Serie B
Escalofrío
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(abril 29, 2007)
La semana pasada fue un slasher mitológico y ahora toca un slasher bajo cero. Producción noruega, país que no se caracteriza por su cine de horror aunque ya tuvimos oportunidad de ver en México Naboer, un excelente thriller psicológico, lo mejor -y lo poco- que se puede decir de Escalofrío es que es efectiva para adolescentes impresionables y aficionados al terror poco exigentes. Está bien hecha sin ofrecer nada nuevo.
Destaca la manufactura, con una excelente fotografía que destaca la soledad de los paisajes nevados, un diseño de arte que le confiere una adecuada atmósfera tétrica al hostal abandonado donde trascurren los hechos sin alcanzar los malsanos excesos de The Texas Chainsaw Massacre, actuaciones profesionales de un puñado de absolutos desconocidos (más en esta parte del mundo) y un paradójico buen gusto hasta para filmar las escenas de asesinatos. Fritt Vilt se puede definit como un slasher tardío porque retoma con muchos años de retraso un subgénero cuya inexplicable popularidad le bastó para repetir la fórmula durante más o menos diez años hasta que intentó una regeneración a medias yendo hacia lo onírico (Pesadilla en la Calle del Infierno), la ciencia ficción babeante (Jason X) hasta llegar a la parodia postmoderna (Scream) sólo para volver a caer en la misma monotonía de su llamémosle "época de oro" (con bodrios infectos como la serie I Still Haven't Forgotten Jennifer Love-Hewitt's Heaving Bosom From Last Summer).
En cualquier otro subgénero del terror me encantaría constatar que los jovenes directores se lo toman en serio y evitan burlarse de lo que filman para demostrar que estan por encima del cine de horror. Pero en el caso de los slashers me gustaría más que lo dejaran muerto y enterrado. Si en su mejor época los maniáticos que masacraban adolescentes no le aportaron nada al género no tiene sentido tratar de revivirlos. El debutante Roar Uthaug confirma esto sin quererlo al llevar a la pantalla una historia que pese a su buena factura no logra asustar ni sorprender a nadie que haya visto unos cuantos slashers previos. Para pasar el tiempo uno debe llevar la cuenta de los elementos que le faltan a la fórmula vista ya demasiadas veces. En el improbable caso de que nunca hayan visto un slasher los siguientes párrafos pueden echarles a perder el final.
La Final Girl (la víctima que vive para contarlo, por lo general una mujer) es fácilmente identificable. En este tipo de películas los cachondos y los bromistas son los primeros en morder el polvo. Como el elenco sólo incluye a cinco víctimas potenciales y desde su presentación dos de ellos se besuquean mientras otro afirma que su novia es Manuela la de Palma 5 el espectador avezado puede tacharlos de la lista de supervivientes. Más adelante otro personaje que parece físicamente apto para enfrentarse al asesino psicópata trata de ayudar y desaparece durante largo rato. Sólo queda una mujer que es independiente, guapa e inteligente. No es virginal, rasgo de Jamie Lee Curtis en Halloween pero en nuestros acelerados tiempos eso es lo de menos.
El Idiot Plot que obligaba a los protagonistas de los slashers ochenteros a cometer todas las estupideces posibles para que el maniático los atrapara se reduce al mínimo en Fritt Vilt. Los cinco amigos noruegos toman la decisión correcta cuando uno de ellos se lastima una pierna y necesitan refugiarse en el edificio más cercano. Todo parece indicar que el lugar está abandonado y por eso entran sin revisar cada rincón para cerciorarse de que están solos. Cuando empiezan a notar que algo está mal hacen lo posible por ponerse a salvo y por conseguir algo con qué defenderse. Aunque un tanto forzada, la confrontación final tampoco es un insulto a la inteligencia del espectador.
En el slasher tradicional la estupidez del subgénero se acentuaba con los superpoderes que le permitían a Jason Voorhees aparecer y desaparecer a voluntad de cualquier sitio, limpiar escrupulosamente la sangre de sus víctimas para evitar sospechas prematuras y por supuesto resistir todos los intentos por matarlo. A medida que la serie de Viernes 13 avanzaba la flojera de los escritores no hacía sino aumentar, con cualquier pretexto Jason resucitaba para seguir matando gente. En Fritt Vilt el asesino no se teletransporta, ni se pone a fregar pisos y pese a ser amenazante para los jóvenes atrapados en el hotel nada indica que sea algo más que humano. Fuera de cierta tendencia a materializarse donde sus víctimas menos lo esperan este psicópata noruego carece de habilidades mágicas. También carece de personalidad y sólo hay un breve flashback que explica el trauma que dio origen a tanta maldad.
En cuanto a la sangre, que para muchos fans del terror es lo que cuenta, Fritt Vilt apenas alcanza la nota aprobatoria. Hay una escena donde su víctima alcanza a escapar momentáneamente, dejando tras de sí un rastro sangriento, pero Roar Uthaug opta por el suspenso para las otras muertes. Estamos lejos de la violencia explícita de Saw y en general lejos de la chapucería que hizo del slasher un sinónimo de mala calidad. En mi opinión eso no alcanza para que la película sea sobresaliente pero eso es algo que a los noruegos no les importó. En su país de origen Fritt Vilt fue un gran éxito de taquilla. Quién sabe si esto se deba a un exceso de patriotismo o a que la oferta cinematográfica en Noruega de plano es muy pobre.
Sitio Oficial:
www.frittvilt.com

