Serie B
Caos
Por: Marco González Ambriz
(marco@profilmico.com)
(abril 20, 2008)
Un grupo de maleantes asalta un banco y toma como rehenes a decenas de personas inocentes. Un detective veterano es llamado para negociar con ellos y pronto descubre que a los ladrones no les interesa el dinero de la bóveda. Esta es la premisa de Plan Perfecto, la película más comercial y también una de las más logradas de Spike Lee. El guionista y director Tony Giglio toma la misma idea como punto de partida para un enrevesado thriller sobre corrupción pero se queda en un rutinario cuento de policías y ladrones.

Jason Statham en Caos
La cinta abre de forma bastante convencional, con la volcadura de la camioneta donde huía el delincuente que había secuestrado a la hija de un senador. Encabeza la persecución el detective Quentin Conners (Jason Statham, sin molestarse en disimular su acento inglés) y él será juzgado como responsable del tiroteo que acaba con la vida de la chica, según informan los créditos iniciales. Cuando una banda criminal al mando de Lorenz (Wesley Snipes) entra echando bala a una sucursal bancaria y exigen negociar con Conners la mesa está puesta para que Giglio repita los lugares comunes del policía en desgracia que tiene en sus manos la posibilidad de redimirse, bla bla bla.
Esto lo hemos visto tantas veces que la música de fondo compuesta por Trevor Jones debe trabajar horas extra para que las imágenes parezcan emocionantes. No hay nada notable en las secuencias de acción de Caos. Los villanos entran al banco que están a punto de asaltar en cámara lenta, vestidos de negro, cargando las maletas donde llevan las armas y con cara de pocos amigos. Más adelante, Shane Dekker (Ryan Phillippe) toma "prestada" una motocicleta para seguir a un fugitivo por las calles de Seattle, con los acostumbrados atajos y maniobras para evitar colisiones con los otros conductores. Hay varias escenas donde los policías deben abrirse paso a balazos en las casas oscuras donde los esperan los malandrines.

Ryan Phillippe en Caos
Los diálogos están calcados de otras cintas policiacas. Conners y Dekker amenazan a los testigos para obtener información sobre el robo, una agente improbablemente hermosa (Keegan Connor Tracy) se le insinúa a Ryan Phillippe en plena escena del crimen, un atolondrado experto en informática descubre en unas cuantas horas el virus que un hacker había preparado durante meses, etc. Giglio quiere sazonar el relato con reflexiones sobre la corrupción y la delgada línea azul (the thin blue line), metáfora que se refiere a la policía como una frágil barrera que protege a la ciudadanía de los criminales, sólo que L.A. Confidential se le adelantó por varios años. El título hace referencia a la teoría del caos, un pretexto para que el guionista enrede la historia con un desenlace inspirado en Sospechosos Comunes.
Como de costumbre en este tipo de relatos, la revelación final deja al espectador lleno de dudas. ¿Qué caso tiene planear el crimen perfecto y al mismo tiempo dejar pistas para que cualquier listillo lo resuelva? Si Lorenz se callara la boca Dekker no sospecharía nada. La abrupta desaparición de uno de los personajes no engaña a nadie simplemente porque el actor que lo interpreta es demasiado famoso como para salir de la trama por la puerta trasera. Lo peor es el flashback que nos regresa al tiroteo del prólogo y que revela un dato crucial sobre Conners, una tramposa omisión en un libreto con aspiraciones de acertijo riguroso. A Giglio se le podría perdonar la falta de ideas si dejara que sus actores se divirtieran, pero tanto Statham como Snipes tienen pocas oportunidades de hacerlo. El protagónico recae en Ryan Phillippe, actor de escaso carisma y sin herramientas para darle vida a un joven agente con incontenibles brotes de inspiración.
Trailer de Caos:
