Serie B
El Nivel del Pánico
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(diciembre 21, 2007)
El cuento de la chica acechada por un psicópata en un sitio aislado ya ha sido practicado hasta el hartazgo en el cine. Aunque suene simple, y sea particularmente adecuado para una producción de bajo presupuesto, siempre es difícil mantener el mismo nivel de suspenso en una sola locación, con unos cuantos actores y sin darle tiempo al espectador de fijarse en las vías de escape que las víctimas ignoran con tal de que la película dure la hora y media de rigor. Uno pensaría que si alguien puede lograrlo sería el francés Alexandre Aja, responsable de Haute Tension y el excelente remake de The Hills Have Eyes, aquí cumpliendo funciones de productor y guionista.
Trailer de El Nivel del Pánico
De entrada El Nivel del Pánico tiene mi simpatía por ambientar una historia de este tipo en la época navideña. La historia tiene como protagonista a la rubia Angela (Rachel Nichols), quien gracias a un error del departamento legal de la empresa donde trabaja se ve obligada a permanecer en la oficina en plena Nochebuena, hasta que sólo ella y un par de empleados de seguridad quedan en el edificio. El problema es que uno de ellos, Thomas (Wes Bentley, el hijo voyeur en Belleza Americana), es un maniático que pretende a la chica y piensa que la mejor forma de seducirla es obligándola a compartir con él una cena navideña y tal vez algo peor. En sus primeros veinte minutos la cinta desvía la atención del público de las coincidencias que tendrían que darse para que Thomas llevara a cabo su plan (¿cómo sabía que Angela iba a trabajar hasta tarde?) para concentrarse en una tensa escena donde el tipo trata de ser amable con ella, a pesar de tenerla encadenada a la mesa.
Plantear este tipo de confrontaciones en una película representa un riesgo porque hay que acentuar lo desagradable de la situación y al mismo tiempo alimentar la confianza del público en que la heroína encontrará la forma de escabullirse. No ayuda mucho que Wes Bentley esté bastante sobreactuado, tanto que uno se pregunta cómo es que nadie se ha dado cuenta que le patina el coco, o que Rachel Nichols llame la atención por su abundante pechonalidad y no por su habilidad como actriz. Es poco alentador que los dos actores que ocuparán la pantalla durante el 90% de la proyección apenas sean aceptables. Pero lo que termina por sabotear El Nivel del Pánico es lo mismo que hizo de Hotel Sin Salida algo tan decepcionante: la costumbre de los personajes de hacer puras tonterías.
Algunos ejemplos, sin dar demasiados detalles para no vender trama. El primero es cuando Angela se da cuenta de que su auto no funciona y llama a un taxi para que la lleve a la casa de su hermana. Está sentada en el lobby, rodeada de los regalos que piensa llevar a dicha reunión familiar, sin preocuparse demasiado por la ausencia del empleado de seguridad que debería vigilar la entrada, cuando se da cuenta de que no podrá abrir la puerta a menos que alguien apriete el botón correspondiente. Baja al estacionamiento para solicitar la ayuda del otro empleado, sin saber que es un psicópata, sólo que por alguna razón lo hace cargando todos sus regalos, incluyendo a un descomunal oso de peluche. Van a decir que me fijo en pequeñeces (aunque las de Rachel Nichols no son precisamente pequeñeces) pero nunca entendí porque Angela no dejó sus bultos en el lobby, si de todos modos iba a regresar. ¿Para que no se los robaran? ¿Quién, si el edificio está vacío?
Esto de los regalos no influye en el desarrollo de la trama, sería ridículo que Angela derrotara al malvado Tom sofocándolo con un osote de peluche, es sólo que este tipo de detalles hacen que uno dude de la capacidad que tiene la heroína para tomar decisiones inteligentes. A lo largo de la cinta, con un Tom cada vez más errático, resulta que Angela siempre toma el camino menos práctico para escapar de su perseguidor. Hay un momento donde encuentra un teléfono y trata de llamar a la policía. Por alguna razón, a pesar de que es Navidad, las líneas están ocupadas y Angela simplemente espera que alguien conteste en lugar de colgar inmediatamente para dar aviso a su familia o amigos, suponiendo que ellos tendrán mejores oportunidades para notificar a las autoridades mientras ella se oculta de Tom. Además Angela corre como la Mujer Biónica: en cámara lenta. Eso no es todo, más adelante hay una secuencia donde Angela toma un hacha y naturalmente uno piensa que la va a usar para cortar a su oponente en pedacitos, pero como eso sería demasiado lógico los guionistas hacen que se distraiga por las imágenes que aparecen en una televisión:
Rachel Nichols en El Nivel del Pánico
Es comprensible que en un momento de tensión Angela no se detenga a considerar todas sus opciones. Lo que no se entiende es cómo los policías que llegan a revisar el estacionamiento pasen por alto el celular tirado frente a su patrulla o el auto ensangrentado o las cámara de vigilancia destrozadas. Eso sin mencionar el comportamiento de Tom, suficiente para que cualquier gendarme con dos dedos de frente lo arrestara en el acto. Al menos de Alexandre Aja siempre se puede esperar una buena dosis de gore, muertes sanguinolentas con cráneos que explotan y vísceras desparramadas en el suelo. Hay una escena particularmente violenta donde esta promesa se cumple, y también hay que señalar que la música, la edición y la fotografía de El Nivel del Pánico son altamente eficientes, lo cual por desgracia no basta para disfrazar las incongruencias del guión. Recomendable sólo para los que estén desesperados por ver algo que no sean villancicos y buenos deseos o para los fetichistas que quieran admirar el escote de Rachel Nichols.
Sitio Oficial:
www.p2themovie.com

