Hollywood
Una Niñera en Apuros
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(abril 9, 2008)
Prima hermana de El Diablo Viste a la Moda, esta película representa un claro retroceso para sus directores pero es una comedia aceptable si tienen ganas de burlarse de los ricos, un deporte que nunca pasa de moda. Para Shari Springer Berman y Robert Pulcini es un paso hacia el conformismo del cine comercial tras la excelente Esplendor Americano. La sátira que hacen de las familias adineradas de Manhattan es negada por un desenlace convencional. Todo esto será intrascendente para los que quieran ver la película sólo porque sale Scarlett Johansson.

Scarlett Johansson y Nicholas Reese Art en Una Niñera en Apuros
En el prólogo, donde la protagonista Annie Braddock (Scarlett Johansson) hace las veces de narradora, se presenta una exhibición de antropología que coloca a los gringos ricos al nivel de las tribus amazónicas. No he leído el libro en el que se basa la película pero éste parece ser su principal atractivo, ridiculizar a las familias privilegiadas de Nueva York aplicándoles los métodos de estudio que un antropólogo usaría en una aldea ignota de Polinesia. Los directores le sacan jugo a este concepto en los primeros minutos pero a medida que avanza la historia la sátira retrocede y le deja el campo libre a una subtrama romántica donde Annie se involucra con un vecino, a quien apoda Harvard Hottie (Chris Evans, la Antorcha Humana en Los Cuatro Fantásticos).
De cualquier forma, la película nunca se ensaña con la familia X (Annie sólo menciona por su nombre a Grayer, el niño de seis años a su cargo) aunque se describan sus costumbres con toda la mala leche del mundo está claro que la protagonista se compadece de personas que están tan preocupadas por conservar su nivel de vida que acaban por ignorar a sus hijos. Cuando la señora X (Laura Linney) le aclara a su nueva niñera que Grayer tiene prohibidas las siestas porque ella prefiere "llegar a la casa y encontrarlo cansado" uno la odia, aunque en escenas posteriores se intenta justificar al personaje. El guión nunca logra equiparar el sufrimiento de la señora X con el de las niñeras, en su mayoría inmigrantes, que ella trata con la punta del pie. Si la antagonista de Una Niñera en Apuros es ligeramente comprensible es gracias a Laura Linney, que le encuentra matices a un personaje estereotipado.

Scarlett Johansson y Chris Evans en Una Niñera en Apuros
Para muchos Scarlett Johansson es una actriz demasiado fría para interpretar a un personaje como Annie, quien en el curso de la película debe ganarse a un niño pequeño con razones de sobra para ser desconfiado. Al menos aquí es más simpática que en Scoop, donde Woody Allen la restringió con chistes malos y un estilo de comedia muy exagerado. Una Niñera en Apuros le permite ser más discreta, la obligación de la actriz es reaccionar ante las exigencias absurdas de su patrona, enternecerse con Grayer y ruborizarse cuando Harvard Hottie le echa los canes. Esta es la rutina normal de actrices menos dotadas que Johansson por lo que no es de sorprender que ella lleve el peso de la película con toda facilidad. Tomen en cuenta que yo pagaría por ver a Scarlett Johansson leyendo el directorio telefónico en silencio. Hay mucha gente que la detesta aunque sus curvas hacen de Una Niñera en Apuros la cinta ideal para las mujeres que quieran llevar al novio al cine sin oír quejas posteriores.
También aparece en un papel de reparto la cantante Alicia Keys, desperdiciada como la mejor amiga de Annie. Este personaje representa el camino que la indecisa protagonista no se atrevió a tomar pero su participación se reduce a un par de escenas de vodevil donde Annie quiere hacerle creer a su mamá que se dedica a los negocios. En la novela original Annie era una estudiante de pedagogía que cuidaba niños para pagarse la escuela y ganar experiencia en su campo. Es extraño que Berman y Pulcini hayan modificado esto para la adaptación cinematográfica, lo único que consiguen es dificultar la identificación con una heroína que acepta todo tipo de humillaciones sin un motivo claro. Si Annie no renuncia es sólo porque así lo exige la fórmula y esta adhesión a las exigencias comerciales hace de la cinta algo inofensivo. Una Niñera en Apuros es un entretenimiento ligero, con una actriz protagónica que a muchos nos resulta irresistible y algunos apuntes ingeniosos sobre los excesos de los ricos en Nueva York. No está mal, pero los antecedentes de los directores hacían esperar algo más sustancioso.
Trailer de Una Niñera en Apuros:
