Serie B
La Maldición 2
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 26, 2007)
Una de las reglas de oro de la magia es no repetir un truco frente al mismo público. Esto es algo que se le enseña hasta a los niños que quieren aprender prestidigitación y la razón es muy simple. La primera vez que utilizas un efecto frente a un grupo de gente es fácil sorprenderlos. Pero si lo haces una segunda vez ellos ya saben qué esperar y pueden adivinar en qué consiste el engaño. Shimizu Takashi evitó este escollo con The Grudge, aprovechando la proverbial ignorancia del gran público para su remake en inglés de Ju On, la serie de cuatro películas que ya le habían dado fama en Japón y que en Occidente eran conocidas sólo por un puñado de otakus.
La Maldición 2 representa el segundo intento de Shimizu y su productor de lujo Sam Raimi por aprovechar la fobia de los gringos hacia los subtítulos empleando el mismo truco, sólo que ahora hasta el más lerdo espectador mainstream les respondió con un rotundo fool me once, shame on you, fool me twice, shame on me. La respuesta en taquilla fue pobre, muy por debajo de lo que esperaban los productores y parece que la saga de Ju On por fin podrá descansar en paz después de seis entregas y una cantidad considerable de versiones más o menos confesas, además de una legión de cintas que adaptan sus imágenes o su estilo.
La idea original de Ju On era tan simple (algunos dirían: sin chiste) como la de Viernes 13. El gran mérito de Shimizu fue extenderla durante cuatro entregas sin que perdiera fuerza. A decir verdad, quienes ya conocíamos las versiones japonesas no sufrimos tanto con el primer cover gringo como los que llegaron atraídos por la presencia de Sarah Michelle Gellar sin saber nada de Toshio y Kayako. Era cosa de verse cómo unos brincaban en los cines con los sustos que para otros ya eran algo predecibles, aunque no menos divertidos. En La Maldición 2 el guionista Stephen Susco repite la idea de Ju On 2 (la versión cinematográfica nipona, la cuarta en total) que se desarrollaba tres historias diferentes y las unía, haciendo malabares con la cronología, alrededor de la casa embrujada.
Dos de estas historias transcurren en Japón y otra en Chicago. Cronológicamente suceden una detrás de otra pero en la película saltamos de las dificultades que tiene Audrey (Amber Tamblyn) para entender por qué su hermana Karen (Buffy la Cazavampiros, protagonista de la primera parte) trató de quemar una residencia abandonada en Tokyo a los malos ratos que atraviesan dos colegialas tras llevar a una de sus compañeras a la misma casa para hacerle una broma pesada y de ahí a los cambios que una familia de Chicago tras el arribo de una adolescente perturbada al departamento de al lado. Si esto suena a las jugarretas espacio-temporales de González Iñárritu en 21 Gramos, no se preocupen. La Maldición 2 sí se entiende, aunque algunos espectadores con babero, de esos que no pueden digerir una trama a menos que se las preparen como papilla, se hayan quejado de que el argumento era incoherente.
En todo caso, si de veras fuera incomprensible no habría problema, porque toda la saga de Ju On depende más de la efectividad de momentos aislados que de la extensión de una narración. En términos teóricos, la serie de Shimizu Takashi actúa más sobre el eje paradigmático que sobre el sintagmático. En cristiano, esto significa que los personajes y las situaciones que Shimizu presenta en todas estas películas casi no tienen un desarrollo temporal. Lo normal es que un suceso conduce al siguiente y así hasta completar los tres actos del relato tradicional, mientras que en The Grudge cada una de las historias que la componen están apenas esbozadas. Por el contrario, el principal interés de Shimizu es selectivo, en Ju On todos los personajes están condenados desde que entran en contacto con la casa inhabitada por Kayako y la estructura de las películas obedece a un contrapunto de tensión y alivio, donde las apariciones fantasmales podían ser casi continuas (como en la primera parte, grabada en video) o más esporádicas (la segunda versión en cine y los remakes americanos).
Al ser cine de terror, la eficiencia de estos diferentes tempos para sacarle un suspiro al espectador es más importante que la narración tradicional. Casos similares existen en todo el cine de género: los musicales con sus canciones, las artes marciales con sus peleas, los thrillers de acción con sus balazos y persecuciones, los videos XXX con sus orgasmos reales y fingidos. No es casualidad que sean estos, precisamente, los géneros más ninguneados por críticos de cine que deberían estar mejor enterados. Por eso, cuando alguien les diga que La Maldición es un churro porque el argumento es sólo un pretexto para que salgan los fantasmas sonrían lo más despectivamente que puedan y respondan con un cortante "de eso se trata".
Esto no exime a La Maldición 2 de sus errores de guión. El principal es la necedad de dar demasiadas explicaciones en las cintas de terror. De repente Shimizu confunde a Kayako con Sadako y manda a nuestra heroína a buscar desesperadamente a la progenitora del fantasma que la acosa. A pesar de que no habla japonés Audrey se las arregla para localizar la aldea donde vive la mujer y la confronta. Lo notable es que la señora le contesta en perfecto inglés, como si hubiera nacido en Long Beach. Minutos más tarde, otra tontería: un flashback que vuelve a explicar el origen de la maldición pese a que esto ya sale en los créditos iniciales. Las escenas que conducen a esto son igualmente innecesarias, apenas sirven para que Edison Chen practique su inglés investigando una posible explicación para los superpoderes de Kayako. Finalmente esto sólo contribuye al ritmo semilento de la cinta, agravado por el uso de fade out para hacer el conjunto aún más episódico. Sólo al final pasamos por corte directo de una historia a otra.
Sin embargo, la razón principal por la que La Maldición 2 debe representar el fin de la serie es que esto ya lo hemos visto tantas veces que perdió su efectividad. Las cuatro versiones japonesas seguramente serán recordadas como la serie de terror más efectiva jamás filmada, pero ya la sexta no funciona. No sólo se repiten varios sustos de los episodios anteriores sino que las apariciones originales de Toshio y Kayako están telegrafiadas, es casi imposible asustarse con la mayoría de sus travesuras. Tampoco ayuda que otras parezcan tomadas no de una entrega anterior de Ju On sino de sus copias tailandesas o norteamericanas. La escena del cuarto oscuro está calcada de Están Entre Nosotros (título original: Shutter), por ejemplo.
Ju On fue una parte importantísima del renacimiento del terror oriental, aunque su impacto haya llegado al público mayoritario diluido por un remake en otro idioma. Esta secuela americana demuestra que el pozo ya se secó y que Shimizu Takashi deberá buscar otro concepto para espantar al respetable. No dudo que lo logre, pero la greñuda y el niño azul ya están muy gastados.
Sitio Oficial:
www.sonypictures.com/movies/thegrudge2

