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poster Nunca Podría Ser Tuya
NUNCA PODRÍA SER TUYA
(I Could Never Be Your Woman)
Dirección
:
Amy Heckerling
Guión:
Amy Heckerling
Producción:
Cerise Hallam Larkin, Alan Latham, Philippe Martinez, Scott Rudin
Fotografía:
Brian Tufano
Música:
Mike Hedges
Edición:
Kate Coggins, Jon Gregory
Elenco:
Michelle Pfeiffer (Rosie), Paul Rudd (Adam), Saoirse Ronan (Izzie), Stacey Dash (Brianna), Fred Willard (Marty), Jon Lovitz (Nathan), Tracey Ullman (Madre Naturaleza)
EE.UU., 2007, Bauer Martinez Studios / Templar Productions, 97 min.

Otras opiniones:


Hollywood

Nunca Podría Ser Tuya

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(abril 6, 2008)

Este tendría que haber sido el retorno triunfal de Michelle Pfeiffer, su primer estelar en varios años tras lucidores papeles de reparto en cintas como Hairspray y Stardust. También para la guionista y directora Amy Heckerling se suponía que era la oportunidad para regresar a sus mejores épocas, cuando el éxito de Clueless le dio fama y fortuna. Pero en Estados Unidos el estreno de Nunca Podría Ser Tuya se retrasó tanto que finalmente los productores decidieron sacarla en DVD. En estos casos lo normal es echarle la culpa a los ejecutivos que no saben apreciar el talento, teoría que se desmorona cuando uno contempla este bodrio, "aprovechando" que en México sí salió en cines.


50 años, aunque usted no lo crea: Michelle Pfeiffer en Nunca Podría Ser Tuya

La próxima vez que un amigo les diga que el director es el único creador de una película y que los productores sólo sirven para contar el dinero dejen de hablarle a esa persona. Ese tipo de amistades no les convienen. La verdad es que abundan los productores que hacen mucho más que interferir con las geniales decisiones de sus guionistas o directores, sobre todo cuando éstos suscriben la odiosa teoría del autor y se niegan a oír las opiniones de otras personas. En el caso de Nunca Podría Ser Tuya Amy Heckerling ha contado con el apoyo de muchos críticos que están dispuestos a creer que ella fue una víctima de los malvados capitalistas que la contrataron. Después de ver la película me parece que los productores sólo son culpables de tratar de rescatar algo de este naufagio.

Más que un guión, lo que escribió Amy Heckerling fue un desahogo de menopáusica. Está basado en sus propias experiencias como productora y escritora de la serie de televisión que se basó en Clueless y como madre soltera viviendo en Hollywood. Ambos aspectos se conjugan en Rosie, el personaje de Michelle Pfeiffer. Esta identificación entre la directora y la heroína produce una historia donde Rosie sufre todo tipo de tropiezos (tiene una secretaria diabólica que le hace la vida imposible, los dueños del canal están pensando en cancelar su programa, etc.) pero nunca tiene la culpa de nada. El único defecto de Rosie es la falta de confianza en sí misma, piensa que es demasiado mayor para involucrarse con Adam (Paul Rudd, insoportable), un actor de 29 años, siendo que ella es una anciana de 40 (si las matemáticas no mienten Michelle Pfeiffer ya tiene 50, pero no nos fijemos en pequeñeces aunque la película repita hasta el cansancio que la edad es lo de menos).

Otra posible imperfección de Rosie es que se preocupa demasiado por su hija adolescente Izzie (Saoirse Ronan, robando cámara en cada escena). Fuera de eso no hay nada que criticarle a Rosie: es talentosa, inteligente, fiel, desinteresada, alegre, comprensiva, valiente, graciosa. En pocas palabras, todo lo que a Amy Heckerling le gustaría ser en la vida real. La protagonista es tan perfecta que para darle cierto relieve Heckerling la pone a discutir con la Madre Naturaleza (Tracey Ullman, más estridente que nunca). Es en estas discusiones, que parecen injertadas de un guión que Woody Allen tiró a la basura, donde aflora la inseguridad de Rosie, sin llegar a decir nada nuevo, sorprendente o chistoso sobre la condición de la mujer. Nunca Podría Ser Tuya trata de ser una sátira sobre el estado actual de la televisión norteamericana pero sus observaciones llegan con un retraso de al menos cinco años (¿los reality shows están acabando con las series tradicionales? ¡paren la imprenta! ¡esta es una noticia de primera plana!) y sólo consiguen llamar la atención sobre el hecho de que la película de Heckerling es igual de falsa que los programas que está criticando.


Merecen algo mejor: Saoirse Ronan y Paul Rudd en Nunca Podría Ser Tuya

A Diablo Cody la querían crucificar por los diálogos de Juno, según esto porque eran artificiales, inverosímiles y buscaban sólo su lucimiento personal. No me quiero ni imaginar lo que esos críticos le van a hacer a Amy Heckerling cuando vean Nunca Podría Ser Tuya. Todos sus personajes, desde los principales hasta el más humilde extra, están involucrados con la industria del cine y la televisión, lo que se presta a innumerables chistes (bobos) y referencias (anacrónicas) donde Hollywood nos demuestra una vez más su insuperable talento para la autofelación, con participaciones especiales de Henry Winkler y Sally Kellerman. El ingenio de Heckerling llega a su punto máximo cuando le cambia las letra a una canción de Britney Spears para señalar que la princesa del pop no tiene talento o cuando nos recuerda que los adolescentes de la televisión son interpretados por actores de treinta años. Nunca Podría Ser Tuya es una parodia tan poco original que uno se la pasa esperando que salga Carlitos Espejel imitando a Cantinflas.

Paul Rudd entra al quite haciendo todas las payasadas que se le ocurrieron. Hace gestos como chimpancé, se avienta al piso, finge ser una loca desmecatada, habla con un acento raro. En suma, es como esos chamaquitos que se sienten la reencarnación de Chaplin o Tin Tan y no dejan de hacerse los chistosos ni por un instante. En Ligeramente Embarazada Paul Rudd confirmó que tiene talento para la comedia, pero alguien que desconociera su trayectoria podría suponer en base a su trabajo en Nunca Podría Ser Tuya que se trata de alguien que nunca había incursionado en el género y que tuvo que reemplazar de último momento al cómico previsto para interpretar a Adam. Tal vez Rudd quiso compensar la falta de chispa del guión, pero se fue al otro extremo y la directora no hizo nada por impedirlo. Adam es tan sangrón que me daban ganas de meterme a la película para madrearlo. Huelga decir que esta no es la reacción que el héroe de una comedia romántica debe generar en el público.

A todo lo anterior hay que añadirle una banda sonora donde la canción más reciente se grabó por ahí de 1995. Por sí mismo un soundtrack elaborado a base de Alanis Morissette, The Cure y los Psychedelic Furs no tiene nada de malo. El problema es que Nunca Podría Ser Tuya regaña a los productores de televisión que desconocen la cultura juvenil que retratan en sus series, acusándolos de haber perdido contacto con los gustos de su público. ¿Soy el único que detecta una contradicción?

Trailer de Nunca Podría Ser Tuya: