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Carnada
CARNADA
(Prey)
Dirección
:
Darrell James Roodt
Guión: Darrell James Roodt, Beau Bauman, Jeff Wadlow
Producción:
Anant Singh, Helena Spring
Fotografía:
Michael Brierley
Música:
Tony Humecke
Edición:
Avril Beukes, Ryan Kushner
Elenco:
Bridget Moynahan (Amy Newman), Peter Weller (Tom Newman), Jamie Bartlett (Crawford), Carly Schroeder (Jessica Newman), Conner Dowds (David Newman), Marius Roberts (Brian)
Sudáfrica-EE.UU., 2007, Distant Horizon / Ingenious Films / Videovision Entertainment, 92 min.

Otras opiniones:


Serie B

Carnada

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(mayo 23, 2007)

Otra de bestias salvajes contra gringos despistados. Si la inexplicablemente popular Mar Abierto nos contaba la aburrida historia de una pareja perdida en altamar en riesgo de ser devorada por tiburones, ahora Carnada trata de una familia entera que se pierde en un paraje africano habitado sólo por una manada de leones hambrientos. Sus peripecias son poco originales, apoyándose demasiado en lo ya hecho en películas anteriores, pero al menos son más entretenidas que ese monumento al tedio que es Open Water.

Mar Abierto se tardaba media hora en arrancar, con escenas de su pareja protagónica haciendo las maletas para visitar México, destacando tan sólo el momento en que la actriz salía encuerada. Carnada no pierde el tiempo. Desde que la familia Newman llega a un país africano cuyo nombre desconocemos a bordo de una precaria avioneta, se desarrollan los conflictos personales que en una cinta como ésta sirven para evitar la monotonía. A saber: el ingeniero divorciado Tom (Peter Weller, de Robocop y muchas otras producciones de bajo presupuesto) aprovecha que ha sido contratado para trabajar en una presa y ha traído consigo al resto de la familia, que incluye a su joven esposa Amy (Bridget Moynahan, de Yo, Robot), a su berrinchuda hija adolescente Jessica (Carly Schroeder) y a su hijo David (Conner Dowds), de unos diez años. Mientras David se entretiene grabando a los animales con una cámara portátil, Jessica se la pasa haciendo gestos. No le gusta nada que su papá se haya casado nuevamente con una mujer tan joven por considerarla un pobre reemplazo para su madre.

El conflicto no tiene nada de original. Lo hemos visto en todo tipo de películas, desde melodrama hasta comedias románticas, y aquí cumple la función de disfrazar la poca sustancia del guión. Después de todo, no se puede hacer gran cosa con una película donde los personajes se pasan buena parte del metraje encerrados en un vehículo todo terreno mientras media docena de leones intentan merendárselos, a menos que se incluya un conflicto entre al menos dos de ellos, para así tener tema de conversación durante los tiempos muertos, es decir, cuando no hay un león masticando a un cristiano. La otra maña de los guionistas para evitar que la película se vuelva repetitiva es separar a la familia Newman. Mientras Tom va a trabajar se le ocurre que es una buena idea mandar a su esposa e hijos a observar de cerca la fauna africana en compañía de un empleado del hotel donde se hospedan.

Cuando no regresan y Tom exige a las autoridades competentes que hagan algo, el guión no hace sino apegarse a la fórmula. De esta manera Carnada puede alternar entre las escenas en que Amy y los niños esperan que alguien los rescate, tratando de sobrellevar la incertidumbre y la falta de agua, y aquellas en que Tom se desespera porque los africanos siguen el procedimiento de rescate acostumbrado. Esto significa que en lugar de obedecer las órdenes de Tom, que como buen gringo se siente el dueño del mundo, los rescatistas hacen lo más lógico para encontrar a la familia extraviada. Pero al ser ésta una película de suspenso de bajo presupuesto, debe existir un cazador rudo que al principio se niega a ayudar a Tom y al final acaba accediendo. Supongo que a cambio de una buena cantidad de dólares.

Aunque Carnada está lejos de ser novedosa se le debe agradecer que se abstenga de insultar la inteligencia del espectador. La película contiene una buena ración de situaciones forzadas o improbables que mantienen con vida a los Newman hasta el final de la historia. Aquí cabe señalar que la camioneta en la que viajan los Newman, y que más tarde les sirve de refugio, debió figurar en los créditos por su agudo sentido dramático. Cuando es necesario que un personaje tenga dificulates para entrar a la camioneta las puertas se atascan, elevando así la tensión mientras un león se aproxima. En cambio, cuando los Newman necesitan entrar o salir del vehículo sin demora las puertas se abren como recién engrasadas. Los leones también colaboran a la construcción del suspenso. Matan a varios personajes secundarios con la efectividad propia de un depredador tan consumado y fingen torpeza cada vez que se les presenta la oportunidad de despachar a los Newman con un certero zarpazo.

Todo esto es normal en una película como ésta. Lo que salva a Carnada de los niveles de memez de cintas como Anaconda es una pequeña dosis de realismo, suficiente para disimular las carencias del argumento. En algún momento de la cinta los Newman son descubiertos por un par de hombres que tal vez puedan ayudarlos, pero el hecho de que no hablen inglés disminuye las posibilidades de que esto suceda. Esto conduce a una secuencia donde Jessica acompaña a uno de estos hombres en busca de agua, sin que el espectador tenga forma de saber si las intenciones de dicho caballero son honorables. No es gran cosa, pero ayuda a mantener a raya la incredulidad. Al menos hasta el final, cuando llega el momento en que los Newman se enfrentan a un león macho adulto que en condiciones normales debería descuartizarlos en cuestión de segundos. Aquí ya entramos en el terreno resbaloso de las soluciones milagrosas, lo que se conoce desde la época de los griegos como deus ex machina, que era cuando el protagonista de una obra teatral era rescatado del atolladero por alguna deidad que descendía de los cielos (la parte superior del escenario) en una caja, de ahí el nombre en latín.

Si uno acepta estos elementos improbables puede pasar una hora y veinte minutos echándole porras a unas fieras que amenazan con devorar a unos gringos despavoridos, con actuaciones aceptables, escenas sangrientas, buen ritmo y pocas sorpresas. No esperen gran cosa y no saldrán decepcionados.

Sitio Oficial:
www.prey.co.za