Serie B
Pacto Infernal
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 16, 2007)
Harry Potter meets the Lost Boys. Así, con seis palabras, se puede resumir el más reciente trabajo como director del finlandés Renny Harlin, cineasta palomero si los hay. Colaborador frecuente de Sylvester Stallone, y responsable junto con su esposa Geena Davis de la desastrosa Cutthroat Island, Harlin es el hombre indicado cuando un productor quiere que le hagan un espectáculo entretenido, de fácil digestión y carente de ideas. Pacto Infernal es eso precisamente, cualquiera que espere algo más propositivo o inteligente es porque no conoce la trayectoria de Renny Harlin.
El remedo de historia trata acerca de cuatro amigos adolescentes que hacen como que estudian en una exclusiva preparatoria, destacan en los deportes, manejan autos de lujo, tienen el cutis como nalga de princesa y lo más verosímil de todo es que tienen poderes mágicos gracias a que son los descendientes de las familias de hechiceros que se mudaron a lo que hoy son los Estados Unidos huyendo de las cacerías de brujas en Europa. En un prólogo que acompaña a los créditos, para no estorbar a la trama, se nos informa también que tras los infaustos juicios de Salem que acabaron con una de las cinco familias originales, los supervivientes acordaron mantener en secreto sus poderes, ése es el pacto infernal del título.
Pero en toda película de ficción que se respete debe haber un conflicto y éste aparece a los pocos días de que Caleb (Steven Strait), el líder de la banda y protagonista del cuento, cumpla los 18 años. De acuerdo a la muy confusa mitología de Pacto Infernal éste será el momento en que Caleb "ascienda" y alcance el siguiente nivel como hechicero. Antes de que tal suceda uno de sus compañeros en la prepa amanece cadáver, a los pocos días se le aparece a Caleb en calidad de darkling (nunca se explica qué es esto) y para acabar de complicarle la existencia a nuestro héroe resulta que Sarah, estudiante de nuevo ingreso a la prepa y prospecto con altas posibilidades de éxito, empieza a sentir que algo o alguien la acecha.
Como en la saga de Harry Potter, Pacto Infernal tiene como premisa la existencia de un mundo mágico que se oculta tras la realidad aparente. Siendo los protagonistas adolescentes el tono es más oscuro pero la película se adhiere tan rígidamente a la fórmula preestablecida que no logra crear una verdadera sensación de peligro. El maloso, cuando revela finalmente su identidad, es una diva berrinchuda que en ningún momento resulta amenazante o cruel. Mientras que en los libros de Harry Potter los acontecimientos se derivan de un pasado complejo y extenso, en Pacto Infernal todo huele a nuevo.
El hecho de que estos adolescentes sean los herederos de una tradición centenaria de magia se menciona pero no juega un papel en el desarrollo de la historia. Todo es demasiado arbitrario, se tiene la sensación de que el guionista J.S. Cardone inventa cada situación sobre la marcha. Un ejemplo: ¿cómo se entera Sarah de que Ipswich arrastra un historial de hechicería y sectas tenebrosas? Leyéndolo en la biblioteca de la escuela. Si así es como los magos de Ipswich guardan sus secretos no me sorprende que ahora estén en peligro mortal.
The Lost Boys, uno de los primeros intentos por mezclar el horror con las teen movies, salía avante aceptando alegremente que el guión era lo de menos. Los personajes tenían un poco de gracia y otra cosita, el ritmo era incesante, las secuencias de acción funcionaban sin necesidad de efectos computarizados, etc. Aspiraba a poco y convencía porque lo hacía bien. Como película palomera Pacto Infernal ostensiblemente cumple con lo estipulado: proporciona hora y media de entretenimiento sin complicaciones, tiene escenas de acción más o menos vistosas, un elenco si no talentoso al menos genéticamente dotado, y aun así nos queda debiendo.

Será que Renny Harlin intenta crear una atmósfera de terror (light, pero terror al fin) obligando a sus personajes a deambular por corredores en penumbra, rincones apartados y en general rodeados siempre de tinieblas como si les acabaran de cortar la luz. O tal vez sea que uno nunca acaba de entender exactamente cómo funcionan los poderes de estos magos y por eso es difícil saber si el final es un recurso válido o un deus ex machina descarado. Definitivament influyen los defectos técnicos, imperdonables en una producción de este calibre, como son los problemas con el audio (el diálogo no siempre concuerda con las bocas de los actores), y también afecta negativamente el pobre desempeño de todo el elenco, aunque es evidente que los eligieron por sus atributos físicos y no por su capacidad interpretativa. De cualquier modo, es ocioso criticar este tipo de cintas, es un entretenimiento que distrae, contiene caras bonitas y no escatima en efectos especiales. Para mayores señas, uno de los actores se llama Taylor Kitsch. A confesión de parte, relevo de pruebas.
Sitio Oficial:
www.jointhecovenant.com

