Serie B
1408
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(octubre 29, 2007)
Los que piensan que a Stephen King ya se le acabaron las ideas podrán confirmar sus temores viendo 1408. La historia no sólo tiene como protagonista a otro escritor atormentado, como en The Dark Half, sino que recicla la situación de El Resplandor, encerrándolo en un hotel embrujado. No obstante, la falta de originalidad no le impide al relato ser entretenido, curioso y en ocasiones desesperante, con un porcentaje mínimo de la melcocha que Hollywood le inyecta a todos sus productos, hasta cuando no viene al caso. Buena opción para este Halloween.
Trailer de 1408
El escritor en cuestión es Michael Enslin (John Cusack), quien tras escribir una novela tan admirada como poco leída ha optado por el sensacionalismo para ganarse la vida. Su especialidad es visitar las casas embrujadas diseminadas a lo largo del territorio norteamericano para incluirlas en una guía, clasificándolas según la actividad sobrenatural de cada sitio y exagerando para obtener mejores ventas. Pronto queda claro que Enslin no cree ni por un instante en la existencia de fantasmas, como se demuestra en una escena inicial quizá demasiado demostrativa. Esta es una elección interesante para una cinta de horror porque normalmente sus personajes creen de inmediato en la existencia de los entes malignos o dudan de los mismos hasta que ya es muy tarde. 1408 es un ejemplo de cómo el arco dramático de un personaje puede reflejar el sentir del espectador promedio.
Al principio Enslin se mofa de las advertencias de Gerald Olin (Samuel L. Jackson), el encargado del Hotel Dolphin, quien puede ser muy persuasivo cuando se trata de alejar a sus huéspedes de la habitación 1408. Además de un discurso enumerando las características del cuarto ("That motherfucking room is motherfucking evil!") Olin tiene preparado un cartapacio con fotos y detalles de cada una de las 56 víctimas. Reconociendo lo ridículo de la situación, la película alienta al espectador a compartir la decepción de Enslin cuando finalmente llega al cuarto y no encuentra nada anormal. Poco a poco las cosas se van saliendo de control, al principio con detalles tan nimios como un termostato descompuesto, pero a medida que avanza la cinta se va creando una atmósfera de terror surrealista, donde cualquier cosa, por absurda que sea, puede suceder.
Estoy consciente que a mucha gente no le gusta este tipo de cine de horror, más similar a las pesadillas que a un relato tradicional. En lo personal me declaro fan de los halucines de Dario Argento (Rojo Profundo), David Cronenberg (Videodrome), Higuchinsky (Uzumaki), Nacho Cerdá (Los Habitantes) y cualquier otro director que se atreva a recrear en celuloide este tipo de libre asociación antes que optar por el camino más transitado del enfrentamiento entre el bien y el mal. 1408 tiene un antagonista bien definido, aunque se trate de una habitación de hotel, pero se orienta más hacia el surrealismo, con una serie de acontecimientos que obligan al protagonista a reconsiderar su descreimiento.
Pero como esta es una cinta comercial, que debe encajar dentro de un género preestablecido, es necesario dotar al personaje principal de rasgos reconocibles, un conflicto interno fácil de asimilar que le facilite las cosas al público. En 1408 es la muerte de Katie, la pequeña hija de Michael, lo que se presta para constantes halucinaciones donde el protagonista revive algunos de los peores momentos de su vida. Aquí es donde la película se acerca más a lo convencional, sin llegar a arruinar el espectáculo gracias al desparpajo con el que se incluyen situaciones que llegan al borde del humor involuntario y que sin embargo colaboran para crear un ambiente inquietante. Un excelente ejemplo de esto es la siguiente escena, que recuerda una rutina clásica de los Hermanos Marx:
John Cusack en 1408
Para entender cómo algo tan tonto puede llegar a constituir una película de terror efectiva hay que poner atención en cómo se cuenta la historia. En este caso el director sueco Mikael Håfström, quien ya había incursionado en el horror en su país de origen con Leyenda de Fantasmas (Strandvaskaren), aprovecha los métodos de trabajo de Hollywood en su beneficio, a diferencia de otros cineastas foráneos que no se adaptan y acaban pagando derecho de piso (Nimród Antal, los hermanos Pang, Oliver Hirschbiegel con Invasores, él mismo con Derailed). En Hollywood se acostumbra filmar con varias cámaras al mismo tiempo desde diversos ángulos para armar un producto coherente ya en el cuarto de edición, seleccionando las mejores tomas y procurando que encajen entre sí. Håfström hábilmente usa esta abundancia de material para cambiar constantemente de perspectiva en 1408, buscando desorientar al espectador y dejándolo en una condición similar a la del protagonista de la película, que nunca sabe qué es lo que va a pasar a continuación.
Sitio Oficial:
www.1408-themovie.com
