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METEORO
(Speed Racer)
Dirección
:
Andy Wachowski, Larry Wachowski
Guión:
Andy Wachowski, Larry Wachowski, basado en el anime de Yoshida Tatsuo
Producción:
Joel Silver
Fotografía:
David Tattersall
Música:
Michael Giacchino
Edición:
Roger Barton, Zach Staenberg
Elenco:
Emile Hirsch (Speed Racer), Christina Ricci (Trixie), Matthew Fox (Racer X), Susan Sarandon (Mom Racer), John Goodman (Pops Racer), Kick Gurry (Sparky), Paulie Litt (Spritle), Roger Allam (Royalton)
EE.UU., 2008, Silver Pictures / Village Roadshow Pictures, 135 min.

Sitio Oficial

Otras opiniones:


Hollywood

Meteoro

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 13, 2008)

Lo peor que le pudo pasar a esta magnífica película de los hermanos Wachowski fue ser estrenada en plena temporada veraniega. Si la hubieran sacado un par de meses antes, cuando la cartelera estaba desolada, esta adaptación del anime de Yoshida Tatsuo probablemente se habría convertido en el 300 de este año, un espectáculo visual sin mayores pretensiones aunque más inocente y divertido que la propaganda racista de Frank Miller. Meteoro está fuera de lugar entre las convencionales aventuras de Iron Man, las secuelas de Narnia y el regreso en plenitud de Indiana Jones. Es demasiado sincera, creativa y excéntrica para competir con blockbusters prefabricados.

Trailer de Meteoro:

Speed Racer es cine de culto con presupuesto y promoción de taquillazo seguro, algo así como la versión infantil de la genial Death Race 2000. Es una mala apuesta del productor Joel Silver, quien tal vez pensó que el prestigio de los Wachowski sería suficiente para jalar al público, pero es una película que tiene garantizado un lugar entre los espectadores que no se conforman con ver lo mismo de siempre. Esto también la convierte en una pesadilla para los críticos acostumbrados a aplaudir discretos dramas sobre "la esencia del ser humano", "la realidad de nuestro tiempo" y estupideces por el estilo, cuando es evidente que el cine no es, ni podrá ser nunca, un vehículo para la reflexión ni un espejo de la realidad. No me cansaré de repetirlo: TODAS las películas que se han producido hasta la fecha (incluyendo a Bergman, Tarkovski, Reygadas) son tontas, superficiales e ingenuas comparadas con cualquier libro serio de filosofía, antropología o historia, de la misma manera en que TODOS los relatos cinematográficos son pequeñas anécdotas que palidecen frente a una buena novela (y ahí están las adaptaciones para comprobarlo).

El cine es un espectáculo audiovisual que se compone de color, ritmo y movimiento, por eso es un acierto de parte de los Wachowski emplear todo el arsenal tecnológico actual para poner al día una caricatura japonesa que ya de por sí era de una simpleza ejemplar. El bueno era Speed Racer (su nombre real, no un apodo), un adolescente que manejaba un bólido llamado Mach 5, a bordo del cual enfrentaba a conductores malvados que hacían todo tipo de trampas con tal de ganar las carreras, incluyendo a un "misterioso" rival que era conocido como Racer X, dueño de un estilo sospechosamente similar al de Rex Racer, hermano mayor del protagonista, desaparecido años antes en un accidente. Los Wachowski respetaron la premisa del anime, incluyendo a Spritle, el hermanito de Speed Racer, y su fiel mascota Chim Chim, un mico que hacía todo tipo de travesuras, con un argumento que transcurre en un mundo paralelo donde lo único que importa es el automovilismo.

Al principio hay un flashback a la infancia de Speed Racer donde vemos cómo su maestra se preocupaban porque el niño sólo se interesaba por las carreras de autos. Será el único personaje en toda la película que no guste de la velocidad, ya que de inmediato pasamos a la competencia donde Speed Racer triunfa, en un circuito rodeado por miles de fanáticos enardecidos, con media docena de comentaristas que narran la transmisión en diferentes idiomas. Speed Racer es tan buen conductor que su única competencia es el recuerdo de su hermano, algo que los Wachowski ilustran con la imagen fantasmal de Rex Racer a un lado del Mach 5.

Escena de Meteoro:

Me he reído mucho leyendo críticas donde acusan a los Wachowski de haber filmado una cosa que no se parece a la realidad, como si la exageración en la gama de colores, el movimiento de los autos y los diálogos de los actores fueran una consecuencia imprevista y no algo planeado con sumo cuidado. Esta carrera inicial anuncia con toda claridad que Speed Racer está situada en un universo de colores primarios, donde los automovilistas se pasan las leyes de la física por el arco del triunfo, con villanos que ostentan nombres tan pintorescos como Cruncher Block o Snake Oiler, alrededor de un conflicto que no podría ser más básico (una mafia determina el resultado de las carreras y Speed Racer deberá impedirlo).

"Todo exceso es demasiado" dice el filósofo de Güemez, pero esto es subjetivo. A los que consideran a la (soporífera) 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días como una obra de suspenso insuperable es obvio que Speed Racer les va a parecer un gancho al hígado. En cambio, para los que vamos al cine a divertirnos y no a roncar esta obra maestra de los hermanos Wachowski es el antídoto perfecto para esos lúgubres dramas que pretenden reflejar un momento histórico. Es una cuestión de gustos. Lo que ya no es un asunto de apreciación es la puesta en escena, el estilo de las actuaciones y la calidad de los efectos especiales. Aquí es los críticos amargueitors sí se están pasando de su almuerzo, inventando que las escenas de acción están mal filmadas, que los efectos por computadora son mediocres o que los actores no encontraron un tono adecuado. Puras mentiras.

Si algo se le debe reconocer a los Wachowski es que al hacer Speed Racer se comprometieron con un estilo y lo llevaron hasta sus últimas consecuencias. Una cosa es quejarse que las carreras de autos sean poco creíbles, con vehículos que saltan por los aires a la menor provocación y que chocan constantemente unos con otros, y otra muy distinta es salir con el cuento de que los Wachowski no supieron presentarlas de una manera coherente. No me costó ningún trabajo entender quién iba ganando, distinguir entre malos y buenos o creer que un auto pudiera trepar las paredes verticales de una montaña. Los efectos computarizados son excepcionales y se combinan con un montaje que revive las cortinillas, un recurso que en las últimas décadas había caído en desuso y que aquí sirve para pasar de un escenario a otro o para introducir proféticos flash forwards (p.ej. la explicación de Royalton).

Cuando el aspecto visual de una cinta es tan desbordante los actores tienen que hacerse a un lado o corren el riesgo de ser aplastados por la parafernalia que los rodea. Esto explica la discreción de Emile Hirsch o Susan Sarandon y la relativa tranquilidad de Christina Ricci o John Goodman. Todo indica que los Wachowski los seleccionaron por su parecido con los dibujos de la serie original y no por lo que pudieran aportar a unos personajes que son apenas símbolos de integridad o amor filial. Por último., quiero señalar que también es falso que sólo los fans de la serie animada puedan involucrarse con la película. Yo sólo había visto fragmentos de las caricaturas originales y eso no me impidió disfrutar cada instante de Speed Racer.

Caricaturas originales de Speed Racer:

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