Serie B
El Orfanato
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(febrero 2, 2008)
Quedó fuera de la terna para competir por el Oscar a la mejor película en lengua extranjera pero eso es lo de menos. De todos modos El Orfanato es un clásico instantáneo del cine de fantasmas, retomando los elementos básicos -una casa abandonada, secretos familiares, un protagonista obsesionado- para contar una historia inolvidable sin hacer malabares narrativos con tal de hacerla más original. Creo que lo más conveniente para explicar por qué El Orfanato triunfa mientras otras cintas recientes se quedan a la mitad del camino es establecer una comparación que permita ilustrar los aciertos del director Juan Antonio Bayona y el guionista Sergio Sánchez.

Belén Rueda en El Orfanato
Los Mensajeros es un ejemplo de cómo una película se desmorona cuando intervienen demasiados creadores con enfoques divergentes. Los hermanos Pang querían hacer una cosa, el productor Sam Raimi otra y aquelló acabó en un mazacote sin pies ni cabeza. El Orfanato, en cambio, goza de una unidad de estilo que convence al espectador de lo que está viendo desde el primer momento. No hay un elemento que se imponga sobre los demás: ni una dirección de arte recargada, ni una banda sonora que distraiga, ni actuaciones dispares, ni una puesta en escena que vaya en sentido opuesto al guión. Es evidente que Bayona tenía muy claro lo que quería obtener con la película y todo el equipo creativo lo entendió igual. Los Mensajeros es un conjunto de imágenes que no cuajan, El Orfanato es de una sola pieza.
El Regreso evidenciaba la experiencia de su guionista con una trama excesivamente simple y que debía rellenarse de alguna manera, permitiendo que el público adivinara su misterio central media hora antes que la heroína. El Orfanato acumula incidentes y personajes con una claridad narrativa envidiable, usando el mínimo indispensable de flashbacks, encadenando situaciones para alcanzar una meta bien definida. Cada episodio (la mujer que se hace pasar por trabajadora social, el equipo de psíquicos) contribuye con pistas para solucionar la desaparición de Simón y al mismo tiempo dándole al conjunto una sensación de pasado que muchas películas de terror pasan por alto. El edificio del título y las personas que lo habitan tienen una historia que se descubre poco a poco, sin discursos forzados para explicar datos indispensable y con la información necesaria para justificar el desarrollo de la trama. Una estrategia básica del suspenso, muy usada en Hollywood, es ocultar información básica hasta el último momento, algo que El Orfanato consigue sin que parezca tramposo o artificial.
Los Habitantes es la cinta que sale mejor librada de la comparación con El Orfanato. La diferencia es más bien de planteamiento y no tanto de valor. La aportación de Los Habitantes es ser un argumento que aspira a un terror metafísico más que a las amenazas tangibles que predominan en el género. Por ser más intelectual que emocional había una cierta dificultad en identificarse con la protagonista de Los Habitantes, se mantenía una cierta distancia entre ella y el espectador. En El Orfanato, por el contrario, el reconocimiento es inmediato y permanente. Esto se debe en gran parte a la excelente actuación de Belén Rueda como Laura, que proyecta la desesperación de una madre que ha perdido a su hijo sin que por ello disminuya su inteligencia. Laura es un personaje decidido, emprendedor y que se deja guiar por su intuición incluso cuando esto molesta a su marido, que en el argumento representa al racionalismo. Se cumple con esto una regla básica de la narración hollywoodense: darle al protagonista una meta clara y hacer que todos sus esfuerzos estén encaminados a cumplirla. Bayona complementa esta estrategia colocando a Belén Rueda en frecuentes primeros planos y haciendo que la cámara siga sus recorridos por la antigua casona.

Uno de los inquilinos de El Orfanato
Nunca Estamos Solos es sólo una de las muestras más reciente del cine de terror oriental. Una de sus características es privilegiar los sustos sobre la narración. Su atmósfera y la efectividad con la que combinan imágenes (particularmente tomas subjetivas) con ruidos repentinos las convierten en algunas de las cintas de horror más intensas del orbe, aunque en ocasiones esto se vuelva repetitivo y al final vayan perdiendo su efecto. En Nunca Estamos Solos pasaba precisamente eso, la tensión en lugar de aumentar iba disminuyendo y el desenlace no generaba el mismo miedo que el principio. El Orfanato dosifica mejor la sensación de angustia, dándole al público un respiro tras las escenas donde los espectros se manifiestan. Esto la hace más asequible para las personas que sufren con el cine de terror y por consiguiente prefieren algo un poco menos estresante. De cualquier manera hay que reconocerle a Bayona el ingenio para presentar estas secuencias, hay una donde los fantasmas van apareciendo gradualmente y el truco se logra con un simple movimiento de cámara que nos muestra primero a Laura y luego el interior de una habitación en penumbra, así una y otra vez hasta que algo sobrenatural sucede. La única parte de El Orfanato que no me satisface del todo es la escena final, para mi gusto despliega un sentimentalismo exagerado, creo que el desenlace sería más inquietante si dejara a la interpretación del espectador los motivos de los fantasmas.
Por último, quiero aclarar que de ninguna manera estoy diciendo que El Orfanato es recomendable porque Juan Antonio Bayona usó el método "correcto" para filmar un largometraje. Pensar que sólo hay una forma válida de hacer películas es algo que empobrece al cine, las otras cintas de fantasmas que mencioné en este texto tienen sus defectos pero eso no significa que para arreglarlas tendrían que emplear la misma técnica narrativa que El Orfanato. En el género hay ejemplos extraordinarios que no usan esta fórmula (Ju On, Uzumaki) y lo ideal es que los cineastas tengan la libertad para explorar otras alternativas.
Trailer de El Orfanato:
Sitio Oficial:
www.elorfanato-lapelicula.com
