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El Efecto Mariposa 2
EL EFECTO MARIPOSA 2
(The Butterfly Effect 2)
Dirección
:
John R. Leonetti
Guión: Michael D. Weiss
Producción:
Chris Bender, A.J. Dix, Anthony Rhulen, J.C. Spink
Fotografía:
Brian Pearson
Música:
Michael Suby
Edición:
Jacqueline Cambas, Chris Conlee
Elenco:
Eric Lively (Nick Larson), Erica Durance (Julie Miller), Dustin Milligan (Trevor Eastman), Gina Holden (Amanda), David Lewis (Dave Bristol), Andrew Airlie (Ron Callahan)
Estados Unidos, 2006, New Line Cinema, 91 min.

Serie B

El Efecto Mariposa 2

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(agosto 29, 2007)

Cuando conocemos a los protagonistas de The Butterfly Effect 2 están celebrando el cumpleaños de uno de ellos. Tienen buenos trabajos, carecen de problemas sentimentales, se llevan bien y no hay nada en el futuro inmediato que les impida cumplir todos sus sueños. El principal conflicto es que Julie, la del cumple, quiere decirle algo a su novio Nick y no sabe si es el momento indicado. Con tantas cosas a favor de estos personajes, el espectador sabe que es cuestión de minutos para que una tragedia interrumpa tanta felicidad. Como relojito kármico, en la siguiente escena un accidente en la carretera mata a todos menos a Nick, dando paso a esta decepcionante secuela de una película que ya de entrada era mediocre.

El Efecto Mariposa desperdiciaba una premisa interesante con una visión demasiado simplista de la teoría del caos. La idea del "efecto mariposa" es que un factor imperceptible puede desencadenar cambios catastróficos. La primera película cometía el error de suponer que los efectos dramáticos sólo podían originarse con acciones igualmente aparatosas, de ahí la contradicción de una cinta que proponía la existencia de efectos inesperados, supuestamente sutiles, a partir de esquemáticos traumas infantiles que eran fácilmente identificados por su protagonista como el momento justo donde el destino le había jugado en contra. La secuela acorta el lapso en que el héroe puede alterar el pasado, limitando la cronología del relato a poco más de un año, pero el guionista persiste en pensar que las calamidades que Nick Larson trata de corregir tendrían forzosamente que surgir de episodios rotulados como "CRUCIALES" por las necesidades dramáticas de una historia que se aun así se desdibuja hasta perder toda contundencia.

La película original se salía con la suya gracias a un argumento que iba a mil por hora para que el espectador se distrajera con sus viñetas truculentas y no pensara que los cambios en la vida de su protagonista podían deberse a causas menos escandalosas que el abuso sexual, pasando de una situación a otra con tal celeridad que uno podía entretenerse viendo a Ashton Kutcher en la cárcel o salvando a su novia de la prostitución y olvidarse de los agujeros en la trama. El Efecto Mariposa 2 dura unos cuarenta minutos menos que la original, que se daba tiempo suficiente para incluir todo tipo de accidentes y perversiones, lo cual paradójicamente la vuelve monótona. A falta de variedad los errores de lógica se adueñan de la pantalla y uno ni siquiera puede distraerse con los numerosos cambios de escenografía que sí tenía la primera parte. En El Efecto Mariposa había personajes que pasaban de drogadictos a cristianos en cada realidad alternativa. En la secuela, en cambio, hay un antagonista que pasa de ser vicepresidente a gerente de ventas de la empresa donde trabaja Nick, lo que como podrán suponer es un poquito menos fascinante.

Otro cambio para mal es que el protagonista de la primera era un tonto bienintencionado, mientras que Nick Larson es tan sólo un tarado. Después de descubrir su talento para alterar el pasado (sin peyotazo de por medio) Ashton Kutcher intentaba corregir los errores que habían llevado a sus amigos a situaciones poco gratas. Por su parte, Nick (Eric Lively, que niega su apellido a lo largo de toda la cinta) es un babotas que salva a su novia y a sus cuates de pura chiripa, casi sin darse cuenta que está reviviendo el accidente, y a continuación comete todos los errores que puede para echar a perder esta segunda oportunidad. Para no contar detalles del argumento lo voy a plantear de la siguiente manera: si ustedes despertaran un día con otra pareja, en una casa diferente y con un trabajo que no tenían, ¿cuál sería su principal preocupación? Si contestaron que averiguar lo más posible de su cuenta bancaria, currículo, calificaciones (si están en la escuela), albumes fotográficos, cuenta de e-mails, agenda, etc. para saber en qué situación se encuentran y cómo llegaron hasta ahí, ¡felicidades!, son más inteligentes que Michael Weiss, guionista de este bodrio.

La entrega previa sufría del mismo defecto pero las escenas cambiaban con tal velocidad que uno se interesaba más por el embrollo en el que se había metido Ashton Kutcher sin querer queriendo. Nick Larson se mueve en un terreno más limitado, gracias a que la película es tan barata que en EE.UU. se fue directo a video, y en ningún momento se preocupa por averiguar si Julie sigue siendo su novia (y en la realidad donde ella fotografía modelos, ¿qué pasó con lo que iba a contar a Nick en la primera escena?) o si está al corriente con los pagos de su nuevo y lujoso auto. Los problemas cotidianos, que serían un obstáculo suficiente para contar una historia entretenida, pasan a segundo plano para enjaretarle a la película una insípida moraleja de responsabilidad personal. Podrían ahorrarse el sermón porque es difícil identificarse con un tipo que decide alterar el pasado sólo para vengarse de alguien que le cae mal, sin detenerse a pensar en las consecuencias.


Escena candente que no enseña nada

Dirigida con anodina eficiencia por John Leonetti, quien filma una escena donde Nick rompe un espejo como si gritara "¡CHEQUEN EL SIMBOLISMO!", con actuaciones intrascendentes de Eric Lively y Erica Durance, más conocidos por participar en series de televisión (The L Word y Smallville, respectivamente) y con los mismos efectos especiales de la primera parte, no se me ocurre ninguna razón para ver esta película, a menos que tengan curiosidad por las historias de viajes en el tiempo pero no quieran arriesgarse con algo que requiera usar el cerebro, como la muy superior Donnie Darko. Los únicos momentos curiosos de El Efecto Mariposa 2 son las escenas de sexo, donde los personajes demuestran una insólita habilidad para cogerse cariño sin quitarse la ropa, incluyendo una que debe ser la peor pesadilla de los homofóbicos.

Sitio Oficial:
www.butterflyeffectmovie.com