Serie B
Lo que Acecha en las Sombras
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(septiembre 14, 2007)
El título en español es tan lovecraftiano y el poster se esfuerza tanto en parecerse al de Hostal que uno puede esperar una intensa cinta de terror con ominosos tintes sobrenaturales. De ahí la imperiosa necesidad de señalar que esto es más bien un slasher puesto de cabeza por un desbordante sentido del humor negro. Con este extenso chiste cruel Christopher Smith reclama un poco de la atención puesta en Eli Roth.
Trailer de Lo que Acecha en las Sombras
La comparación me parece válida porque ambos cineastas han explorado el género del terror en su vertiente cómica, combinación más frecuente de lo que parece y a la que han contribuido Sam Raimi (El Despertar del Diablo 2), Peter Jackson (Bad Taste) y Dan O'Bannon (El Regreso de los Muertos Vivientes). Mientras que Roth tuvo que filmar Hostal dos veces para encontrar el tono que estaba buscando desde un inicio, Christopher Smith deja claro que sabe lo que está haciendo desde los créditos de Severance, al sabotear la tensión del típico prólogo del slasher (un grupo de personas que huyen por un bosque oscuro) con un manejo de la cámara que recuerda las caricaturas de la Warner. Ya desde ahí Smith supera en ingenio y oficio a Eli Roth. A medida que avanza la proyección uno cada vez queda más convencido de que Tarantino será muy bueno para seleccionar música (y para copiar películas desconocidas) pero a la hora de seleccionar a sus amistades le falla la puntería.
Creo que es más grande el entusiasmo de Eli Roth por el género del horror que su habilidad para contribuir con algo a la fiesta. En cambio, Christopher Smith no sólo cita los lugares comunes que le precedieron sino que utiliza la familiaridad del espectador con estas situaciones (la silueta oculta bajo una sábana, la araña que trepa por la espalda de alguien) para salirse por la tangente y sorprenderlo con algo gracioso, a veces por ser doblemente sádico. Además lo hace con una admirable economía de medios. Otros directores subrayarían cada broma para que nadie pierda detalle, con efectos de sonido y muecas capulinescas. Nada más hay que comparar ese método con la escena de la alberca en Severance, o la forma en que una discusión sobre María Antonieta queda resuelta, para comprender la sutileza con la que Smith resuelve situaciones que en otras manos serían desperdiciadas. La seguridad con la que filma las distintas secuencias anuncia que está para cosas mejores.
Una virtud adicional de la película es que tampoco hace falta ser experto en cine para disfrutarla. Claro, los que ya tengan camino recorrido entenderán mejor las citas de Dr. Strangelove y Nosferatu, esta última durante una secuencia donde se dan diferentes versiones sobre una tragedia en un manicomio, secuencia que puede parecer gratuita hasta que Danny Dyer la remata con una frase inolvidable minutos después. Las referencias no son exclusivamente cinematográficas. El hecho de que los protagonistas trabajen para una empresa de seguridad privada, similar a las que funcionan en Irak (Blackwater, Global Risk Strategies), da pie a varios chistes a costa del patrioterismo gringo, en particular el discurso con que el dueño motiva a sus empleados en un video, y puede funcionar como simple gracejada hasta para el más ignorante de los espectadores al no conferirle excesiva importancia al aspecto político. Con la ineptitud de los ejecutivos de Palisade es más que suficiente para hacernos reír.
Los primeros tres minutos de Severance
Uno de los factores que hacen tan efectiva a Severance es el desarrollo de sus personajes. Lejos estamos de los estereotipos adolescentes que pululan en el cine de terror. Cada uno de los empleados de Palisade tiene una personalidad bien definida, un rasgo que lo aparta de los demás sin degenerar en los interminables rollos de otras películas. Aquí basta con un par de trazos para que uno entienda que Richard es un tonto bienintencionado o que Maggie tiene problemas de autoestima que no le impiden ser el sueño imposible de casi todos sus compañeros. A pesar del consistente tono de comedia, cada vez que le pasa algo horrible a uno de los personajes la escena adquiere un sentido dramático, aunque la mayor parte del público tal vez esté demasiado divertido para poner atención. De todas formas, el momento culminante en que uno de ellos decide que está harto de correr y toma medidas para enfrentar a sus perseguidores podría incluirse en cualquier cinta seria de terror. Una escena así no le vendría nada mal a Hotel Sin Salida, por poner un ejemplo.
La característica habilidad británica para conjugar diferentes tipos de humor (negro, físico, satírico), aunada a la buena mano del director para el terror (incluyendo gore, suspenso y el sinsentido de las pesadillas) convierten a esta película en una excelente opción para los que recuerden aquella época cuando el cine de horror era más que puro sadismo, cuando uno podía divertirse contemplando hechos espeluznantes sin tener la sospecha de que las acusaciones de misoginia que penden sobre el género no son del todo infundadas.
Sitio Oficial:
severancefilm.com

