Serie B
El Pantano
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(septiembre 26, 2007)
Desde el prólogo, donde una niña huye a través de un pantano en la noche, uno sabe que el desenlace va a incluir los mismos elementos. Desde que la autora de libros infantiles que protagoniza el cuento anuncia su intención de trasladarse a un pueblo apartado se entiende que descubrirá una historia de difuntos que no descansarán en paz hasta que se corrijan varias injusticias. Desde que vemos que la actriz principal es Gabrielle Anwar ya sabemos que no le va a pasar nada, más allá de unos cuantos sustos. Desde que aparece el nombre de Forest Whitaker en los créditos es obvio que le toca hacerle de investigador paranormal buenaonda que orientará a la heroína. Y así sucesivamente.
Trailer de El Pantano
El Pantano no contiene una sola sorpresa, algún momento inesperado o un giro en la trama que venga a complicar las cosas. Es una película de terror estrictamente rutinaria. La ventaja es que es poco probable que la historia sea aburrida si el director y su equipo creativo son profesionales, puede anticiparse hora y media de espectros y efectos especiales que con un poco de suerte harán brincar en la butaca a los acompañantes menos avezados en el género. Por otra parte, para los que ya hemos visto demasiadas veces esta misma película con otros títulos lo único que queda es reconocer los elementos, compararlos con cintas anteriores, fijarse en los detalles de cada escena, confirmar que Gabrielle Anwar sigue estando muy guapa catorce años después de sobrevivir a la galardonada sobreactuación de Al Pacino en Perfume de Mujer, etc.
Asi, por ejemplo, uno puede notar que lo de las manos que emergen del suelo para aterrorizar a la heroína estaba mejor en Carrie, o que la confrontación con el espíritu maligno le debe mucho a la pirotecnia de Spielberg en Poltergeist. Es evidente también que el presupuesto era limitado, ya que uno de los personajes culpables del desaguisado original, el accidente que provocó la furia de los espectros, dobletea con un trabajo que pudo haber desempeñado otra actriz sin ningún problema. Como que es demasiada coincidencia que todas las personas con las que la protagonista entra en contacto en el pueblo hayan tenido algo que ver con una desaparición años antes. No puedo dar detalles sin vender trama, pero al final uno se da cuenta de que también es muy raro que nadie en el pueblo mencione un dato que revelaría el misterio principal en dos minutos. El guión justifica el olvido en uno de los personajes con un conveniente trauma infantil, lo que no explica es por qué la amnesia se extiende al resto de los habitantes.
Es igualmente extraño que un pueblo tan pequeño tenga un investigador paranormal de tiempo completo, con tarjetas de presentación y toda la cosa. La presencia de Forest Whitaker ayuda para que uno acepte que se trata de un profesional, aunque con frecuencia se tenga la sensación de que el tipo se saca del fundillo sus explicaciones sobre el más allá ("la gente es rara y cuando se muere se vuelve más rara"). Es un actor tan convincente, hasta cuando sus diálogos carecen de sentido, que el espectador puede pasar por alto la facilidad con la que Hunt adivina las reglas del mundo fantasmal. La película probablemente sería más efectiva si en algún momento el experto cazafantasmas tuviera que admitir que las manifestaciones sobrenaturales lo rebasan, en particular en la escena más destacada en términos de efectos especiales, donde un cuarto recupera su aspecto de años atrás en el momento en el que los espectros hacen acto de presencia, gracias a la magia de la animación por computadora.
El hecho de que la casa embrujada sea una especie de ventana al pasado es una idea que la reciente Los Habitantes presentó con mejor fortuna. Aquí la presencia de los fantasmas se presta para unos cuantos sustos que los espectadores experimentados pueden predecir con la precisión de un reloj atómico pero que tal vez surtan efecto en las personas poco acostumbradas al género. El mayor obstáculo que enfrenta El Pantano para construir una persuasiva atmósfera de miedo es que al fotógrafo David Perrault le dió por iluminar cada escena como si fuera un video de Whitesnake más que una película de terror, hasta cuando la protagonista y el cazafantasmas están esperando que pase algo extraño en medio de la noche hay tanta claridad que es imposible sentir el más leve desasosiego. De igual forma, cuando la heroína se desplaza en una casa súbitamente oscura (en el cine de terror los fantasmas tienen el mismo efecto en la instalación eléctrica que los empleados de Luz y Fuerza) y emplea su celular para alumbrarse uno se pregunta para qué se molesta: hay luz suficiente para que camine sin problemas.
Jordan Barker, director de El Pantano.
Un director con más experiencia probablemente habría sido capaz de corregir varios de esos defectos, suponiendo que los productores pudieran convencerlo de aceptar el proyecto. Quitando a Forest Whitaker, que quién sabe por qué aceptó el papel, no había elementos para atraer a un cineasta más renombrado. El Pantano es la típica producción barata de horror que en otros países se estrenó en DVD y que en México tenemos el privilegio de admirar en pantalla grande. Si no les importa consumir este tipo de terror genérico la película al menos es entretenida, aunque tampoco se pierden de nada si la evitan. Por último, señalar una anécdota que demuestra la poca confianza que los mismos productores tenían en la cinta, está en la reseña de Creature Corner y es bastante triste.

