Para hacer esto Anna (Naomi Watts), quien tiene ascendencia rusa, busca pistas en el diario que la chica cargaba consigo. Aunque su tío Stepan (el director polaco Jerzy Skolimowski), quien sí sabe leer ruso, le advierte que es mejor olvidarse del caso, Anna acude al restaurante de Semyon (Armin Mueller-Stahl) en busca de alguien que puede informarle sobre la adolescente muerta, sin imaginar que ella era propiedad de los vory v zakone (la mafia rusa) y que Semyon es el líder de la organización.
Sabemos que el mundo donde se mueve Semyon es muy distinto al de Anna porque en la primera escena de la película vimos un asesinato cometido por sus socios, muy al estilo Sweeney Todd. Minutos más tarde podemos ver cómo Kirill (Vincent Cassel), el hijo de Semyon, y Nikolai (Viggo Mortensen), chofer de Kirill y especialista en eliminar evidencia, arrojan el cadáver al Támesis. El contraste entre la vida normal que lleva Anna y el ambiente de los vory v zakone permite conocer un poco de los métodos y tradiciones de esta organización criminal nacida en los gulags de Stalin, tal como el uso de tatuajes para describir la trayectoria de cada uno de sus miembros, pero funciona también a un nivel más hondo. A David Cronenberg siempre le ha interesado el problema de la identidad, la forma en que el medio ambiente moldea la personalidad y el cuerpo de cada persona, y en Promesas Peligrosas esto se manifiesta en el lenguaje. A fin de cuentas el detonante de la historia es un diario escrito en un lenguaje desconocido para una mujer que ha tomado distancia de sus orígenes, en este caso encarnados por su tío Stepan, y por lo tanto está lejos de imaginar esa realidad alternativa que existe en los márgenes de su rutina cotidiana, otro tema favorito de Cronenberg.
El excelente guión de Steven Knight le presta una gran atención a la forma en que cada uno de los personajes principales (incluyendo a la adolescente difunta, mediante una voz en off) hace uso de la palabra. En comparación con Kirill el inglés de Nikolai es torpe, con un acento más marcado, lo que no le impide revelar un macabro sentido del humor. Estos dos personajes están en camino de adaptarse a su nuevo país. En cambio, las expresiones racistas y machistas de Stepan y Semyon indican que estos hombres, ya mayores, seguirán siendo extranjeros en Londres. Este proceso de adaptación se manifiesta también en la indumentaria. La diferencia entre los dos chechenos, vestidos siempre de negro, y el sobrino de Azim, con su bufanda del Arsenal, es un ejemplo de esto. Cronenberg ha dicho en entrevistas que los mecanismos de la mafia no le interesan, lo que le atrae de este tipo de historias es que sus protagonistas viven en un estado de "transgresión perpetua", una hipermasculinidad que se expresa en una violencia desmedida pero también en una sexualidad excesiva. De ahí que la escena donde Kirill le ordena a Nikolai un despliegue público de afecto sea tan importante, porque revela secretos de ambos personajes sin ponerlos a recitar monólogos explicativos, los dos cumplen lo que se espera de ellos sin poder ocultar del todo que lo hacen bajo protesta.

Vincent Cassel y Viggo Mortensen en Promesas Peligrosas
Para narrar una historia poblada por sujetos tan ambivalentes era necesario reclutar un elenco perfecto y en ese aspecto Promesas Peligrosas no decepciona. Viggo Mortensen es quien ha recibido la mayor atención por su lenguaje corporal, por su acento ruso (impecable, según los periodistas rusos que han comentado la cinta) y por su "valentía". Cuando los críticos de cine dicen esto de un actor es porque sale encuerado. En efecto, Viggo Mortensen tiene amplias oportunidades de mostrar su valor (y todo lo demás) cuando Nikolai está en un sauna y debe defenderse de un par de asesinos que lo atacan con navajas. La escena es memorable por su falta de concesiones hacia los espectadores delicados, es una pelea brutal que resulta doblemente incómoda por lo expuesto que está Nikolai. La actuación de Viggo Mortensen es notable pero sería injusto dejar de mencionar a Naomi Watts, sobre todo en la escena donde encuentra a Nikolai en otro restaurante, a Vincent Cassel cada vez que tiene que dar a entender la inseguridad de Kirill, a Armin Mueller-Stahl cuando amenaza a alguien sin levantar la voz... podría seguir así con todo el reparto, y es que hasta las actrices secundarias que interpretan a las prostitutas lo hacen muy bien. Si al guión y las actuaciones le añadimos un director en plena forma, acompañado por sus colaboradores habituales (Peter Suschitzky en la fotografía, Howard Shore en la música, Ronald Sanders en la edición) entonces es fácil entender por qué Promesas Peligrosas probablemente sea uno de los mejores estrenos del año.
Trailer de Promesas Peligrosas:
Sitio Oficial:
www.focusfeatures.com/easternpromises/
