Hollywood
Iron Man
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 7, 2008)
La primera película producida en su totalidad por Marvel, sin depender de otras compañías para llevar sus personajes al cine, ha venido a inaugurar de forma espectacular la temporada veraniega. El éxito en taquilla ya le aseguró al menos un par de secuelas y le ganó el respeto de la crítica. Iron Man repite el esquema de otras cintas de superhéroes, sin grandes innovaciones pero con buen ritmo, sentido del humor y vistosos efectos especiales. Sus defectos, que también los tiene, se deben sobre todo a que los guionistas tuvieron un respeto excesivo hacia la historieta original.

Robert Downey Jr. en Iron Man
Es lógico que al ser ésta una película elaborada íntegramente por Marvel el libreto debía apegarse lo más posible a las aventuras de Tony Stark, el millonario creador de una sofisticada armadura que a partir de 1963 ha sido uno de los superhéroes más populares de esa empresa editorial. Esto es una pena porque el comic original, como la mayoría de las publicaciones de la Marvel de aquel entonces, era poco menos que mediocre. Les parecerá una blasfemia a los que tienen a Stan Lee y Jack Kirby en un altar, pero la verdad es que el lector moderno que quiera conocer las peripecias sesenteras de los Cuatro Fantásticos, Hulk, el Hombre Araña y el Hombre de Hierro se va a encontrar con un mazacote indigesto de propaganda anticomunista, melodrama para quinceañeras y pueriles fantasías seudocientíficas.
Mal dibujados y peor escritos, los comics de la Marvel sólo empezaron a mejorar a partir de los 70, cuando una nueva camada de creadores entró a trabajar en la editorial y enderezó el barco, dándole matices individuales a lo que antes habían sido triviales cuentos de enmascarados que sólo se distinguían por sus poderes. Los cuatro guionistas de Iron Man tenían que encontrar el justo medio entre dar a conocer al personaje al gran público y mantener contentos a los seguidores más aferrados. Dadas las circunstancias creo que lo hicieron bastante bien, rescatando los elementos más dignos de las historietas (Pepper Potts, James Rhodes, Obadiah Stane) y dejando en el baúl de los recuerdos las ridiculeces (Happy Hogan, el Mandarín, Fin Fang Foom).
Los escritores y el director Jon Favreau aprovechan que a estas alturas el espectador promedio ya está familarizado con este tipo de relatos para pasar rápidamente a la acción. En un breve prólogo vemos a Tony Stark (Robert Downey J.) viajando con un grupo de soldados, bromeando y presumiendo de sus conquistas, hasta que una emboscada lo deja inconsciente. De ahí pasamos a un flashback donde se presenta a los otros personajes importantes: la secretaria Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), el piloto James Rhodes (Terrence Howard) y el magnate Obadiah Stane (Jeff Bridges), aquí socio de Stark y en la historieta su principal rival en la producción de armamento. A través de escenas cortas, llevadas con agilidad por Favreau, se establece la relación entre ellos, antes de que la película caiga en un pequeño bache, por querer ajustarse a la historieta original.

Gwyneth Paltrow en Sentenciado a Morir
En el comic de 1963 Stark era secuestrado por el Viet Cong y obligado a trabajar para ellos, aunque el millonario los engañaba construyendo la armadura que lo mantenía con vida y le permitía escapar. Eso de que alguien pueda crear un arma semejante en medio de la selva es una tontería, por supuesto, pero hay que tomar en cuenta que en esa época Marvel tambíen publicaba los comics de los Cuatro Fantásticos, donde Reed Richards entraba a su laboratorio y en apenas veinte minutos construía un aparato para controlar la gravedad y derrotar a los malvados. En comparación Tony Stark era tan sólo un mecánico con suerte. En la película los secuestradores son una filial de Al Qaeda, lo que le da al relato un desafortunado toque patriotero, pero el resultado es exactamente el mismo: Tony Stark inventa un traje metálico y lo usa para volar, disparar rayos repulsores, echar lumbre, etc.
Tan fácil que hubiera sido hacer referencia a DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency, la división del Pentágono encargada de desarrollar el armamento para las próximas décadas), en especial sus planes para la creación de exoesqueletos biónicos diseñados para que las tropas gringas puedan cargar más municiones, recorrer distancias más largas sin cansarse y hasta librar obstáculos de un salto. Esto parece ciencia ficción pero es un proyecto que podría convertirse en realidad dentro de algunos años, siempre y cuando el gobierno norteamericano no quiebre antes. Cuando Iron Man regresa de su paseo por Medio Oriente la película agarra otra vez su ritmo, concentrándose ahora en las maniobras de Stane para sacar a Stark del negocio, aprovechando que este último está muy ocupado aprendiendo a usar su armadura. De ahí hasta el final Iron Man es muy entretenida, con giros un tanto predecibles pero bien resueltos por el director y pistas para que los entendidos sepan qué va a salir en la segunda parte (Nick Fury, War Machine).
Iron Man no aporta nada nuevo al género, su personaje principal sería odioso de no ser por el carisma de Robert Downey Jr., a la banda sonora le falta inspiración (el momento del trailer donde se oye la rola de Black Sabbath no se repite en la película) y habrá que esperar las secuelas para desarrollar varios aspectos de Tony Stark (su alcoholismo y su difícil relación con Rhodes, por ejemplo). No obstante, la película de Jon Favreau es con mucho la mejor versión de este superhéroe, superando ampliamente los comics donde apareció por primera vez y las caricaturas que lo habían adaptado con regular fortuna (aunque The Invincible Iron Man, de 2007, no es tan mala). Un buen comienzo para la etapa de blockbusters de este año.
Trailer de Iron Man:
