Site menu:

Suscríbete:
¿Qué es RSS?





Sitios Recomendados: 1000 Misspent Hours and Counting
And You Call Yourself a Scientist!
Blog de Cine
Cine Azteca
Cinema de Merde
Cinema de Perra Gorda
CineVertigo
David Bordwell
The Devil's Reviews
Eiga go go!
Fangoria
The Filthy Critic
Flick Filosopher
Midnight Eye
Miradas de Cine
Paxton at the Movies
El Perro Café
Poffy's Movie Mania
Teleport City
Tren de Sombras
Revista Cinefagia
Video WatchBlog

El Laberinto del Fauno
EL LABERINTO DEL FAUNO
Dirección
:
Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro
Producción:
Guillermo del Toro, Alvaro Augustín, Alfonso Cuarón, Frida Torresblanco, Berta Navarro
Fotografía:
Guillermo Navarro
Música:
Javier Navarrete
Edición:
Bernat Vilaplana
Elenco:
Ivana Baquero (Ofelia), Sergi López (Capitán Vidal), Maribel Verdú (Mercedes), Ariadna Gil (Carmen), Doug Jones (fauno), Alex Angulo (doctor), Manolo Solo (Garcés)
España, 2006, Esperanto Filmoj / Estudios Picasso / OMM / Picturehouse / Telecinco / Tequila Gang, 120 min.

Otras opiniones:


Serie B

El Laberinto del Fauno

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(junio 12, 2007)

Una vez pasada la histeria de los Oscares, donde los periodistas patrioteros anunciaron con meses de anticipación que Guillermo del Toro iba a ganar todo sin tomar en cuenta a los otros competidores, se puede revisar esta película para valorarla ya sin expectativas absurdas. Como en sus obras anteriores, El Laberinto del Fauno echa mano del arsenal ilusionista del cine para insuflar vida en las bestias paridas por la imaginación de su realizador. Sufre también de los mismos defectos que ya le conocíamos a Del Toro.

Primero lo bueno. Desde Cronos Del Toro ya había demostrado una rara habilidad para tomar tópicos en apariencia marchitos y revivirlos con un enfoque novedoso. En su primer largometraje eran vampiros, en obras posteriores fueron insectos descomunales, héroes de historieta, abominaciones lovecraftianas, espectros infantiles. Como creador de imágenes hay pocos directores con la misma capacidad para aportarle una muy necesaria dosis de innovación a un género que procede por autofagia. Mientras la mayoría de sus practicantes (con Tarantino a la cabeza) prefieren copiar, homenajear o regurgitar sus películas favoritas, Guillermo Del Toro siempre ofrece algo inédito, incluso en trabajos de encargo.

Con El Laberinto del Fauno, escrita, producida y dirigida por él, Del Toro dispuso de carta blanca para plasmar en pantalla lo que se le viniera en gana, estirando en base a experiencia un presupuesto limitado si se le compara con lo habitual en Hollywood (unos catorce millones de dólares). Los mejores momentos de la cinta son aquellos donde el realizador saca provecho de esta libertad para contribuir al bestiario fantástico con insectos que se mimetizan en hadas, un sapo colosal que habita un árbol moribundo, un fauno ancestral que pone a prueba a la protagonista y, el mejor hallazgo de la película, un monstruo sin ojos que devora niños y vigila un banquete prohibido.

Del Toro entiende que estos seres no pueden ser sólo pintorescos, a la manera de Disney. Si fueran solamente curiosos no encajarían en los tradicionales cuentos de hadas que Ofelia, la protagonista, consume con un apetito que incomoda a su madre. Recordar que todavía a principios del siglo XX los cuentos para niños no habían sido esterilizados, quitándoles todos los elementos que pudieran provocar pesadillas con tal de vender muñecos de peluche. En las historias tradicionales las brujas, el lobo feroz y los otros antagonistas eran seres aterradores, crueles, poco proclives a entonar cancioncitas insulsas y sí muy dados a comerse a los niños que caían en su poder.

Nada más por devolverle a los cuentos de hadas su peligro original hay que agradecerle a Del Toro que haya hecho El Laberinto del Fauno. Esto se complemente con una transición muy bien pensada entre el mundo de la fantasía y la vida cotidiana. El portal que le permite a Ofelia pasar de uno a otro puede ser algo tan mundano como un trozo de gis o las raíces de un árbol viejo. La forma en que la imaginación de un niño puede convertir cualquier fragmento de realidad en una vía de acceso a la ilusión, sin necesidad de gadgets o monitos de plástico. Ya antes Del Toro había recalcado esta capacidad como la diferencia principal entre el mundo infantil y el inevitable desencanto adulto. Mientras Spielberg recurre a poner niños en peligro para provocar una reacción en el público, Del Toro sabe que esto no pasa de ser un truco barato a menos que se esté dispuesto a llevar una situación semejante hasta sus última consecuencias. En El Laberinto del Fauno Ofelia no sólo es amenazada por los seres mitológicos que encuentra detrás de las paredes de su nuevo hogar, sino por los adultos que le rodean.

Aquí es donde llegamos a lo que no le funciona tan bien a Del Toro. Al igual que Alfonso Cuarón, Del Toro es un director que se siente cómodo explorando mundos fantásticos, imprimiéndole un sello personal a los efectos por computadora y a los trucajes tradicionales. Sin embargo, el paso de la fantasía a la realidad siempre le cuestra trabajo y más aún cuando debe tocar temas políticos o sociales. Si Hellboy y Blade II son tan efectivas es porque carecen prácticamente de todo vínculo con el mundo real. El Espinazo del Diablo, la película donde Del Toro más se había acercado a un hecho histórico, mantenía la Guerra Civil Española en un segundo término, un hecho incomprensible para unos niños cuya principal forma de contacto con el conflicto era la bomba sin explotar clavada en el patio de su hogar. Al transportar las acciones de El Laberinto del Fauno al corazón de la guerra entre fascistas y maquis Del Toro se enfrenta a una ambigüedad moral que nunca ha sido su fuerte. Por eso es poco sorprendente que los personajes mitológicos de la película sean más ambivalentes que los soldados de su parte "real", habitada por estereotipos.

No hay mejor ejemplo de ello que el Capitán Darth Vidal que interpreta Sergi López, un excelente actor que en esta ocasión es incapaz de sacarle jugo a un personaje tan malo, tan malo, pero tan malo que tiene que dormir con la luz prendida... y no porque le tema a la oscuridad, al contrario: es la oscuridad la que le tiene miedo. En serio, Darth Vidal es tan odioso que mata campesinos por un "quítame de aquí estas pajas", humilla a su esposa, odia a su hija adoptiva, maltrata a sus subalternos, se cose solito las heridas, sabe reparar relojes (algo que para Guillermo del Toro es el peor pecado de todos), finge estar dormido para no cederle el asiento a las señoras embarazadas en el metro, hace trampa al resolver crucigramas, se roba las limosnas cuando va a misa, etc. El personaje es tan exageradamente diabólico que al final uno está esperando el momento en que rapte a Ofelia para amarrarla a las vías del tren, nomás por gandalla.

Entiendo que la intención de Guillermo del Toro era justificar una de las últimas acciones de Vidal, pero me parece que podía conseguir el mismo efecto de una forma más elegante, sin necesidad de convertir al antagonista en una caricatura. A causa de esto la película ocasionalmente cae en el humor involuntario, como cuando un par de personajes tratan de escabullirse en medio de la lluvia, miran a su alrededor para cerciorarse de que están solas y al darse vuelta los malos se materializan frente a ellas, como Jason en las películas de Viernes 13. En una película donde se supone que el tema es la relación entre la fantasía y la realidad sería conveniente que la parte "real" fuera más verosímil.

Por el otro lado, la "heroína" es una niña bobalicona, irresponsable, torpe, que se pasa de ingenua (y de lanza). Se supone que su imaginación le confiere una calidad moral que los villanos no tienen pero su falta de interés por lo que pasa a su alrededor es más bien alarmante. Los guerrilleros tampoco están muy bien definidos, son idealistas, valientes, simpáticos, todo lo que se necesita para calificar como "bueno" en una película normal. Son tan esquemáticos como el capitán Vidal, aunque no se nota porque pasan menos tiempo en pantalla. Ofelia, en cambio, ocupa la mayor parte del metraje, por lo que el espectador tiene amplias oportunidades para observar, por ejemplo, que cuando el fauno le indica que para superar una de las pruebas ella debe cumplir su misión en poco tiempo y no comer del banquete prohibido la muy tarada hace todo lo contrario: pasea con toda la calma del mundo en un castillo subterráneo y pone en peligro a sus acompañantes al tragarse un par de uvas. Después de ver la película un par de veces sigo sin entender por qué tantos críticos alabaron el trabajo de Ivana Baquero. Sinceramente me parece que esta actricita todavía está muy verde.

Sitio Oficial:
www.ellaberintodelfauno.com