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Jumper
JUMPER
Dirección
:
Doug Liman
Guión:
David S. Goyer, Jim Uhls, Simon Kinberg, basado en la novela homónima de Steven Gould
Producción:
Lucas Foster, Simon Kinberg, Stacy Maes, Jay Sanders
Fotografía:
Barry Peterson
Música:
John Powell
Edición:
Saar Klein, Dean Zimmerman, Don Zimmerman
Elenco:
Hayden Christensen (David Rice), Samuel L. Jackson (Roland), Diane Lane (Mary Rice), Jamie Bell (Griffin), Rachel Bilson (Millie Harris), Michael Rooker (William Rice), AnnaSophia Robb (Millie adolescente), Max Thieriot (David adolescente)
EE.UU., 2008, 20th Century Fox / Dune Entertainment / Hypnotic / New Regency Pictures, 88 min.

Sitio Oficial

Otras opiniones:


Serie B

Jumper

Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(marzo 30, 2008)

Todavía falta para que llegue la temporada de estrenos veraniegos -Iron Man, The Dark Knight, Indiana Jones en la Búsqueda del Viagra- y ya tenemos un adelanto con Jumper, una cinta de superhéroes cuya principal aportación al género es que no está basada en una historieta. Por lo demás tiene todas las características de las películas que se estrenan a mitad de año: muchos efectos especiales, protagonistas juveniles, un argumento que podría mejorarse y un villano de esos que nos encanta odiar. Para entretenerse hora y media no está tan mal.


El teto más teto: Hayden Christensen en Jumper

La película se basa en una novela de 1992 escrita por Steven Gould. Como de costumbre los que la han leído se quejan de que la adaptación sólo conservó la premisa básica y los nombres de los personajes, el resto es una invención de los guionistas David S. Goyer, Jim Uhls y Simon Kinberg. Goyer ya ha participado en películas de superhéroes como Blade y Batman Inicia mientras que Kinberg fue uno de los escritores de X-Men 3: La Batalla Final. Eso explica que Jumper no se aparte demasiado de la moda reciente de los superhéroes en celuloide. La mayor diferencia es que sus protagonistas se visten con ropa normal y no como si estuvieran en un desfile de orgullo gay, fuera de eso Jumper se limita a contar el origen de lo que se anuncia como una historia más extensa. La segunda parte está prevista para el 2011.

El atractivo de los superhéroes es imaginar que haría uno si tuviera la facultad de volar, mirar a través de las paredes o respirar bajo el agua. Para muchos lo más interesante de estos relatos es la fase donde el protagonista apenas está descubriendo SUs habilidades, es cuando se nota más el contraste entre la existencia rutinaria que ha llevado hasta ese momento y las posibilidades que ahora se abren. Esto suele ser más interesante que los planes de un maniático para conquistar el mundo. Eso es más o menos lo que pasa con Jumper. La cinta dedica sus primeros minutos a mostrar cómo el adolescente David Rice (Max Thieriot en estas escenas) aprende que tiene el poder de teletransportarse a cualquier lugar que pueda visualizar. En este segmento Jumper captura un poco de la magia de las entregas iniciales de Spider-Man y Superman.

El encanto se rompe en el momento que la película se adelanta ocho años, cuando David ha usado su talento para robar bancos sin ser detectado, gastando su dinero en un enorme departamento en Nueva York y en todos los lujos que un joven puede disfrutar en cualquier parte del mundo. A partir de ahí la película empieza a decaer, en parte gracias a la actuación de Hayden Christensen, quien sigue teniendo el carisma de un tren parado, y también por culpa de los guionistas, que ponen a David en medio de una rivalidad milenaria entre jumpers (jóvenes con el mismo talento que él, sin que la película aclare si también hay adultos que puedan hacer lo mismo) y paladines, fanáticos religiosos que persiguen a los jumpers y que son encabezados por el despiadado Roland (Samuel L. Jackson). Otra vez la lucha entre el bien y el mal, etc. Esta es apenas la primera parte de una serie, se supone que la parte medular está por venir y esto los guionistas lo usan como pretexto para dar pocas explicaciones.


Un villano de categoría: Samuel L. Jackson en Jumper

Hay muchas historias de fantasía y ciencia ficción donde el héroe y el espectador van explorando juntos el universo donde se ubica la trama, como Harry Potter en Hogwarts. Esto funciona cuando el protagonista tiene un mínimo de curiosidad intelectual, cuando desea aprender más sobre el mundo extraordinario al que ha sido arrojado. En Jumper esto es justamente lo que le falta a David. Cuando Ronald se aparece en su departamento, lo ataca y le hace una serie de preguntas que sugieren que David no es el único jumper que existe lo lógico sería que a partir de ese momento el héroe dedicara todas sus energías a averiguar la verdad sobre sus poderes, los otros jumpers y sobre todo los paladines que lo quieren matar. David prefiere regresar a su pueblo natal, reencontrarse con su amiga de la infancia Milly (AnnaSophia Robb y luego Rachel Bilson) y llevarla de paseo a Roma, sin tomar en cuenta que la está poniendo en peligro.

Esta es sólo la primera tontería que comete David en Jumper y es que el verdadero antagonista no es Samuel L. Jackson sino el idiot plot, esa costumbre que tienen los guionistas de resolver las inconsistencias del argumento obligando a los personajes a tomar la peor decisión posible. La película nunca se recupera, aunque salga por ahí Jamie Bell interpretando a Griffin, un jumper solitario, experto en combatir a los paladines y que sería sin duda un héroe más adecuado. Ni modo, hay que aguantar la cara de palo de Hayden Christensen, la irresponsabilidad de David y las contorsiones del libreto para que uno se identifique con un tipo semejante. A cambio Jumper ofrece efectos especiales que dejan de sorprender a fuerza de repetirse, la facilidad del director Doug Liman para mover el relato de un país a otro (como lo hizo en la primera parte de la trilogía Bourne), la música de fondo de John Powell que sugiere el cine de acción setentero en los créditos iniciales y luego se vuelve genérica. No es mucho pero de aquí a que lleguen los superhéroes de verdad puede ser suficiente para pasar el rato.

Trailer de Jumper: