Serie B
El Títere
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(noviembre 25, 2007)
Cuando el director James Wan, el guionista Leigh Whannell y el músico Charlie Clouser colaboraron en la entrega inicial de Saw, hasta ahora la más rescatable la serie, probablemente nunca se imaginaron el éxito que esa cinta alcanzaría y la parte de culpa que les iba a corresponder por echar a andar el subgénero conocido como torture porn. Ahora se reúnen con una película de terror más tradicional, sin tanto sadismo ni contorsiones narrativas, que les sirve para demostrar su versatilidad y a la vez para hacer un recorrido por la historia del género.
Trailer de El Títere
El antiguo logo de Universal Pictures, con su avioneta monocromática rodeando un globo terráqueo, es el primer indicio de que al equipo creativo le interesa no sólo contar un relato independiente sino incluir referencias a los pioneros que les prepararon el camino, referencias que por otra parte nunca se adueñan del espectáculo a la manera de Rob Zombie. El Títere se sostiene como una cinta independiente, aunque los que conozcan bien la historia del cine de terror seguramente notarán detalles que a los espectadores casuales les van a pasar de noche. No todos son exclusivos del cine, El Títere retoma varios elementos característicos de la literatura gótica -la niebla, el cementerio en ruinas, el bosque sombrío, la mansión embrujada- pero la mayor parte de sus alusiones corresponden a escenas memorables del horror en celuloide.
Más allá de los ejemplos obvios, aquellos que tienen como premisa a una marioneta diabólica (Dead of Night, de 1945), El Títere arranca con un prólogo en blanco y negro que nos muestra a la ventrílocua Mary Shaw trabajando en su taller, afanándose en la creación del muñeco perfecto, evocando a un tiempo a la bruja malvada de los cuentos tradicionales y a los científicos locos de los clásicos de la Universal y la Hammer que recrearon el mito de Frankenstein. La forma en que la cinta retrata el pueblo de Ravens Fair remite a las escenas donde los lugareños supersticiosos se negaban a darle informes a Jonathan Harker sobre el castillo del conde Drácula, algo que hemos visto en casi todas las adaptaciones de la novela de Bram Stoker. Además hay un personaje secundario similar al lunático Renfield, con todo y cuervo disecado para de paso recordar el célebre poema de Edgar Allan Poe.
Pero las referencias no se limitan a los monstruos más logenvos del género, a medida que avanza la cinta se percibe la influencia de cintas más recientes. La única excepción es el J-horror, no hay en El Títere ni una sola imagen que nos recuerde a El Aro o Ju-On. A estas alturas el cine de terror ya ha incluido tantas escenas de mujeres espectrales y niños tétricos que es un alivio que los creadores de El Títere hayan decidido omitir esta vertiente del terror. En su lugar hay un villano que tiene varios de los atributos de Freddy Krueger, como son una tonada infantil que da pistas sobre cómo evitarlo y reglas claras sobre lo que este personaje puede hacer, en particular las circunstancias que le permiten atacar a sus víctimas. Es obvio que la principal fuente de inspiración de James Wan y Leigh Whannell para crear a Mary Shaw fueron películas ochenteras como Pesadilla en la Calle del Infierno, Phantasm y Candyman, donde la atracción principal era un antagonista con poderes sobrenaturales que podían manifestarse mediante los avances en efectos especiales, algo que a Bela Lugosi y Boris Karloff les estaba vedado.
Escena de El Títere
Como puede apreciarse en la escena anterior, en la película también se nota la influencia de Mario Bava, director italiano famoso por su uso del color en la creación de atmósferas. Ahora bien, el interés de los realizadores por los cuentos tradicionales de fantasmas los lleva a simplificar en exceso la línea argumental y la creación de personajes. Lo único que sabemos del protagonista es que quería mucho a su esposa y el detective interpretado por Donnie Wahlberg no es más que un estereotipo. El guión consigue un ritmo frenético a costa de la lógica, para que el espectador no se pregunte por qué los personajes toman ciertas decisiones es necesario contar los hechos a toda velocidad. Si uno puede aceptar que El Títere carece de una narración sólida entonces es más fácil concentrarse en el aspecto visual. Aquí hay que agradecerle al director James Wan que haya prescindido del estilo de Saw, con sus imágenes verdosas y su edición epiléptica, para contar la fábula de Mary Shaw con mayor discreción, elección acertada para darle al cuento un tono atemporal. Hay varias elipsis que parecen de un preciosismo estéril (mapas rústicos que se convierten en tomas panorámicas, escenas trágicas reflejados en la pupila del actor principal) hasta que llega el momento en que uno de los personajes descubre la ilusión óptica que oculta el secreto de Mary Shaw y uno entiende que los responsables de El Títere saben lo que están haciendo.
Incluso el giro final (¿esperaban otra cosa de los creadores de Saw?), que podría ser uno de los más ridículos en la historia del cine, tiene sentido dentro de la estrategia narrativa de El Títere, más cercana a un episodio de la Dimensión Desconocida que a la crueldad contemporánea del cine de horror. Eso sí, El Títere es bastante entretenidapero le falta algo de intensidad, a pesar de algunos sustos más o menos logrados nunca llega a ser tan inquietante como los mejores ejemplos del género, donde por fuerza hay que incluir a los asiáticos. De todos modos vale la pena para los que quieran ver una película de terror que le rinde tributo a sus antecesoras sin ser incomprensible para los no iniciados y sin caer tampoco en lo servil.
Sitio Oficial:
www.deadsilencemovie.net

